...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

miércoles, 16 de febrero de 2011

SHARON OLDS - EL PADRE



Nadie antes describió con tanta claridad y exactitud a la muerte. Como ya dijo en su día Anton Chéjov: No corresponde al escritor encontrar la solución del problema, sino su planteamiento justo. Con una poesía no apta para pusilánimes, Sharon Olds consigue transformar  la muerte en algo sólido y palpable, una flema de ámbar que todos llevamos escondida en nuestros bolsillos. Leerás El Padre y sentirás que algo amarillo y pegajoso coloniza lentamente tu interior, comprenderás que siempre estuvo ahí. Dios es también un alcohólico de nariz roja que espera la muerte sentado en un sofá, con la bata abierta, expectorando el tiempo en un vaso de cristal. 
Sharon Olds es, Sharon Olds hace, Sharon Olds es el jugador que discute con su suerte. La diosa y el poeta; antes de  Olds, criatura imposible. 
Jorge Espina 

SU QUIETUD

El doctor dijo: "Usted me pidió que le dijera
cuando no se pudiera hacer nada más.
Se lo digo ahora."
Mi padre estaba sentado,
casi inmóvil, como siempre, sin mover los ojos.
Yo supuse que se enfurecería al saber que moriría,
que agitaría los brazos, que gritaría.
Pero se quedó sentado,
limpio con su pijama limpio,
delgado, como un santo.
El doctor dijo: "Podemos hacer algunas cosas
para darle tiempo, pero no lo podemos curar".
Mi padre le dio las gracias.
Y se quedó sentado, quieto, solo,
digno como un rey extranjero.
Me senté a su lado. Ese era mi padre:
siempre supo que era mortal. En cambio, yo temí
que tuvieran que amarrarlo. Había olvidado
que siempre se quedaba así, aguantando,
en silencio, el alcohol un modo de callar.
No lo había conocido: mi padre tenía dignidad.
Al final de su vida, su vida
empezó a despertar en mí.



                    ***


CARRERA


Llego al aeropuerto, corro al mostrador,
compro un pasaje y diez minutos después
cancelan el vuelo: los médicos dicen 
que mi padre no pasa de esta noche
y cancelan el vuelo. Un hombre 
de bigote me habla de un vuelo sin escala:
sale en siete minutos. ¿Ve ese ascensor?
Baje un piso, doble a la derecha,
coja el autobús amarillo, baje en el segundo terminal,
dice. Y yo, que carezco de toda orientación,
corro exactamente hacia donde debo, un pez
deslizándose contra la corriente del río,
hábilmente, como si supiera. Salto del autobús,
las maletas llenas de cualquier cosa
me sacuden de lado a lado
como si quisieran demostrar
que también yo sucumbo a las leyes de lo físico.
Y yo, que siempre voy al final de la fila,
corro hacia un hombre de flor blanca en el pecho,
y le digo, Ayúdeme. Mira mi pasaje, me mira a mí,
y dice: Doble a la izquierda, después a la derecha,
suba las escaleras mecánicas y, después, 
corra. Vuelo escalera arriba y ahí, al final, veo el pasillo,
respiro profundo, le digo Adiós a mi cuerpo,
adiós  a la comodidad y corro, corro
como si pudiera apostarlo todo,
gastar para siempre las piernas y el corazón que él me dio,
todo para tocarlo una vez más en esta vida.
He visto fotos de mujeres corriendo,
sus pertenencias atadas con bufandas
asidas a los puños. Bendigo
las piernas largas que él me dio y abandono mi corazón
a su único propósito: llegar a la Puerta 17.
Cerraban la del avión cuando llegué. 
Entonces, como quien no es demasiado rico,
me deslicé a través del ojo de la aguja
y recorrí el pasillo que me llevaba hacia mi padre. El avión
iba repleto, el cabello de los pasajeros brillaba,
una bruma de endorfinas doradas llenaba la cabina.
Lloré como lloran quienes entran al cielo,
con un alivio colosal. Despegamos
de un lado del continente
y no paramos hasta posarnos 
sobre la otra orilla. Entré a su habitación
y vi su pecho ascender despacio
y bajar de nuevo. Toda la noche
estuve mirándolo respirar.


           ***


MUERTE Y HOMICIDIO


Intentamos mantenerlo vivo, lo cortamos,
lo entubamos, lo  exprimimos, lo torturamos,
pero no vencimos,
la muerte lo tomó de nuestras manos, lo convirtió
en pura imitación de sí mismo.
Es el trabajo del homicida, te quita
la vista, el gusto, el tacto, el oído,
y pone en tu lugar esa cosa
igual a ti, incapaz de todo,
que todo lo soporta sin importarle nada,
como si no tuviera vergüenza,
como si al cuerpo no perteneciera
ningún honor. Cuando la muerte
se llevó a mi padre,
pensé en homicidios, entendí
que el asesino te obliga a irte
dejando atrás ese muñeco, réplica de ti,
como si fuera algo creado por él
hincado en las orillas,
moldeando la sumisión del barro.


SHARON OLDS. EL PADRE. BARTLEBY EDITORES.
TRADUCCIÓN DE MORI PONSOWY

martes, 15 de febrero de 2011

PEDRO CRENES CASTRO ENTREVISTA A JORGE ESPINA

Conversando en diferido con JORGE ESPINA

Pedro Crenes Castro/La biblioteca imaginaria

¿Cómo fue concebido Reverdecer?


Reverdecer está dividido en cuatro partes, digamos que Bierces y Poetas, están compuestos por poemas reflexivos, escritos desde la meditación y la distancia. Apología de la luz y Reverdecer, surgen de forma compulsiva, tratan de mostrar el sentimiento en el mismo instante en que nace. Lo que véis, es lo que hay.


¿Cómo llega Jorge Espina a la poesía?


En el comienzo de la adolescencia. Por una necesidad de evasión. Intentado crear una realidad habitable.


 


¿Cómo es el proceso creativo de un poema para ti?


Nunca busco el poema, tan solo me limito a escribir al dictado de una voz interior, por supuesto, después viene la labor de poda y corrección.


La sección “Poetas” ¿cómo nace? ¿Cómo eres capaz de trazar una vida o un aspecto de ella en un poema brevísimo?


Los poemas de Newton, Galileo, Servet y Nelson, surgen a partir de sus frases o pensamientos. Con Príamo, Torquemada, Gauguin, Picasso y Rodríguez de la Fuente soy yo quien pone en sus labios palabras que creo podrían haber dicho y que en cualquier caso poetizan mi percepción subjetiva de la vida.


¿Qué lugar ocupa en tu que hacer literario los talleres de escritura y cual es para ti su utilidad?


Durante muchos años participé en talleres de poesía y narrativa. Ahora imparto un taller de creación literaria en la Biblioteca Can Sales en Palma de Mallorca. Lo único indispensable para el escritor es la empatía, la capacidad de ver desde otros ojos, desde un ángulo diferente, desenfocando, pero incluso esto se puede educar.


Aquellas personas que dudan de la eficacia de los talleres literarios, suelen ser escritores que no aceptan muy bien las críticas y se creen conocedores de todos los secretos literarios. Están equivocados, al margen de que algunos sean grandes escritores, todos podemos aprender algo de los demás.


Evaluación de las sombras es el revés de  apología de la luz, son lados de la misma moneda ¿qué opinas de esta posibilidad?


Luz y sombras dependen de cómo nos posicionemos: Días llenos de mar. Días como hojas de olivo, o tierra de camposanto. He aprendido que  cuando lanzas la moneda ya has decidido cómo quieres que caiga, el resultado no es importante.


¿Qué lugar ocupa la infancia en tu creación literaria?


Nunca me he alejado de ella, es la época que más me ha marcado, el paraiso y el infierno. Trato de conservar la mirada de aquel niño.


Cuando lees “Reverdecer” terminas con una sensación de nuevo comienzo que hace alusión al título del poemario ¿que significó para Jorge Espina “Reverdecer” en lo personal?


El título refleja mi deseo de reinventarme, de comenzar otra vez desde el principio. Hoy soy un hombre que reverdece autoexiliado en una isla rodeada de luz.


 


“Insomnio” es mi poema preferido, el que más me ha llegado entre otros, los hijos marcan al poeta ¿es tu caso?


Por supuesto. En “Insomnio” se esconde una derrota, una pérdida. Como dice W. C. Moens en el prólogo refiriéndose a apología de la luz: juego con la percepción del lector. Existe una pérdida, pero no es necesariamente la que el autor muestra.


Recomiéndanos dos poemarios.


Mejor cinco autores. Por diferentes razones: Ángel González, Ana Pérez Cañamares, Antonio Rigo, Antonio Orihuela y David González. 



Título: Reverdecer
 Autor: Jorge Espina
Editorial: Baile del Sol
Págs: 102
Precio: 10 €

La poesía de Jorge Espina (Oviedo, 1966) es libre. Tensa, irónica, justiciera muchas veces, Jorge Espina se revela en “Reverdecer” (Baile del Sol, 2010) como un poeta estéticamente inquieto, versátil, que utiliza distintos medio literarios para transformar la realidad en verso, la poesía en elementos vitales muy tangibles.
Es innegable que lo cotidiano y lo común se mezclan con desparpajo, con momentos poéticos intensos y de honda estética y es precisamente el uso de esos términos cotidianos (yogur, pañales, vomitar) lo que dan a la imagen poética su ración de cercanía a la vez que su sentido trascendente.
Reverdecer es un poemario que necesita la complicidad del lector, es como una pareja que varía las posturas en el momento de amarse para llegar hasta el clímax. No quiere que el lector se sienta cómodo en un registro, va mudando de técnica y de estética para que disfrutemos de un poemario vivo y rico en matices.
Las sombras y sus olores, el inventario de Dios que hace y al cual pone a caldo, la cercanía con los hijos ya crecidos y la rotunda voluntad de ser feliz hacen de “Reverdecer” una experiencia fortalecedora, poemas que inyectan la savia necesaria para seguir afrontando esta aventura que es vivir.
Son cuatro las partes que componen “Reverdecer”, precedidas estas por una suerte de pórtico en el cual tres poemas nos dan la bienvenida, entre ellos Poética, dedicado al poeta Antonio Orihuela a quien ya tuvimos  el placer de leer y entrevistar. Abre el texto Bierces, le sigue Apología de la luz y Reverdecer y cierra con Poetas. Son secciones que nacen y se sustentan de modos estéticos muy diferentes. La primera y última sección del mismo, Bierces y Poetas respectivamente, nos presentan a un Jorge Espina más cercano a la tierra y a la infancia, a las cuales devuelve, en versos de una textura de alma, la posición privilegiada que suelen perder cuando nos alejamos de ellas. Teoriza en verso, expresa su pensamiento con poemas, en especial en Poetas. Vemos al escritor transpirando en su oficio. Pero es en el corazón del poemario donde nos encontramos en carne viva al poeta. Son textos cercanos al alma, llenos de materia de emociones y sentimientos que llegan de lo cotidiano, que resucitan y revelan vivencias a flor de tierra, que huelen a memoria de pan e infancia. Están llenos de unas imágenes que agitan la sensibilidad del lector.

El poeta lucha con Dios, con el amor, con la memoria. Emplea su oficio para poner de manifiesto su visión de la vida y su cadencia de alegrías y despropósitos, Poemas como Insomnio, Boceto, Extraños y los dedicados a la madre y al padre son de una factura emotiva y estética que incitan a la nostalgia.
Tenemos en Jorge Espina un valor seguro en la poesía española actual. Un poeta de esos que ama lo que hace y lo que hace lo llena de pasión y oficio que son la única manera de hacer  grandes cosas en literatura. Un texto este reverdecer que nos devolverá el gusto por la vida y por la buena poesía.


Pedro Crenes Castro 

 


domingo, 13 de febrero de 2011

ANA PÉREZ CAÑAMARES - LA TRINCHERA



LA TRINCHERA


Lo malo de la trinchera
no es su húmeda estrechez.
El barro y la sangre abrigan
somos muchos aquí
y las fotos que nos mandaron desde casa 
nunca se desgastan.


Siempre hay tiempo para una partida de cartas.
Para el momento íntimo y juguetón
de despiojarnos.
Alguien que baila al ritmo
de los tableteos lejanos
de las ametralladoras
o un buen imitador de generales 
que nos hace reír.


Lo malo de la trinchera
es que no sabemos cuando
tendremos que abandonarla.


ANA PÉREZ CAÑAMARES. LA ALAMBRADA DE MI BOCA. ED. BAILE DEL SOL



sábado, 12 de febrero de 2011

HARRY MARTINSON



Quién honra a la lombriz,
la cultivadora que trabaja bajo la hierba en las entrañas de la tierra.
Es la que mantiene la tierra en transformación.
Trabaja totalmente llena de tierra,
muda de tierra y ciega.


Ella es el campesino más modesto, el campesino de allá abajo
donde se visten los campos para la cosecha.
Quién honra
a la profunda, la serena cultivadora,
al eterno campesino pequeño y gris en las entrañas de la tierra.



viernes, 11 de febrero de 2011

ADRIENNE RICH - HEROÍNAS




HEROÍNAS

Excepcional
                   incluso marginada
                                               arrastras tus largas faldas
por el siglo diecinueve
                                 Tu inteligencia 
arde más allá de la muerte
                                         no como el faro del puerto
sino como una hoguera de madera flotante
                                                                   en la playa
                                                                                   Se perdona
tu incultura
                la muerte por pulmonía
            los dientes que se caen solos
los ojos nublados de la costurera
  la fatiga de la chica del molino
por una serie
de circunstancias
      que pronto se conocen como
privilegios de clase
La ley establece que nada puedes poseer
                                                                                 en un mundo
donde la propiedad lo es todo
      Primero perteneces a tu padre
luego a aquel que
       te elige a ti
   si no logras casarte
te quedas sin recursos
     Incapaz de ganar
  un salario de trabajador
te está prohibido votar
     prohibido hablar
en público
si te casas estás legalmente muerta
       dice la ley
no puedes legar propiedad
  excepto a tus hijos
o parientes varones
tu esposo
    tiene los derechos
del esclavista
 para acorralarte y poseerte
   otra vez si escapas
Puede que heredes esclavos
     pero no el poder de liberarlos
Tu tez es clara
  se te ha enseñado que la luz
llegó
      al Continente Negro
      con el poder blanco
que los indios
viven en la suciedad
 y en misteriosos rituales bárbaros
Tu madre usó corsé
 para sofocar su espíritu
       y si tú lo rechazas
se mofan de ti por rechazar
   has oído múltiples sermones
y has llevado
tus propias interpretaciones
   encerradas en tu corazón
Eres una mujer
   fuerte de salud
      por una serie
de circunstancias
      que pronto se conocen
           como privilegios de clase
que pierdes al instante
     si rompes
los moldes sociales
Cuando hablas en público
 te lanzan
              excrementos humanos
eres excepcional
      en privado
  indignada
dejas de creer
 en la protección
                                                      de las Escrituras
en las leyes del hombre
      respetable y todo
  eres una proscrita
Tu mente arde
  no como un faro en el puerto
       sino como un fuego
de origen más violento
     comienzas a opinar
Y una gran ráfaga de libertad
      afluye en tus palabras
sin embargo aún hablas
       el lenguaje frustrado
        de limitada visión
Arrastras tus largas faldas
marginada
     por el siglo diecinueve
apuntando injusticias
  sin conseguir eliminarlas
¿Cómo puedo dejar de amar
     tu lucidez y tu furia?
¿Cómo puedo darte
 todo mi respeto
    y poseer en mi valentía la tuya
honrar tu exacto
     legado tal cual es
reconocer
     además que no es suficiente?

ADRIENNE RICH. ANTOLOGÍA POÉTICA. VISOR DE POESÍA