INSTANTE CON MI PADRE Un día yo estaba triste (y mirando al suelo) y él creyó erradamente, como casi siempre se piensa de un niño, que dormía en paz. Pero yo miraba al suelo y vi acercarse sus pies. Y porque no me llamó, yo sabía que él estaba mirándome y que su mirada me envolvía dulcemente. Entonces todavía por algunos segundos simulé dormir, e hice como que despertaba y reconocía sus zapatos, y cuando levanté la cabeza él esperaba mi mirada con una sonrisa.
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