...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

viernes, 6 de julio de 2012

ENRIQUE ANDERSON INBERT



LA MONTAÑA


     El niño empezó a trepar por el corpachón de su padre, que estaba amodorrado en su butaca, en medio de la gran siesta, en medio del gran patio. Al sentirlo, el padre, sin abrir los ojos y sotorriéndose,  se puso todo duro para ofrecer al juego del hijo una solidez de montaña. Y el niño lo fue escalando: se apoyaba en las estribaciones de las piernas, en el talud del pecho, en los brazos, en los hombros, inmóviles como rocas. Cuando llegó a la cima nevada de la cabeza, el niño no vio a nadie.
     –¡Papá, papá! –llamó a punto de llorar.
     Un viento frío soplaba allá en lo alto, y el niño, hundido en la nieve, quería caminar y no podía.
     –¡Papá, papá!
     El niño se echó a llorar, solo sobre el desolado pico de la montaña.


Enrique Anderson Imbert
Por favor, sea breve. Antología de relatos hiperbreves
Ed: Páginas de espuma

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