Páginas
viernes, 22 de abril de 2011
JAVIER ALMUZARA
III
Yace aquí un hombre
que nunca se cansó
de no hacer nada.
No lloréis por su muerte,
no ha cambiado de vida.
***
LA COPA DE TU CANTO
Me enteré de tu muerte y he llorado
al recordar las tardes
en que el sol se ocultaba iluminando
nuestra infinita charla.
Ahora que eres ceniza de unos años
aún vive el ruiseñor
que habitaba en la copa de tu canto.
Sobre esa voz quien todo lo arrebata
nunca pondrá su mano.
***
El miedo de la mosca
que ha concebido un dios
de mi tamaño
no imagina que un dios
mayor me aplastará
como a una mosca,
un dios viejo y cansado
que, a estas laicas alturas de la historia,
debe andar con la mosca tras la oreja.
***
INSTANTÁNEA, 1980
La escena es vagamente familiar.
Mis padres se parecen a sí mismos.
Mi abuela está tal cual
si aún estuviera entre nosotros.
Respecto a mí todo es distinto,
porque yo ya no estoy en esa foto.
JAVIER ALMUZARA. CONSTANTES VITALES
COLECCIÓN VISOR DE POESÍA
Etiquetas:
JAVIER ALMUZARA,
Poetas asturianos
jueves, 21 de abril de 2011
MIQUEL ÀNGEL LLADÓ -EL INQUILINO DEL HIELO
Miquel Àngel Lladó Ribas
(Escritor, amigo y luchador del silencio)
L'INQUILÍ DEL GEL
Nº 1 Colección Bilingüe Palma de dos (poesía)
Edita: Casabierta-ed
UNO DE CADA MIL
Algunas veces
insisto en jugar a la lotería
o compro el cupón
y no me doy cuenta
de que aquí, a mi lado,
a dos pasos como quien dice,
tengo la fortuna
de haberte conocido,
de fascinarme
con tu presencia,
de venirme arriba
con una sola de tus miradas.
***
Disculpadme.
¿No habéis visto por aquí
a alguien así,
más bien pequeño,
corriendo hacia la puerta?
Avisadme si pasa.
Y, por favor,
no le cerréis el camino
ni le regañéis:
igual que vosotros,
lleva tiempo buscándolo.
***
El azar quiso que fueras un pingüino.
Hubieras podido ser
una mariquita
o una tortuga,
o una grácil mariposa.
Pero no,
escogiste ser un pingüino:
ave del frío,
de pico anaranjado
y albino plumaje.
Con una capa negra:
un frac
a medida de la noche,
con las estrellas por botones.
El azar, afortunadamente,
quiso que fueras un pingüino.
***
Esta mañana
las morsas se han levantado temprano.
Soñolientas aún
han contemplado, incrédulas,
cómo atravesabas ufano
su territorio
de sebo perezoso y prieto
mientras proferían,
sorprendidas,
confusas consignas
de rechazo hacia el intruso.
No te ha importado demasiado.
Has seguido tu camino
con el cuello estirado
y las alas extendidas,
el pecho fuera, hinchado,
el pico elevado
hacia el cenit
de la aurora polar,
desafiando el frío crudísimo
con tu abrigo
de plumón y esperanza,
ignorando el miedo
y sabiéndote frágil pero firme,
seguro de hallar
la prodigiosa fuente del Verbo
y de abrevarla
hasta la saciedad más honda.
***
DESPEDIDA
Asómate. Los leones marinos
han venido a despedirse de ti.
Y también las focas.
¿Y ves allí, detrás del iceberg,
aquel fantástico pez?
Es la orca. Nunca más
volverá a molestarte. Incluso
las morsas han acudido
para darte el último adiós.
En el fondo,
todos te apreciaban.
***
De hielos y primaver
as
Cuando escribí estos poemas poco sospechaba que, algunos años después, su protagonista realizaría el más largo y definitivo de los viajes, ese para el cual todos, tarde o temprano, cogemos únicamente billete de ida pues no hay posibilidad de retorno.
¿O tal vez sí? ¿Acaso no poseemos la memoria, sin duda una de las más grandes cualidades humanas, para traer a voluntad todo aquello que hemos amado a lo largo de nuestra existencia? ¿Reparamos de veras en el milagro que significa recordar el color de unos ojos, la frescura de una sonrisa, la sencilla candidez de un gesto?
Al releer estos versos recuerdo, como no, a nuestro amado hijo Lluís. Le recuerdo y le echo de menos, para qué nos vamos a engañar. No obstante la poesía me ha permitido de alguna manera inmortalizarle, hacerlo perenne, plasmar su bondadosa esencia sobre el papel. Y, de paso, recordar al mundo que “no existen alas inútiles”, que todo aquello que nos sucede, por duro y adverso que nos parezca, no es sino una oportunidad de mejorar y comprender en toda su hermosa complejidad el universo que nos rodea.
Hielo, pingüinos, silencio… ¡Cuánta belleza encierra ese mundo que hemos etiquetado alegremente de autista, sin detenernos tal vez a pensar en las gemas que alberga esa sin par “oscura cámara del tesoro”! Yo tuve la ocasión y el privilegio de admirarlas. Y quiero animar desde estas líneas a quienes de una manera u otra deambulan por esta “sinuosa ruta del hielo” a hacerlo, a descubrir el color de la esperanza y de los sueños que a mi se me antoja azul e inmenso, como ese mar que ahora mismo sobrevuelo y ese cielo que nos cobija y al que de tanto en cuando alzamos los ojos esperando que nos envíe lluvia, amor, palabras…
Abrámonos pues, al azul de lo insondable, dejemos que la primavera ocupe al fin el lugar de las dudas y de los fríos, trabajemos sin tregua hasta encontrar esas anheladas “veredas de sonidos / en el fondo del valle”.
Apostemos, en fin y de una vez por todas, por la poesía, por la luz, por la esperanza: por la vida.
MIQUEL ÀNGEL LLADÓ
*****
Pido perdón a Miquel Àngel y a Casabierta editorial si me he extendido demasiado en la elaboración de esta página. Es un acto de amor, no de piratería. Este maravilloso libro estará ya siempre entre mis poemarios preferidos. Nada más terminar de leerlo, te apetece comprar otro para regalárselo a un amigo, a alguien que quieres.
Jorge Espina
miércoles, 20 de abril de 2011
JOHN ASHBERY
APEROS DE GRANJA Y RUTABAGAS
EN UN PAISAJE
(Sextina)
El primero de los mensajes sin descifrar decía: "Popeye se
sienta sobre truenos,
algo inimaginable. Desde esa caja de zapatos de apartamento,
más allá del matiz amoratado de las cortinas, emerge un
tangram: parcelas de tierra".
Mientras tanto la Bruja del Mar se relajaba en un sofá
verde: "Qué agradable
pasar las vacaciones en la casa de Popeye", y se rascó
el único pelo de su barbilla partida. Se acodó de las espinacas
y fue y le preguntó a Pilón si había comprado espinacas.
"Mi amor, las llanuras están cubiertas de
truenos
hoy, y será como tú desees". Y se rascó
la cabeza bajo el sombrero. El apartamento
parecía ir menguando. "¿Y qué si ninguna agradable
inspiración nos sumerge ahora en las estrellas? Porque esta
es mi tierra".
De repente, recordaron que todo era más barato en esa tierra.
Mientras Pilón abría con esmero la lata número 2 de
espinacas
se abrió la puerta y entró Cocoliso gateando. "¡Qué agradable!"
Pero Cocoliso parecía malhumorado. Traía una nota
prendida a su babero: "Truenos
y lágrimas son inútiles", decía. "En lo sucesivo, el
apartamento
de Popeye será recordado como un espacio tóxico o salubre,
entero o como algo que alguien rascó".
Oliva cruzó como un rayo tras la ventana. Una manta de
geranios rascó
sus largos muslos. "¡Traigo noticias!", gritó. -Popeye,
forzado, como sabéis, a huir de su tierra
en una tarde borrascosa y húmeda, a causa de las intrigas
de su marchito y duplicado
padre, celoso de su apartamento
y de todo lo que hay en él -yo misma y las espinacas
en especial-, lanza saetas de cariñosos truenos
a su propio y estupefacto decoro, destruyendo el agradable
arpegio de nuestros años. Ningún agradable
rayo de sol refrescará vuestra sensación de envejecer. no
más -y se rascó-
Ni árboles ni musgoso follaje, solo quedará la oscuridad
inmaculada y los truenos.
Agarró a Cocoliso. "Me llevo al mocoso a mi tierra".
"No puedes hacer eso... Aún no ha terminado de comerse
las espinacas",
conmino la Bruja de Mar, lanzando una mirada medrosa
en torno al apartamento.
Pero Oliva no podía oírla. Entonces el apartamento
Se sumió en un silencio nuevo y extraño. Es muy agradable
estar aquí, pensó la Bruja del Mar. Si esto es todo lo que
hay que temer de las espinacas,
entonces no me preocupan mucho. Quizá podríamos
invitar a Alicia la Tonta, y se rascó
una teta pensativamente. Pero Pilón es tan cateto, tan
bruto como la tierra,
siempre eructando... En unos minutos, los truenos
inundaron el apartamento. Domésticos fueron aquellos
truenos,
del color de las espinacas. Popeye se rió entre dientes y se
rascó
los huevos: claro que era agradable pasar un día en su tierra.
YOHN ASHBERY. EL DOBLE SUEÑO DE LA PRIMAVERA
TRADUCCIÓN DE SILVIA BARBERO. VISOR
martes, 19 de abril de 2011
F. J. Barrera. Libro lobo
Bella asoma la cabeza
enfureciendo al océano
desatando la tormenta
Al contacto
prende fuego el aire
Sobre el mar de parabrisas
olas de pez,
colas de brea
Plano cenital:
El amante sabe de su vuelta
[5]
Qué tranquilas
las aguas del puerto
hasta girar la cabeza
noche
-alma que rueda-
Qué tranquilas
hasta descubrir la nuca
bajo la aguja
del sexo
y la noche
-alma que rueda-
errante reflejo
[6]
Observo tu vuelta
desde mi ventana
Seguro,
calculo la distancia
que separa tu oído
de tus pies
y de mi boca
y te lanzo alguno
de mis versos
Seguro,
calculada la distancia,
de que no alcanzan
tu memoria
[7]
Por la noche
dos amantes levantan la mirada
hacia esta habitación
Hasta nuestra cama se abren paso
los gatos del vecindario
Pero nadie sabe como yo
afinar la puntería
para acertarles en el blando vientre
Y uno a uno
vienen a morir a tu regazo
Yo me río de su suerte
Tú me premias
con dos años de silencio
LIBRO LOBO. FRANCISCO JAVIER BARRERA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



