...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

jueves, 19 de mayo de 2011

JAVIER JOVER - EL ÚLTIMO JUEVES


ÚLTIMO JUEVES

¿Qué podemos hacer nosotros con nuestras palabras pequeñas,
espectadores del naufragio
blandiendo con voz firme las certezas puntuales
de nuestros grandes deseos?

Decir que venimos del amor,
de un desorden de lluvias
y de ríos de niebla,
del insomnio antiguo de los peces
hacia la vulva misma del pensamiento,
hacia un simulacro de agua en la memoria;

decir que venimos del incendio de los cristales al amanecer,
de la luz más visible
justo antes del relámpago,
del tabaco escrito a conciencia sobre el papel
y del humo que sueñan las cadenas,

decir que tenemos la mirada cansada del que espera,
la velocidad imprecisa de una sombra inmóvil,
el engaño reducido a polvo en los bolsillos,
en la guantera una munición de letras,
el fósforo de la dicha a punto de arder
y la garganta limpia de vegetales falsos…

¿Qué podemos hacer nosotros con nuestros grandes deseos,
tercos en lo más hondo
pero salvados de toda deriva
en el recipiente intacto de esa voz antigua
que rotula más allá de los mapas
el alcance de nuestras palabras pequeñas?

Bajo los paraguas se ocultan corazones de amianto,
el músculo negro que persiste en su empeño
de movernos en espiral hacia la noche
y perdernos en su enjambre de falsos emblemas,
en el cordón otro de los días,
de empujarnos hacia el simulacro de un vacío
y en las escaleras del agua detenernos por un instante
entre las hojas de cálculo
y las estadísticas solemnes
de este ensueño de tiniebla,
de este silencio mineral.

No llevamos moneda para este viaje,
no queremos,
sólo un miércoles cualquiera en los bolsillos
y un hatillo de ropa fría,
un jueves último
como aliento,
mapas de huesos y esqueletos de barcos,
alguna tabla de mareas,
lazos de fuego para envolver el corazón y regalarlo,
un canto muy rodado
aquí adentro…


Porque nosotros juntos somos la tierra.

Javier Jover. Último Jueves.
El Último Jueves 15 años Poesía on the road. (Calima ediciones 2011)


miércoles, 18 de mayo de 2011

JUAN PLANAS - ARTE POÉTICA



ARTE POÉTICA


Desconocemos el lugar exacto
pero existe una cruz escondida
donde nos detendremos
a dormir un último sueño.


Será, quizás, un río de vientos y arboledas,
la sombra de un refugio
o la intención suicida
de arrastrarse hasta los acantilados
y allí dejarse caer suavemente.


(El poema discurre. Nos tiende su celada
y el privilegio de espantar el vértigo
tan sólo con palabras u otras señales de humo)


Juan Planas Bennásar. Arte Poética. El Último Jueves 15 años de poesía on the road
(Calima ediciones 2011)

martes, 17 de mayo de 2011

FRED PARALELO - LA SELVA DEL OLVIDO



LA SELVA DEL OLVIDO


Abre las piernas para que penetre la noche.
Que se haga pedazos la luna.
Que tu mano se queme al contacto del hielo.
Que tus comisuras se desgarren atravesadas
por la sal de la margarita.
Que azufre y miel invadan las entrañas
de la hierba. Que tus pies se fundan
en la selva del olvido.
En el brillante temblor del asombro.


Fred Paralelo. La selva del olvido. El Último Jueves 15 años Poesía on the road 
(Calima ediciones 2011)

lunes, 16 de mayo de 2011

OMITSU YOSHIDA - CORTARME LAS UÑAS



CORTARME LAS UÑAS


Llevo cortándome las uñas mucho tiempo.
Los dos dedos pequeños, en especial, muy lentamente,
tullidos, embutidos en delgados zapatitos de adolescente.


Me he cepillado los dientes tras cada comida
estoy pensando - en cincuenta años, esto será más que los 
muchos tankas que escribió Akiko Yosano.


Con mi peine de madera de naranjo que una amiga compró
a una mujer maya de México me peino el pelo,
siempre largo, frente al espejo, si voy a salir.


He dejado de maquillarme la cara. Sólo el restriego diario.


De alguna manera puedo controlar lo externo,
pero lo que ocurre en mi interior es sólo cosa de adivinos,


De costumbre, son tres comidas,
comenzando por un desayuno de tostadas y té rojo.
Inclino la cabeza ante el estómago y los intestinos
que desmenuzan la diaria y abundante riqueza de ingredientes.


No sólo las comidas, también los brindis con los amigos invitados,
las celebraciones y despedidas, casi nunca tengo resaca,
gracias a mi hígado de hierro.


Y, una o dos veces cada noche, siguiendo la luz de mi linterna
hasta el cobertizo, mis queridos riñones hacen su turno de noche.


Por supuesto, hay que mencionar el corazón, en cuyo honor
junto mis manos cada día, porque si deja de latir,
ya no hace falta cortarse las uñas.


Omitsu Yoshida. El Último Jueves 15 años on the road
Calima ediciones 2011

domingo, 15 de mayo de 2011

HISTORIAS DEL HIELO. MIGUEL ÁNGEL VELASCO



HISTORIAS DEL HIELO


Las crónicas nos hablan
de aquella brava rusa, casi niña,
que murió combatiendo al invasor.
Por la mañana el sol la descubría
bajo la nieve, fresca:
grandes ojos azules y, desnuda,
toda su gracia intacta;
los brazos muy abiertos, como para el amor.
Las tropas se paraban a admirar
esa forma esculpida por la mano
brillante del invierno. Más de uno, 
aquella misma noche,
montaría a una puta pensando en la muchacha.
No muy lejos,
entre gritos de júbilo,
los niños se arrojaban valle abajo,
a lomos de soldados congelados,
jugando a los trineos.


Miguel Ángel Velasco. El Último Jueves 15 años Poesía on the road (Calima ediciones, 2011)

sábado, 14 de mayo de 2011

C. P. CAVAFIS -LOS BÁRBAROS-



ESPERANDO A LOS BÁRBAROS


-¿Qué estamos esperando concentrados en el ágora?


Es que los bárbaros llegarán hoy


-¿Por qué el Senado está sumido en tal desidia?
¿Por qué los Senadores hay están sin legislar?


         Porque los bárbaros llegarán hoy.
         ¿Qué leyes ya podrán hacer los Senadores?
         Cuando lleguen los bárbaros, ellos legislarán.


-¿Por qué el emperador se ha levantado tan temprano
y a la puerta mayor de la ciudad está sentado
en el trono, hierático, con la corona puesta?


          Porque los bárbaros llegarán hoy.
          Y el emperador aguarda a recibir
          a su caudillo. Ha preparado incluso
          un pergamino que ofrecerle. En él
          le ha escrito varios títulos y nombres.


-¿Por qué han salido los dos cónsules y los pretores
esta mañana con sus togas púrpuras bordadas?
¿Por qué llevan pulseras decoradas de amatistas
y anillos relucientes, y brillantes esmeraldas?
¿Por qué empuñan hoy esos bastones tan preciados,
maravillosamente cincelados de oro y plata?


          Porque los bárbaros llegarán hoy,
          y tales cosas impresionan a los bárbaros.


-¿Por qué los grandes rétores no acuden como siempre
a declamar discursos y hablar sobre sus cosas?


           Porque los bárbaros llegarán hoy,
           y ellos desprecian la elocuencia y los retoricismos.


-¿Por qué de pronto nos embarga tal desasosiego
y confusión? (Los rostros todos, qué serios se han puesto).
¿Por qué tan rápido las calles y las plazas se vacían
y todos vuelven a sus casas apesadumbrados?


            Porque es de noche y los bárbaros no han venido.
            De las fronteras han llegado algunos
            diciendo que no existen ya los bárbaros.


Y que vamos a hacer sin bárbaros ahora.
Aquellos hombres eran una cierta solución. 




 C. P. CAVAFIS. POESÍA COMPLETA. VISOR (2003)

ÁNGEL GONZÁLEZ - POÉTICA



Poética a la que intento a  veces aplicarme


Escribir un poema: marcar la piel del agua.


Suavemente, los signos
se deforman, se agrandan,
expresan lo que quieren
la brisa, el sol, las nubes,
se distienden, se tensan, hasta
que el hombre que los mira
-adormecido el viento,
la luz alta-
o ve su propio rostro
o -trasparencia pura, hondo 
fracaso- no ve nada.

miércoles, 11 de mayo de 2011

GONZALO ROJAS

Me enamoré de ti cuando llorabas
a tu novio, molido por la muerte,
y eras como la estrella del terror
que ilumina al mundo.

Oh cuánto me arrepiento
de haber perdido aquella noche, bajo los árboles,
mientras sonaba el mar entre la niebla
y tú estabas eléctrica y llorosa
bajo la tempestad, oh cuánto me arrepiento
de haberme conformado con tu rostro,
con tu voz y tus dedos,
de no haberte excitado, de no haberte
tomado y poseído,
oh cuánto me arrepiento de no haberte besado.

Algo más que tus ojos azules, algo más
que tu piel canela,
algo más que tu voz enronquecida
de llamar a los muertos, algo más que el fulgor
fatídico de tu alma,
se ha encarnado en mi ser, como animal
que roe mis espaldas con sus dientes.

Fácil me hubiera sido morderte entre las flores
como a las campesinas,
darte un beso en la nuca, en las orejas,
y ponerte mi mancha en lo más hondo
de tu herida.

Pero fui delicado,
y lo que vino a ser una obsesión
habría sido apenas un vestido rasgado,
unas piernas cansadas de correr y correr
detrás del instantáneo frenesí, y el sudor
de una joven y un joven, libres ya de  la muerte.

Oh agujero sin fin, por donde sale y entra 
el mar interminable
oh deseo terrible que me hace oler tu olor
a muchacha lasciva y enlutada
detrás de los vestidos de todas las mujeres.

¿Por qué no fui feroz, por qué no te salvé
de lo turbio y perverso que exhalan los difuntos?
¿Por qué no te preñé como varón
aquella oscura noche de tormenta?

martes, 10 de mayo de 2011

SEAMUS HEANEY (NOBEL 1995) CANTARES DE ASTURIAS



CANTARES DE ASTURIAS 


                            2


A la mañana siguiente, camino de Piedras Blancas,
me sentí como ánima por la cual alguien rezara.
Vi hombres con guadañas cortando los rastrojos,
riqueza de colmenas, una bocamina y una ermita,
cuévanos llenos de oro de maíz.
Era yo un peregrino nuevo en aquella escena
en la que entraba sin embargo como en terreno familiar,
el Gaeltacht, pongamos, en 1950.
Me saludaban, aunque poco les importaba
a las familias que trabajaban en los campos junto a la carretera
que me miraban y movían la mano desde su otro mundo,
como era costumbre cerca de Piedras Blancas.


CANTARES DE ASTURIAS. SEAMUS HEANEY.
LUZ ELÉCTRICA. COLECCIÓN VISOR DE POESÍA
TRADUCCIÓN DE DÁMASO LÓPEZ GARCÍA

lunes, 9 de mayo de 2011

ARTUR LUNDKVIST



Artur Lundkvist. (EscaniaSuecia3 de marzo de 1906 - Estocolmo, Suecia, 11 de diciembre de 1991).


TAMBIÉN LOS CLASICISTAS


quieren beber
pero el agua se les escurre por entre los dedos.
Quieren tener fuego sin combustible y sin humo.
Se encierran en jaulas de pájaros
para poder cantar como ruiseñores.
Creen en un mármol eterno, sin musgo,
y vuelven a grabar por las viejas huellas de las planchas de cobre.
Erigen máscaras de piedra en lugar de rostros.
Su río de cristal no corre.
Su mundo es una pirámide construida por Dios de una vez para
siempre (con ayuda de esclavos, claro).
Cada amanecer matan sus flechas la misma presa.
Pan es una palabra prohibida.
Apenas se hereda la sangre en una minoría selecta.
Pero bajo el peso de la gloria los elegidos no son felices
sino trágicos.
Algunos son expulsados del grupo
por el crimen de haber hecho el amor en el mar.
Otros matan por un guante, por una rosa perdida.
Aman a los caballos como una parte de sí mismos,
más vivos entre sus piernas que mujer alguna.
Y la mujer muere en medio de sus deberes,
ama de casa con cabeza de reina y ojos de estatua,
con el corazón escondido en un árbol, una piedra negra
que  alguien encontrará después de su muerte.
El hombre vive en una torre  y mira las estrellas
hasta que cae dormido al alba
cuando los herreros empiezan a martillear las  nuevas rejas:
nuevas y sin embargo siempre las mismas,
clásicamente iguales.


De Vida como hierba, 1954.


POESÍA SUECA CONTEMPORÁNEA. EDICIONES LITORAL / UNESCO. 
Traducción de Francisco J. Uriz

domingo, 8 de mayo de 2011

ÁNGEL GONZÁLEZ -EL CRISTO DE VELÁZQUEZ

                                                            
                                                    A Luis Ríus


Banderillero desganado.
Las guedejas del sueño cubren tu ojo derecho.
Te quedaste dormido con los brazos alzados,
y un derrote de Dios te ha atravesado el pecho.


Un piadoso pincel lavó con leves 
algodones de luz tu carne herida,
y otra vez la apariencia de la vida
a florecer sobre tu piel se atreve.


No burlaste a la muerte. No pudiste.
El cuerno y el pincel, confabulados,
dejaron tu derrota confirmada.


Fue una aventura absurda, bella y triste,
que aún estremece a los aficionados:
¡qué cornada, Dios mío, qué cornada!


Ángel González. De Prosemas o menos. 1983

sábado, 7 de mayo de 2011

CHARLES BUKOWSKI. -SÍ, SÍ-



sí, sí


cuando Dios creó el amor no hizo un gran favor a casi nadie
cuando Dios creó a los perros no hizo un gran favor a los perros
cuando Dios creó las plantas  no fue gran cosa
cuando Dios creó el odio nos brindó algo muy eficaz
cuando Dios me creó a mí me creó a mí
cuando Dios creó al mono estaba dormido
cuando Dios creó a la jirafa estaba dormido
cuando Dios creó los narcóticos estaba ciego
y cuando creó el suicidio estaba de bajón


cuando te creó tumbada en la cama
sabía lo que se hacía
estaba borracho y estaba ciego
y creó las montañas y el mar y el fuego 
al mismo tiempo


cometió algún que otro error
pero cuando te creó tumbada en la cama
se corrió encima de todo su Bendito Universo.

CHARLES BUKOWSKI. ARDER EN EL AGUA AHOGARSE EN EL FUEGO
ED: LA POESÍA SEÑOR HIDALGO

viernes, 6 de mayo de 2011

LASSE SÖDERBERG -POEMAS-



JOVENES MUERTOS 


JOHN CORNFORD


(Escritor británico y brigadista internacional muerto en la batalla de Lopera) 1915-1936


¿En qué cerro quemado 
quedó, en qué
frente de combate dentro de nosotros?
No hay respuesta.


¿En qué cerro de Córdoba
reposa su eternidad, en qué
almohada descansa su joven cabeza
envuelta en sucias vendas?


Sólo las piedras lo saben.
Sólo los años treinta de las piedras.




GUSTAF MUNCH-PETERSEN    


(Pintor y escritor danés, muerto en la batalla del Ebro luchando con las Brigadas Internacionales) 1912-1936


(Cerca del Ebro)


Con ojos vivos
veo la pared de una casa
tatuada por la guerra.


La casa ha desaparecido.
Pero envuelta en la polvareda de los coches
la pared queda en pie:


Un monumento
solitario, garabateado,
en honor de aquellos cuyos ojos son barro.


Traducción de: Marina Torres
EN LAS FOTOS SUPERIORES JHON Y GUSTAF  

jueves, 5 de mayo de 2011

BORIS VIAN -LA VIDA ES COMO UNA MUELA-



La vida es como una muela
En principio no pensamos en ella
Nos conformamos con masticar
Y después se estropea de repente
Hace daño, y lo soportamos
Y la cuidamos y los desvelos,
Y para estar de verdad curados
Hay que arrancársela, la vida.


BORIS VIAN. NO QUISIERA MORIR. POESÍA HIPERIÓN





miércoles, 4 de mayo de 2011

JOSE HIERRO - CON LAS PIEDRAS, CON EL VIENTO...



Apagamos las manos. Dejamos encima del mar marchitarse 
          la luna
y nos pusimos a andar por la tierra cumplida de sombra.
Ahora ya es tarde. Las albas vendrán a ofrecernos sus húmedas
          flores.
Ciegos iremos. Callados iremos, mirando algo nuestro que 
          escapa
hacía su patria remota.
(Nuestro espíritu debe de ser, que cabalga sobre las olas.)


Ahora ya es tarde. Apagamos las manos felices
y nos ponemos a andar por la tierra cumplida de sombra.
Hemos caído en un pozo que ahoga los sueños.
Hemos sentido la boca glacial de la muerte tocar nuestra boca.


Antes, entonces, con qué gozo ardiente,
con qué prodigioso encenderse de aurora
modelamos en nieblas efímeras, en pasto de brisas ligeras,
nuestra cálida hora.
Y cómo apretamos las ubres calientes. Y cómo era hermoso
pensar que no había ni ayer, ni mañana, ni historia.


Ahora ya es tarde; apagamos las manos felices
y nos ponemos a andar por la tierra cumplida de sombra.
Cómo errar por los años, como astros gemelos, sin fuego,
como astros sin luz que se ignoran.
Cómo andar, sin nostalgia, el camino, soñando dos sueños 
          distintos
mientras en torno el amor se desploma.


Ahora ya es tarde. Sabemos. Pensamos. (Buscábamos almas.)
Ahora sabemos que el alma no es piedra ni flor que se toca.
Como astros gemelos y ajenos pasamos, sabiendo
que el alma se niega si el cuerpo se niega.
Que nunca se logra si el cuerpo se logra.


Dejamos encima del mar marchitarse la luna.
Cómo errar, por los años, sin gloria.
Cómo aceptar que las almas son vagos ensueños
que en sueños tan sólo se dan, y despiertos se borran.
Qué consuelo ha da haber, si lograr una gota de un alma
es pretender apresar el latir de la tierra, desnuda y redonda.


Estamos despiertos. Sabemos. Como astros soberbios, caídos,
sentimos la boca glacial de la muerte tocar nuestra boca.

JOSÉ HIERRO. De Con las piedras, con el viento...

martes, 3 de mayo de 2011

ISABEL PÉREZ MONTALBÁN



CLASES SOCIALES

Los pobres son príncipes que tienen que reconquistar su reino.
Agustín Díaz-Yanes. 
Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.


Con seis años, mi padre trabajaba
de primavera a primavera.
De sol a sol cuidaba de animales.
El capataz lo ataba de una cuerda
para que no se perdiera en las zanjas,
en las ramas de olivo, en los arroyos,
en la escarcha invernal de los barrancos.
Ya cuando oscurecía, sin esfuerzo,
tiraba de él, lo regresaba níveo,
amoratado, con temblores 
y ampollas en las manos,
y alguna enredadera de abandono
en las paredes quebradizas
de sus pulmones rosas 
y su pequeño corazón.

En sus últimos años volvía a ser un niño:
se acordaba del frío proletario,
porque era ya substancia de sus huesos,
del aroma de salvia, del primer cine mudo
y del pan con aceite que le daban al ángelus,
en la hora de las falsas proteínas. 

Pero su señorito, que era bueno,
con sus botas de piel y sus guantes de lluvia,
una vez lo llevó, en coche de caballos,
al médico. Le falla la memoria 
del viaje: lo sacaron del cortijo sin pulso,
tenía más de cuarenta de fiebre
y había estado a punto de morirse,
con seis años, mi padre, de aquella pulmonía.
Con seis años, mi padre.

Mayo de 1997, mes y año de su muerte. Nadie estudiará esta fecha. 



ISABEL PÉREZ MONTALBÁN. CLASES SOCIALES