...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.
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miércoles, 28 de octubre de 2015

ÁNGEL GONZÁLEZ - ASÍ FUERON



ASÍ FUERON

La mañana
                   –ese tigre
de papel de periódico–
ruge entre mis manos.

Ambigua e indecisa, 
exhibiendo las fauces irascibles 
en un largo bostezo, 
se levanta:

Va a abrevar en los ríos, 
a teñirlos de rojo con sus barbas sangrientas. 
Luego se precipita sobre el valle.

Las tres en punto ya; 
parece que la luz, zarpa retráctil, 
abandona su presa.

Pero eso,
               ¿quién lo sabe?

Agazapado
como una loba,
el crepúsculo espera 
a que salga la luna 
para aullar largamente.

Así fueron los días que recuerdo.

Los otros,
los que olvido
¡tengo ya tantos años!–
huyeron como corzas malheridas.


Ángel González
Prosemas o menos

jueves, 26 de enero de 2012

ÁNGEL GONZÁLEZ




ME BASTA ASÍ

Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando  -luego-  callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.

miércoles, 17 de agosto de 2011

ÁNGEL GONZÁLEZ - ESPERANZA


ESPERANZA...

Esperanza,
araña negra del atardecer.
Te paras 
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas  
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.

Agazapada 
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
                        Mi corazón:
tu nido.
            Muerde en él,  esperanza.


Ángel González. Poemas. Edición del autor.
 CATEDRA  Letras Hispánicas. 1984.

sábado, 14 de mayo de 2011

ÁNGEL GONZÁLEZ - POÉTICA



Poética a la que intento a  veces aplicarme


Escribir un poema: marcar la piel del agua.


Suavemente, los signos
se deforman, se agrandan,
expresan lo que quieren
la brisa, el sol, las nubes,
se distienden, se tensan, hasta
que el hombre que los mira
-adormecido el viento,
la luz alta-
o ve su propio rostro
o -trasparencia pura, hondo 
fracaso- no ve nada.

domingo, 8 de mayo de 2011

ÁNGEL GONZÁLEZ -EL CRISTO DE VELÁZQUEZ

                                                            
                                                    A Luis Ríus


Banderillero desganado.
Las guedejas del sueño cubren tu ojo derecho.
Te quedaste dormido con los brazos alzados,
y un derrote de Dios te ha atravesado el pecho.


Un piadoso pincel lavó con leves 
algodones de luz tu carne herida,
y otra vez la apariencia de la vida
a florecer sobre tu piel se atreve.


No burlaste a la muerte. No pudiste.
El cuerno y el pincel, confabulados,
dejaron tu derrota confirmada.


Fue una aventura absurda, bella y triste,
que aún estremece a los aficionados:
¡qué cornada, Dios mío, qué cornada!


Ángel González. De Prosemas o menos. 1983

domingo, 21 de noviembre de 2010

ÁNGEL GONZÁLEZ - QUÉDATE QUIETO



QUÉDATE QUIETO

Deja para mañana 

lo que podrías haber hecho hoy 

(y comenzaste ayer sin saber cómo).

Y que mañana sea mañana siempre;

que la pereza deje inacabado 

lo destinado a ser perecedero; 

que no intervenga el tiempo, 

que no tenga materia en que ensañarse.

Evita que mañana te deshaga 

todo lo que tú mismo 

pudiste no haber hecho ayer.


              ***

Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

Mar de invierno. El agua gris 

mancha de frío las rocas. 

Tus piernas, tus dulces piernas, 

enternecen a las olas. 

Un cielo sucio se vuelca 

sobre el mar. El viento borra 

el perfil de las colinas 

de arena. Las tediosas 

charcas de sal y de frío 

copian tu luz y tu sombra. 

Algo gritan, en lo alto, 

que tú no escuchas, absorta.

Son las gaviotas, amor. 

Las lentas, altas gaviotas.

domingo, 31 de octubre de 2010

ÁNGEL GONZÁLEZ








Porvenir

Te llaman porvenir
porque no vienes nunca.
Te llaman: porvenir,
y esperan que tú llegues
como un animal manso
a comer en su mano.
Pero tú permaneces
más allá de las horas,
agazapado no se sabe dónde.

!Mañana!  Y mañana será otro día tranquilo
un día como hoy, jueves o martes,
cualquier cosa y no eso
que esperamos aún, todavía, siempre.


                          ***


Alga quisiera ser, alga enredada...


Alga quisiera ser, alga enredada,
en lo más suave de tu pantorrilla.
Soplo de brisa contra tu mejilla.
Arena leve bajo tu pisada.

Agua quisiera ser, agua salada
cuando corres desnuda hacia la orilla.
Sol recortando en sombra tu sencilla
silueta virgen de recién bañada.

Todo quisiera ser, indefinido,
en torno a ti: paisaje, luz, ambiente,
gaviota, cielo, nave, vela, viento…

Caracola que acercas a tu oído,
para poder reunir, tímidamente,
con el rumor del mar, mi sentimiento.




lunes, 23 de agosto de 2010

ÁNGEL GONZÁLEZ




Por aquí pasa un río.
Por aquí tus pisadas
fueron embelleciendo las arenas,
aclarando las aguas,
puliendo los guijarros, perdonando
a las embelesadas
azucenas...

                 No vas tú por el río:
es el río el que anda
detrás de ti, buscando en ti
el reflejo, mirándose en tu espalda.

Si vas deprisa, el río se apresura.
Si vas despacio, el agua se remansa.

                   ***


Me falta una palabra, una palabra 
sólo.
          Un niño pide pan; yo pido menos.
Una palabra dadme, una sencilla 
palabra que haga juego
con...
          Qué torpes
mujeres sucias me interrumpen
con su lento 
llorar...
           Comprended: cualquiera de vosotros,
olvidada en sus bolsos, en su cuerpo,
puede tener esa palabra.
                                     Cruza más gente rota, llegan miles
de muertos.
La necesito: ¿No veis
que sufro?
           Casi la tenía ya y vino ese hombre
ceniciento.
Ahora...
              ¡Una vez más!
                                     Así no puedo.




ÁNGEL GONZÁLEZ.      PALABRA SOBRE PALABRA.   SEIX BARRAL.