...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

martes, 12 de octubre de 2010

Roger McGough



THE SUNDAY TIMES
07 de junio 2009

Los valores relativos: Roger McGough y su hija, Izzy

Entrevista realizada por Frangoul Anmar
Traducción de Jorge Espina

ROGER: Me pregunto si Izzy ha pensado alguna vez en mi edad. Ella nunca me ha dicho: "¡Dios mío, que viejo eres!", Pero debe ser consciente de ello. Yo lo soy, porque Izzy nació cuando yo tenía 53 años, que era la edad de mi padre cuando murió. Mi padre trabajó en los muelles de Liverpool y, como toda una franja de hombres de aquellos tiempos, murió joven. Cuando mi padre murió yo tenía 19 y la manera de pensar de un viejo. Cuando Izzy nació todavía me sentía muy joven – ya pueden imaginar la confusión que sentía. Así Izzy fue especial por un montón de razones: ella era la más pequeña, mi primera hija - ya tenía tres hijos - y nació en una época de mi vida en la que yo tenía gran cantidad de pensamientos profundos sobre  el tiempo.
Hay un dicho entre los poetas: "un cochecito de niño en la sala: la pérdida de un centenar de sonetos" y a mí me preocupaba que tener un hijo a mis cincuenta años tuviera  un efecto adverso en mi escritura. Pero ocurrió lo contrario. Izzy me dio una nueva vida y las cosas que dijo e hizo me ayudaron a ver el mundo bajo una luz diferente. Ella me inspiró a escribir, ha habido más poesía desde entonces. Y creo que mi mejor trabajo ha llegado después. De hecho, uno de mis poemas más solicitados en las lecturas, Cenizas,  trata de Izzy. Habla sobre el momento en que la llevé a ver una pantomima en el norte...
Izzy fue un gran crecimiento. Sus hermanos siempre estaban corriendo alrededor y tocando las cosas, pero Izzy siempre fue mucho más tranquila, mucho más delicada y la mayoría de las veces prefería jugar por su cuenta. Ella siempre ha sido una persona muy creativa y en los últimos años, su capacidad artística se ha desarrollado realmente. Aunque ella es muy desordenada y extiende su trabajo a través de la casa como una ameba...
Me gustaría haber hecho lo que Izzy está haciendo ahora. Siempre he estado interesado en el dibujo y la pintura y quería estudiar arte cuando estaba en la escuela...   ...Mis padres eran de una generación muy práctica -querían que yo hiciera algo que pudiera ayudar a la sociedad de alguna manera- y me dijeron: "¿Para qué sirve el arte a menos que seas muy bueno?" Así que fui a Hull ... Empecé a escribir cuando tenía 18 o 19 en mi primer año en Hull...   ...Philip Larkin era bibliotecario de la universidad en ese momento, y curiosamente fue en realidad el subdirector en mi residencia de estudiantes...  ...Yo sabía que él  era poeta y me preguntaba cuál sería la mejor manera de acercarse a él. Al final le envié algunos de mis poemas y él muy amablemente me respondió , por lo que tuvo una temprana influencia en mí.
Si Izzy escribiera poesía, creo que sería muy diferente de la mía. Es una buena escritora, muy fluida, pero me pregunto si estaría influenciada por mí o no, porque ella tiene sus propios gustos y sus propias inspiraciones. A veces, sin embargo, siento que Izzy se me parece mucho. Ella tiene mi enfoque y el lado artístico, y tiene un poco de carácter secreto también. Tiene dones que nunca tuve. Cuando era más joven me resultaba muy difícil expresarme en grandes grupos, por lo que la escritura me ayudó a plasmar todos mis pensamientos en un papel y le dio sentido a las cosas de esa manera. Pero Izzy tiene esa gracia natural y la belleza. Me gusta pensar que las cosas buenas de todos mis hijos vienen de mí, pero no puedo asegurar que sea así.
A mi edad tengo la libertad de hacer las cosas que quería hacer a los treinta o cuarenta años. Cuando era más joven quería sacrificarlo todo por mi arte. No quería casarme y tener hijos. Siempre pensé que sería una vida solitaria para mí, que me gustaría ser como Rimbaud y Baudelaire y vivir la vida al máximo, realmente el sufrimiento de mi poesía. Escribí poemas como Let me Die a Youngman's Death a los veinte años, con miedo a ser tragado por la vida en  un suburbio aburrido...   ... Yo quería vivir rápido y morir joven, y me las arreglé para fallar en ambos casos, pero si hubiera sabido en aquel entonces que yo me las arreglaría para llegar a mis setenta y tener cuatro hijos, creo que hubiera estado encantado.
Izzy: Ha sido en el último par de años que me he dado cuenta de lo que mi padre es en realidad. Yo siempre pensé que era normal, papá el poeta, pero conforme he ido creciendo me he dado cuenta de que lo he hecho en torno a un montón de gente realmente creativa y que las palabras siempre han sido muy importantes en nuestra casa. La mayor parte de los amigos de papá son conocidos poetas como Brian Patten, Michael Rosen y Carol Ann Duffy, de modo que el arte siempre me ha parecido natural. Incluso ahora, papá todavía se pone a trabajar con algunas personas y lo hace con frescura. Él hizo algo con Jarvis Cocker hace poco, que era como, "Hey, Roger" y yo estaba de pie, allí pensando: "Ese es mi padre, habla con Jarvis Cocker - son compañeros, ellos"
Algunos de mis primeros recuerdos de papá son de nuestras vacaciones de verano en Mallorca. Eran los únicos momentos que realmente podía pasar con él, porque en casa siempre estaba en el escritorio de su estudio. Recuerdo que tras cualquier cena o fiesta había un largo camino de regreso a nuestra casa y siempre me llevaba sobre sus hombros. Señalaba todas las estrellas y constelaciones del cielo y me hablaba de su padre, a quien nunca conocí. Me decía lo extraño que era que años atrás su padre hubiera estado bajo el mismo cielo, mirando las mismas estrellas y que ya no estaba vivo y que siempre había que mirar hacia abajo de nosotros.
Papá no cocina y no tiene muchas aficiones que no estén relacionadas con la escritura. Mi madre es todo un personaje combativo, definitivamente lleva los pantalones en la casa. Ella paga todas las cuentas, cocina y compra y se asegura de que todo lo relacionado con el funcionamiento de la casa esté organizado de manera que papá pueda seguir adelante con su poesía, porque cuando papá está escribiendo está en su pequeña burbuja. Él jamás podría hacer algo como aprender a conducir. Está demasiado ocupado con pensamientos acerca de la escritura. No se puede conducir y tener ideas al mismo tiempo, tendría probablemente un choque.
Creo que papá no lleva una vida de poeta.  "La vida del poeta" es un error real en nuestros días que lleva a algunos poetas a un estilo de vida bohemio e irresponsable.
Él tiene una mente enorme, y los poemas están siempre saliendo de ella, así que está constantemente pensando en algo y no será feliz hasta que sus pensamientos estén garabateados. Podemos ver East Enders juntos y de repente se va corriendo escaleras arriba para escribir sobre algo que acaba de entrar en su cabeza. ¿O estamos en la mesa hablando de algo sin ninguna relación con la poesía y de repente te empieza a hablar acerca de un poema. Es genial tener a papá porque puedo pedirle ideas, y él me escribe algún poema que uso en mi trabajo. Su conocimiento de la poesía es increíble y él puede escribir un poema sobre casi cualquier cosa.
En el último año he empezado a recoger y leer los poemas de papá por primera vez y siempre estoy sorprendida por lo buenos que son. Es muy triste leerlos sin embargo. Muchos de ellos hablan de la pérdida del primer amor, algo que lamenta desde su juventud. A veces siento como que estoy leyendo su diario, así que no me gusta hablar con él sobre ello demasiado porque creo que me resulta un poco embarazoso.
Ninguno de mis amigos sabía realmente quién era mi padre mientras yo crecía. Una vez estaba en clase de teatro en la escuela y tuvimos que trabajar en un poema escrito por papá. Tuvimos que escribir un ensayo sobre el autor e interpretar lo que decía en el poema, algo que sólo mi padre podía hacer. Pero el maestro interpretó el poema de una forma completamente diferente a la de mi padre y me dieron una pésima calificación.
Siempre he visto a papá ganarse la vida haciendo algo creativo y quiero hacer lo mismo. La idea de estar atrapada en el metro en hora punta, rodeada de hombres de edad con trajes de raya diplomática,  me asusta. No hemos hablado realmente sobre planes de carrera todavía y papá está muy relajado al respecto: él dice que si te apasionas lo suficiente por algo, puedes encontrar la manera de ganarte la vida. Yo solía pensar que tener un padre de edad avanzada era un poco raro, pero me siento cómoda con él ahora. Papá es inspirador. Cuando hablas con él te das cuenta de lo normal que es. Todavía es el hijo de un estibador  de Liverpool.



domingo, 10 de octubre de 2010

Roger McGough


Poema para un poeta muerto

Era un poeta de veras.
Un verdadero poeta.
Decía cosas
que te hacían pensar
y las decía bien.
Veía cosas
que ninguno de nosotros
jamás pudo ver
y las veía claramente.
Se daba maña
con el lenguaje.
Las imágenes volaban
a él como pájaros;
un San Francisco, era,
de las palabras. ¿Dijiste palabras?
Si por poco las hacía hablar.

de Holiday on Death Row (1972) versión de Eduardo Gleeson.

              ***
Mi cobrador de autobus
Mi cobrador de autobús me cuenta
que no tiene más que un riñón
que pronto podría declararse en huelga 
por exceso de trabajo.
Cada billete de autobús
adquiere ahora otra forma
y textura
Sus labios estrechos
no tienen bromas
para las gruesas chicas obreras
y tampoco hace caso
del borracho que ronca
o del viejo que habla solo
y se baja en una parada equivocada.


Roger McGough




"Let me Die a Youngman's Death" by Roger McGough

sábado, 9 de octubre de 2010

JOSÉ ÁNGEL BARRUECO


Fingir el sueño (José Ángel Barrueco)

leía mucho por las noches
como ahora, como siempre

al oir el portazo de mi padre
tras regresar a casa del trabajo,
cerraba el libro, apagaba la luz y fingía el sueño

unos minutos después sentía
el movimiento de la manija de la puerta
una mano giraba el pomo:
despacio
muy despacio
en silencio casi absoluto

abría un ojo y notaba la luz filtrándose
en el cuarto desde el exterior
en la rendija entre la puerta y la jamba
asomaba su cara como una aparición fantasmagórica
¿estás dormido?
pero yo no contestaba
fingía un sueño profundo
aguantaba la respiración
alguna vez respondí,
y eso supuso varas horas
de monólodo o, lo que era peor,
alguna bronca, algún desahogo
sobre su trabajo, su madre o la mía
y los disgustos que le daban

en la distancia,
ahora veo que
no hay nada
tan triste en la noche
como un hijo fingiendo
su sueño para no hablar con su padre.

JOSÉ ÁNGEL BARRUECO
(Incluido en el poemario inédito Le aplastaré con mis versos)

jueves, 7 de octubre de 2010

ANTONIO RIGO





Cuando amanece junto al puerto y permaneces.
Cuando la lechosa luz del día
entorna los ojos perplejos de la piel.
Cuando los tambores de los sentidos
golpean humo bajo la noche de tu pecho.
Cuando su ritmo frenético te hace ignorar
la llamada a la cordura de tu corazón.
Cuando llueve y los palacios de la lluvia
hablan enredados
a la luz de tu pelo.
Cuando siempre parece demasiado tarde.
Cuando siempre parece demasiado abajo.
Cuando siempre parece demasiado lejos.
Y sabes ya
que el frío de tus manos recientes
puede encender todos los cigarrillos
del diamante.
Es la hora del adiós a las ciudades.
Es la hora del adiós a los números y
a la aritmética absurda de las culpabilidades.
Es la hora de amar la soledad.
Es la hora - yo soy mío- del bosque encendido.




                          ***




Los caballos que trotan por tu espalda
traen un amor tan desbocado
como esencial.
Relinchos y crines sudadas.
Grupas bañadas por la luz.
Necesidad de avalancha.




                         ***


Tengo una cabaña en la cabeza.
Los dedos de la tristeza
atan cintas coloreadas
a las maderas húmedas
de mi piel.
La hierba de mi pelo se estremece y
habla con el rocío.
El agua de mis ojos tiene sed.
Tengo una cabaña en la cabeza.
Al anochecer enciendo hogueras
donde celebro los gestos,
las ausencias, las ciudades.
He llegado. Soy todo lo que hice.
Y eso ya no existe.

POEMAS DEL BOSQUE Y DE LA LLUVIA.  ED. BAILE DEL SOL

martes, 5 de octubre de 2010

MÁS MIGUEL ÁNGEL VELASCO. MÁS Y MÁS



MUCHACHA EN EL ANDÉN

Sucede que dejamos de amar a una mujer,
y asestamos el golpe, ese puñal
que la vida nos tiende.
No es preciso aprenderlo:
el gesto lo sabemos de memoria.
Y no hay contradicción en que, aun haciéndolo
sin flaquear, sabiendo que no puede
ser de otro modo, porque así lo manda
la ley seca del tiempo, 
no vaya uno a sentirse mientras tanto 
un perro. Sin embargo
ni siquiera las lágrimas acuden,
será porque sin duda el tiempo enseña
a guardar una extraña compostura.
No hay culpables, pensamos, buscando convencernos,
la vida nos arrastra a su traición;
acaso la vez próxima me toque
a mí sentir el hierro.
Y allí se queda ella,
un saúco menudo en el andén, 
un pétalo mojado contra el cielo
de cemento y de plomo;
el brazo a medio alzar,
ondeando su mano
como una mariposa entre dos trenes.


Quién sabe si el infierno
no habrá de ser un día un sucio andén
y una muchacha pura que nos mira, 
que nos mira sin tiempo.


                 ***




LA VISITA


Pude haberme quedado un poco más
pero ese día
-el calor, el cansancio
de tantas tardes de hospital, la atmósfera
desolada de aquella habitación- abrevié la visita,
y me marché a un burdel: la carne busca
afirmarse al contacto de la ruina.
Me privé de ese modo
de un rato más contigo;
quién me lo iba a decir, a una semana
tan sólo de tu muerte.
Quién sabe si esa tarde
me habrías dicho algo necesario,
esa palabra acaso,
largo tiempo guardada, que ilumina
alguna zona oscura,
la que después en la memoria alienta
como un terso legado. Sin embargo
nos privé de esa hora.
Y en el burdel no me gustó ninguna.


                  ***


LA FOTO


Hoy te cuesta mirarla,
verte ahí entre los dos, padre y abuelo,
bien plantado y erguido, rodeándolos
con los brazos: al uno,
cetrino, con aspecto fatigado;
el otro ya un anciano, mas con aire
todavía animoso.
Abarcándolos a ambos, con el gesto
del que cediese el paso,
del que frente a una puerta les dijese:
no faltaría más,
vosotros por delante.
Casi parece como si, con una 
presión imperceptible, los hundieras,
los hundieras despacio.
Al abrazo le falta
esa delicadeza necesaria
para ceñirte a ellos,
para agacharte algo,
para ser más con ambos una sola
carne bregada por la misma mano.


Pero no, aún era pronto
para saber el tacto,
para saber toda la derrota
de que es capaz un cuero.
Y así, enarcas las cejas,
miras al frente con mirada dura,
esbozas tu sonrisa lastimosa
de muchacho seguro. Y en tu traza
se yergue la jactancia del guerrero
que ensancha ufano el pecho y abarca,
uno de cada lado, con un aire
extraño de trofeos.

LA MIRADA SIN DUEÑO (ANTOLOGÍA)  RENACIMIENTO

lunes, 4 de octubre de 2010

MIGUEL ÁNGEL VELASCO

sábado, 2 de octubre de 2010

HA MUERTO MIGUEL ÁNGEL VELASCO





MIGUEL ÁNGEL VELASCO HA MUERTO.









PARTIÓ COMO SAETA FIEL HACIA ALGÚN SUR DE LUZ
Y BOGA DICHOSO EN LA FLECHA DEL VUELO.
DESCANSE EN PAZ.



LA TREGUA
                                          A Carlos Marzal

Esta noche
todos somos iguales en la plaza,
desparramados cuerpos a la espera
de ese rey mago
que escupirá sus bolas de heroína.
Toda la turba acude a la calleja sórdida
y el monarca administra taciturno
la medida ración de muerte en vida.
De nada sirve hoy el láudano del verso,
ni las habitaciones de la música:
te han mirado unos ojos sin amor.

Llegan figuras ávidas
de hombres destruidos y mujeres ajadas.
Te observan extrañados los parias de este mundo
porque en tu rostro aún faltan los estigmas
del alma condenada a su veneno.
Pero esta noche eres
igual a todos ellos, sólo un grano
de este seco racimo que se agolpa en la acera.

Bultos oscuros en los soportales,
con brillos de papel de plata fría
por donde corre trémula la gota
que unos labios persiguen anhelantes,
y al aspirar el humo
se anega el cuerpo en su placenta antigua.

Te alejas afanoso,
tu porción de letargo en el bolsillo,
y sales a la arteria donde bulle,
en la noche del sábado, la multitud festiva.
Te miran unos ojos
al pasar, y no saben
que en tu puño apretado va una tregua
de sombra con la vida.

                
            ***


LAS GARZAS

                                         Para Angelika


Las vi al cruzar el puente, en un rasguño
de la noche cerrada; trascurrían
en formación precisa,
un sereno triángulo
como flecha segura que apuntara
al corazón del sol adivinado
más allá de la niebla,
tatuaje rojo inscrito en el calor
del territorio propio entre las alas.
Batían en la fe de un solo pulso
el plomo de los cielos, sacudiéndose
las bajas nubes tardas.
Volaban de memoria aquellos pájaros,
fantasmas de pureza con la mirada fija
en la línea de acero de una ancha tierra santa.
Quedé como imantado
en toda mi estatura a la alta aguja
de su navegación, mientras seguía
con los ojos errantes el vector de su rumbo.
Al cabo, la bandada
fue mullendo su esquema en una mecha
de bruma, hasta perderse
en la tinta del cielo.
                                ¿A dónde irían
las garzas? Sólo sé
que algo de mí partió
como saeta fiel aquella noche
desde el arco del puente;
algo de mí se fue y boga dichoso
hacia algún sur de luz en la flecha del vuelo.

Poemas del libro La miel salvaje, Colección Visor de poesía

XV PREMIO INTERNACIONAL FUNDACIÓN LOEWE DE POESÍA






           

MIGUEL ÁNGEL VELASCO

viernes, 1 de octubre de 2010

DYLAN THOMAS






ESTE PAN QUE YO PARTO

Este pan que yo parto fue alguna vez avena,
este vino en un árbol extranjero
se zambulló en su fruta;
durante el día el hombre y por la noche el viento
segaron las cosechas, rompieron el gozo de la uva.

Alguna vez, en este vino, la sangre del verano
golpeteaba en la carne que vestía la viña,
un día en este pan
la avena al viento era alegría,
el hombre rompió el sol, abatió el viento.

Esta carne que partes, esta sangre a la que dejas
sembrar desolación entre las venas
fueron avena y uva
nacieron de la raíz sensual y de la savia;
mi vino que te bebes, el pan que me arrebatas.

MENDELSSOHN PIANO TRIO No1 D Minor Mov.1

miércoles, 29 de septiembre de 2010

ANTONIO RIGO












En el descampado hay un remolque con un
carrusel
destartalado entre dos furgonetas preparadas para
el desguace, brota en la parte superior de la noria
un almendro permanentemente en flor. Ocultas tras
las ruedas deshinchadas del insólito carruaje
dormitan, adoquines desvanecidos, las voces de los niños.


                               ***


Y entra el otoño
El hombre está apoyado en el quicio
de la enorme puerta verde, el rugido
de un camión le impide escuchar el balbuceo
del grillo, a su izquierda una sirena toca fin
y enfrente las luces del bar parpadean amarillos
fluorescentes, pasan un coche de bomberos y una
gigantesca máquina excavadora, ambos levantan una
nube de humo azulado, flotan en el aire distancia y
lejanía suficientes para arropar al hombre en la
más completa soledad, lentitud.
Cae un relámpago y entra el otoño.

Poemas del polígono industrial. Ed Bitzoc.


martes, 28 de septiembre de 2010

NICOLE BLAY FRANZKE
















Crónicas de Asturias (III)

Cada mañana, a las diez y media, abro la ventana y veo el mismo paisaje:
el lomo agachado de la mujer con sombrero de paja, cavando la tierra.
Seguramente lleva ahí desde las siete.
Al caer el sol, sigue cavando en la misma posición.
Siembra paciencia con cada gesto, pero la tierra se empeña en no ceder.
Desde mi cama, le escribo este poema: seguro que si lo oyera, me escupiría sobre el papel. 

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WORKING CLASS HERO