...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

domingo, 23 de enero de 2011

EDUARDO JORDÁ




EN EL QUINTO AÑO DEL
REINADO DE HUI-TSUNG


Comemos brotes de bambú.
La lluvia de ayer, hoy es un carámbano.
No queda leña, y oigo ya los pasos
del hombre que recauda impuestos.
Un cuervo es más dichoso que nosotras.
Pero siempre que cojo a mi hija en brazos,
me siento poderosa y pierdo el miedo.
Ella y yo, solas,
podríamos parar a cien caballos.
Ella y yo, solas,
podríamos echar a un emperador injusto.
Ella y yo, solas,
podríamos salvar un reino en ruinas.


                      ***


MUJERES ENAMORADAS II


Te amaré hasta que seas una piedra.
Te amaré hasta que seas puro hielo.
Te amaré hasta que seas agua y aire
Te amaré hasta que ardas en la lava.
Te amaré hasta que seas, como el óxido,
un polvillo rojizo entre mis manos.




PERO SUCEDE.   EDUARDO JORDÁ.   RENACIMIENTO

sábado, 22 de enero de 2011

GIUSEPPE UNGARETTI


LA HERMOSA NOCHE
Devetachi, 24 de agosto de 1916

Qué canto se ha elevado esta noche
que entreteje
con un cristalino eco del corazón
las estrellas


Qué fiesta surgía
del corazón en bodas


He sido un estanque de tinieblas


Ahora muerdo
el espacio
como un niño la teta


Ahora estoy borracho
de universo

jueves, 20 de enero de 2011

VICENTE VALERO - DÍAS DEL BOSQUE



El aviador no es como el pájaro.


El aviador qué sabe de este limo, por ejemplo.
De estas piedras azules bajo el árbol.


Qué sabe el aviador de estas raíces.
De estas ramas podridas, de estas hojas mojadas:


tan suaves y gustosas.




                 ***




El pensamiento más profundo de un cazador es su disparo.


Con él penetra a solas, siempre, en el silencio de las largas
distancias, en la humedad salobre del amanecer.


Con él penetra en el corazón oscuro de las tórtolas.




                 ***


Mis pies aman la corteza y el líquen, la piedra solitaria, la
tierra húmeda.
Mis pies aman la música de las hojas secas.




Vicente Valero.  Días del bosque.  Visor

miércoles, 19 de enero de 2011

VISCERALES YA EN LIBRERÍAS

VISCERALES YA EN LIBRERÍAS


La presentación oficial tendrá lugar en FNAC Callao el día 22 de febrero a las 18:30 horas. Puede que haya una presentación oficiosa y nocturna con anterioridad. Seguiremos informando.

Viscerales
ISBN:

978-84-96964-76-1

Precio:18,00 € 

José Ángel Barrueco & Mario Crespo
Enrique Vila-Matas, Déborah Vukušić, Tomás Sánchez Santiago, Carlos Salem, Lucía Fraga, Alberto Haj-Saleh, Carlos Herrero, Patxi Irurzun, Marcelo Luján, Adriana Bañares, Gsús Bonilla, Daniel Ruiz García, David Murders, Joaquín Piqueras, Francesco Spinoglio, María Couceiro, Julio Valdeón Blanco, Sonia Fides, José Manuel Vara, Roxana Popelka, Manuel Vilas, Jorge Espina, Brenda Ascoz, David Refoyo, Safrika, Iñaki Echarte Vidarte, Alejandra Zina, Esteban Gutiérrez Gómez, David González, Ana Pérez Cañamares, Javier Esteban, Estelle Talavera Baudet, Alfonso Xen Rabanal, Inma Luna, Karmelo C. Iribarren, Javier Das, Vicente Muñoz Álvarez, Marta Fernández La Bohe, Kutxi Romero, Montero Glez.

MARIO CRESPO COMENTA EL RELATO: DERROTAS DE JORGE ESPINA

Derrotas 
Jorge Espina nos trae desde Baleares un relato que contiene la brisa del Mediterráneo y esa extraña mezcla de razas, nacionalidades, idiomas y culturas que hay en Mallorca. El protagonista es un empleado de un hotel que está hasta los cojones de los guiris y su elitismo. Pero entabla una relación especial con un cliente inglés que le hace recuperar su humanidad. Aunque, al final, vemos que no todo es como parece. “Derrotas” se estructura en torno a una excelente paralelismo con la Guerra Civil que el autor es capaz de establecer con precisión.

martes, 18 de enero de 2011

JOSÉ CORREDOR-MATHEOS - EL DON DE LA IGNORANCIA



NO  sabe el gorrión
que es gorrión,
aunque advierte que él
no es una alondra
ni un águila real.
Del aire sólo sabe
cuando impulsa su vuelo
o lo derriba
como de un manotazo.
Siente suyo el espacio,
pero nunca pregunta
dónde empieza, 
ni dónde está su fin.
Yo sé lo que es el aire
cuando llena de gozo 
mis pulmones,
y lo sabré mejor
cuando un día me falte
y no sepa encontrarlo.
Saber de mí algo más,
o abandonarme al aire
y que el viento me empuje
o me derribe,
y volar 
por espacios sin límites,
gozando la ignorancia
como un don.

        ***

POCAS cosas despiertan 
mi alegría
como el brincar gozoso
de algún perro
que me ha salido al paso.
Pocas cosas remueven 
algo profundo en mí
como el mirar de un perro
fatigado
de haber vivido tanto.
Todo el amor del mundo
que tú ansías
y la desolación que sientes
asoman a los ojos
de un perro que te mira,
interrogándote.

lunes, 17 de enero de 2011

ANTONIO GAMONEDA - MALOS RECUERDOS

                     


                                                                La vergüenza es un sentimiento revolucionario 


                                                                                                                           KARL MARX 

Llevo colgados de mi corazón
los ojos de una perra y, más abajo,
una carta de madre campesina.

Cuando yo tenía doce años,
algunos días, al anochecer,
llevábamos al sótano a una perra
sucia y pequeña.

Con un cable le dábamos y luego
con las astillas y los hierros. (Era
así. Era así.
                 Ella gemía,
se arrastraba pidiendo, se orinaba,
y nosotros la colgábamos para pegar mejor).

Aquella perra iba con nosotros
a las praderas y los cuestos. Era
veloz y nos amaba.


Cuando yo tenía quince años,
un día, no sé cómo, llegó a mí
un sobre con la carta de un soldado.

Le escribía su madre. No recuerdo:
«¿Cuándo vienes? Tu hermana no me habla.
No te puedo mandar ningún dinero...»

Y, en el sobre, doblados, cinco sellos
y papel de fumar para su hijo.
«Tu madre que te quiere.»
                                       No recuerdo
el nombre de la madre del soldado.

Aquella carta no llegó a su destino:
yo robé al soldado su papel de fumar
y rompí las palabras que decían
el nombre de su madre.

Mi vergüenza es tan grande como mi cuerpo,
pero aunque tuviese el tamaño de la tierra
no podría volver y despegar
el cable de aquel vientre ni enviar
la carta del soldado.

ISMAEL SERRANO - EL DERECHO DE VIVIR EN PAZ

domingo, 16 de enero de 2011

CARMEN BELTRÁN



HOSPITAL, PLANTA DE NIÑOS


Hora y media de viaje mirando al cielo,
buscando formas en las nubes, como antes.
Mi padre se ha dormido con un puro en la boca,
lo vemos por el retrovisor
y mi hermano y yo nos reímos.
Hora y media de viaje y la planta de niños,
qué tristeza.
El nene sentadito en su cuna, bueno, el nene no,
más bien su sombra con los ojos hundidos,
despistado, triste como el ambiente.
Al lado, un bebé deforme,
tres meses de dolor que lloran,
un monstruo sin oxígeno, sin madre, sin brazos.
Para él, la habitación vacía.
Sólo mi sobrino que al oírle llorar
le ofrece su chupete.

Carmen Beltrán

viernes, 14 de enero de 2011

TOMEU RIPOLL

    TOMEU  ENVÍA BESITOS PARA TODOS




PARA QUÉ DECIR


...Nada ...y eso que al empezar
tenía las manos llenas de esperanza,
las uñas con restos de lucha y razón
...sí, antes tenía corazón, lo tenía.
Debía cumplir misiones
como arrastrar estrellas
hasta la playa del cuaderno
o hasta el temblor de la palabra.


¿Y si no me queda una palabra digna
o unas pocas notas de luz?
¿Y si no me queda fuerza en la voz
ni mar en las olas que digo?
Entonces... ¿Para qué me escuece el silencio
y me provoca arcadas de letras?
¿Por qué me abrasa la tinta
que soy incapaz de llover?


Te doy una patria tristísima
entre versos heridos de azul,
una memoria mentirosa
por desorden alfabético.
Un invierno, que siempre dé más,
Y una mirada perdida
(si la encuentro)
que huyó de polizona con la infancia
y me escribe cortas cartas
desde una lejana intimidad,
desde la sutilidad que habita
entre mi olor y yo.


...Nada. Como si pellizcara un cristal,
tal si zurciera olas con agua
achicando sangre latida.
Pero los versos no asoman su llama,
tal vez halle algún grito en las uñas,
o una guerra en mis músculos,
o espuma venenosa en la impotencia
que me contagia un mundo impresentable.
...Pero yo buscaba palabras de amor,
¿Y si realmente se me han acabado?
¿Y si no me queda una palabra digna?
¿Qué instrumento soy ahora?
¿Qué canción se hace en mis labios
cuando no puedo contener la piel?
Cuando se tensan las lágrimas
en el arco de la injusticia,
cuando se derrumba la esperanza
y me invita a levantar un puente,
o a pintar un futuro de ausencia
o a brindar mi imagen con mentiras.
¿Y si no me queda una palabra digna?
¿Y si no me queda una palabra digna?
Y si no me queda ni una sola palabra digna?

jueves, 13 de enero de 2011

ROMÁN PIÑA - EL VELLOCINO DE VELASCO





EL VELLOCINO DE VELASCO


Hola Manolo, vengo del tanatorio.
Poca gente. Ningún político.
Su ex, con un niño de unos 3 años.
No la he reconocido.
15 años me velaban su escandalosa belleza.
Isabel Escudero leyó varios poemas junto al ataúd abierto.
Yo llegué tarde. Solo para ver llorar a la madre,
sentarme ante el féretro cinco minutos
y luego bajar al horno
Estaba muy guapo Velasco.
Me dicen que en Valencia le harán un homenaje.
"Últimamente estaba con la cara punzante, escamada,
se le han quitado las máscaras del terror" (Escudero)
Su amigo Quique ha dicho que no estaba tan deprimido,
algo triste solo.
Me he acordado todo el tiempo de tu poema "crematorio".
"Adiós amor, adiós amor" (su madre, Consuelo,
acariciando la madera de la caja
camino de la puerta del horno)
Antes le dijo un funcionario: "mire, el crucifijo lo quitamos,
el ataúd se quema como el papel, no queda nada,
pero le ponemos encima esta ficha incombustible 
con este número, 341. Y aquí tiene otra ficha
para usted. Mañana cuando venga 
a recoger las cenizas, nos entrega la ficha 
y nosotros le daremos la urna. Pero no nos diga
vengo a recoger al 341, no, usted
nos diga que viene a buscar
a Miguel Ángel  Velasco, usted llámelo
pro su nombre a su hijo"
El poeta tenía un grueso abrigo de piel
forrado de lana, tan largo y pesado
que parecía abarcar al mundo entero,
un manto protector
que era prolongación de sus cabellos.
La ficha roja 341 iguala las cenizas
a un abrigo que se deja en consigna
en la recepción de un museo o un hotel.
La ficha la inventaron para convencernos
de que ésas son nuestras cenizas,
de que que ningún alma se pierde
en el anonimato de las llamas.
La madre que recoge en su regazo 
al niño recién alumbrado, y lo reconoce suyo,
quiere saber que es suyo también y no de otra
el resto que esa urna le reserva.
Pero yo sé el secreto de Consuelo.
Ella tiene la verdadera lana, las raíces
de ese manto divino y blondo
que iluminó los campos azuzado por  los vientos.
Ella tiene el tesoro, las guedejas y el alma
recogidas despacio, año tras año,
como algodón con manos dolorosas,
y lo acerca al oído, y lo huele y lo airea
y lo abraza cada noche en su lecho.

El vellocino de Velasco. Poema escrito a partir de un mail que el autor le envió al poeta Manuel Vilas la noche de la incineración de Miguel Ángel Velasco.
Publicado en la revista literaria La bolsa de pipas nº 80

BLUE SUEDE SHOES


BLUE SUEDE SHOES

durante un tiempo
salí con una dependienta de una zapatería, siempre salía tarde.
a veces, cuando cerraban, la esperaba dentro
mientras pasaban la mopa,
por no estar bebiendo cervezas como un bobo,
solo, en el oxford.

sé distinguir si un zapato es de piel,
serraje, nobuk, ante,
incluso diferencio de un vistazo
francesitas, merceditas, bailarinas,
babuchas, chinelas.
cuñas, plataformas, tacones
de aguja, cubano, Luis XV.
creo que es bastante para ser heterosexual.

lo que nunca aprendí es
a calzarme unos zapatos
y
empezar a andar en la dirección
correcta.

DE JORGE M. MOLINERO.  PUBLICADO EN EL Nº 80 DE LA BOLSA DE PIPAS

miércoles, 12 de enero de 2011

SAMUEL BECKETT



qué haría yo sin este mundo sin rostro sin preguntas
en el que estar no dura sino instantes en el que cada instante
se vierte en el vacío olvidando haber sido
sin esta onda en la que al fin
cuerpo y sombra se sumergen juntos
qué haría sin el silencio fosa de los murmullos
jadeando furioso hacia el socorro y el amor
sin este cielo que se eleva
sobre polvo de grava

qué haría yo yo haría como ayer como hoy
mirando por mi tragaluz si no estoy solo
errando y dando vueltas lejos de toda vida
en un títere espacio
sin voz entre las voces
encerradas conmigo
querría que mi amor muriese
y que lloviera sobre el cementerio
y las callejas por las que camino
llorando a aquella que creyó amarme

SAMUEL BECKETT - DETRITUS - TUSQUETS EDITORES - Traducción de Jenaro Talens

martes, 11 de enero de 2011

IRENE LA SEN - CAL - Ya lo dijo Casimiro Parker



Caen una a una, las cuentas del rosario,
describiendo la sala de espera su eco.
En cada eco un resumen de plegaria.

Algunas quiebran su piel
saltando el nácar de su superficie
y con él
las súplicas por el corazón teñido.

Perdida en la ceguera de mis ojos cerrados
en una de las habitaciones de época
ahuyento el aire,
que quiere bailar conmigo.

Lo araño
quiero bailar sola.

Así que en este cauce de tango sin música
me abrazo a mi quimera.

Los zapatos de baile
resuenan en un suelo inundado de cuentas de rosario
que perdieron su esmalte al caer,
y con él
sus avemarías y padrenuestros.

Y rabiosas, intentan hacerme abatir
resbalar
abandonar mi danza
para reposar junto a ellas (rotas).

Pero yo inmaculo mi baile
al no apoyar los tacones
esquivo las cuentas,
las pateo,
descascarillo aún más su intención.
Me río de su interior
puro barro
como en el que yo me baño cada noche.

¡Qué venís a enseñarme malditas?

Perdida en la ceguera de mis ojos cerrados
bailo en una habitación e época
con las cuentas de un rosario abandonado.

domingo, 9 de enero de 2011

ROBERT GRAVES



Atentamente a la luz de la lampara
examiné la palma de tu mano,
su línea del corazón idéntica a la de la vida;
y tú examinaste mi ceño aprobador.


Extendí mis cartas boca arriba sobre la mesa,
sin retarte a que enseñaras las tuyas.
El hombre hace, pero la mujer es:
¿puede un jugador discutir con su suerte?


                           ***


La diferencia entre tú y ella
(a la que un día preferí sobre ti)
es muy fácil de establecer:
ella brillaba como un diamante, pero tú
brillas como la primera gota de rocío
posada en el pétalo de una rosa roja.


La gota de rocío guarda en su ojo
bosque y montaña, cielo y mar
y todos los cambios del cielo;
por el contrario, un diamante separa 
la vista en porciones inútiles
que no se pueden recomponer.


                            ***


Ella dice su amor medio dormida
en la profunda noche
con palabras entrecortadas que susurra en voz baja:
como la tierra se agita en su sueño invernal
y hace brotar hierbas y flores
pese a la nieve,
pese a la nieve que cae.


                            ***


Así muere la luz del día.
La luna ha menguado por completo,
ni las primeras estrellas pueden ya eclipsarla.
Pero, ¿qué es del amor, que se supone ha de descartar
el terror recurrente del último cuarto de luna?


¡Niña, coge mi mano, bésala dedo a dedo!
¿Puede apagarse el amor verdadero? No temo a la muerte,
sino sólo dar pena, y el olvido
del vocabulario intemporal del amor,


y que acabe la poesía
con el loco avión de la muerte como una exhalación por el cielo.


¡Niña, coge mi mano!


.

SEAMUS HEANEY - UNA LLAMADA



Una llamada


«Espera,» dijo ella, «saldré simplemente e iré a por él.
El tiempo aquí es tan bueno, que aprovecha
para escardar Un poco.»
                                                    De modo que lo vi
apoyado sobre las manos y rodillas al lado del rastrillo,
tocando, inspeccionando, separando un
tallo del otro, estirando con suavidad
cada cosa no estrechada, frágil y sin hojas,
complacido de sentir cómo se abría cada raíz de malas hierbas,
pero también arrepentido...
                                                          Luego me encontré escuchando
al amplio y grave tic de los relojes de la entrada
donde el teléfono estaba desatendido en una calma
de espejo y péndulos iluminados por el sol...

y me encontré entonces pensando: si fuera hoy,
así es como la Muerte convocaría a Cualquiera.

A continuación él habló y casi le dije que le amaba.



De "El nivel del espíritu" 1995
Versión de Vicente Forés y Jenaro Talens

jueves, 23 de diciembre de 2010

martes, 21 de diciembre de 2010

HISTORIAS SOMALÍES - FERNANDO MENÉNDEZ



Al final de la jornada, los terneros, cansados, se tumbaban unos metros antes del establo. Le gustaba arrimar las manos al manso vapor de sus hocicos. Entonces aparecía su padre caminando descalzo sobre la yerba. Lanzaba al vuelo sus botas embarradas. Sonreía un instante.

***

Con un lápiz dibujó un río y al lado un árbol. Se vio cruzando el río, subido al árbol. Eligió una ciudad en el mapa. Dejó de pensar en sí mismo.

***

Sentirse extraño le tranquilizaba. A menudo olvidaba su dirección. Miraba los edificios. Se ponía de puntillas. Perdía de vista las chimeneas.

***

Le reprochan que todo sucede a la vez. Pero él puede hacerlo. Acariciar en el mercado la piel de los melocotones, tratar de  adivinar los nombres de los desconocidos.

***

Paseo: el acróbata siempre camina lanzando al aire a un compañero.

***

Saca a la intemperie un trozo de madera muerta. Deja que la suerte reparta las inclemencias del tiempo.
La obra de su vida.

***

Viviendo entre restos de una fiesta. Al abrir un contenedor, escombros de una noche o los moldes inservibles de un poema por hacer.

***

Supo que la tarde es un saurio somnoliento. Fauces que se abren más allá de un portal. Miedo a desmoronarse. Miedo al miedo.

***

Se protegía mintiendo. Puso una vela, levantó violines y mató su hambre con ensaladas. Podían llegar insomnes y le pedían la hipnosis de su postura, de sus desvelos.

***

Apenas sale. Cualquier desconocido dispara sus remordimientos. Quizá un parque al lado de una iglesia. Niños que pasan el rato en los columpios mientras sus madres mastican la tarde en conversaciones banales. Algún niño cae y despelleja sus rodillas. Entonces él, se toca los codos y se niega a recordar.

FERNANDO MENÉNDEZ.   HISTORIAS SOMALÍES. KRK

domingo, 19 de diciembre de 2010

FICHA POLICIAL DE ROQUE DALTON

Ficha policial
Apellidos y nombre: Dalton García, Roque Antonio
Reseñado en la Dirección Gral. de Policía: 9 de Octubre de 1960.
Talla: 1. 70 cm.       Iris: Cas. Osc.            Color: Blanco.
Nariz: Grande.        Boca: Mediana.        Cabello: Neg. Liso.
Cicatrices: Los ojos incrédulos de Pancho (Armando Arteaga)
Motivo de su primera detención: Desconocido
Alias: El Ciervo Perseguido.
Fecha de la muerte: 10 de Mayo de 1975.
Circunstancias del fallecimiento: asesinado por sus propios compañeros del Ejército Revolucionario del Pueblo tras ser acusado de trabajar para la inteligencia cubana, La CIA, los Legionarios de Cristo y el Opus Dei. Acusado de ser visto comiendo un Big Mac con Coca cola. Acusado de planear el asesinato de Mickey Mouse sin el consentimiento del ERP. Acusado de soñar más de lo permitido por aquellos a quienes cantaba.  Acusado de acusar al capitalismo de esas cosas que todos sabemos que el capitalismo hace de manera altruista por y para nosotros. Acusado de  emular a Rosa Luxemburgo, a Trotsky  y a Cristo, pues no existe mayor enemigo que aquel a quien amas,  aquel  por quien luchas, aquel por quien llevas un violonchelo escondido en el pecho. Ahora El Ciervo es ya un gran muerto.  Sus vicios lucen como joyas antiguas con los deliciosos colores del veneno. Hay flores de todos los aromas en su tumba e imitan los adolescentes sus gestos de júbilo, sus ocultas palabras de congoja. Fue leal y fue bueno y yo no conocí su manera de mirar a los ojos.
 
Al autor de  El Vanidoso. Con mi admiración y respeto.    Jorge Espina