...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.
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viernes, 3 de enero de 2014

JOAN MARGARIT - MISTERIOSAMENTE FELIZ



JOAN MARGARIT


Hi ha boira i és de nit. Des de l’insomni veig
tota la fosca que m’està esperant
posada com una au damunt el que he perdut.
He obert la finestra. Es dissipa la boira.
No podria oblidar tot el que et dec:
l’últim sentit de la paraula amor.
Brutal de tan exacte, el cel de nit.


Hay niebla y es de noche. Desde el insomnio veo
toda la oscuridad que está esperándome
posada como un ave sobre lo que perdí.
He abierto la ventana. Se disipa la niebla.
No podría olvidar todo lo que te debo:
el último sentido de la palabra amor.
Brutal de tan exacto, el cielo de la noche.

                        *****


La tanca fa el jardí.
El ferro novellat
i les heures del mur.
Col-leccions de flors
sempre dient-me adéu
mogudes per la brisa.
La tanca fa el jardí.
No sortiu, us demano:
n’hi ha prou que se’n vagin
els ocells i la lluna.
I ella, que no ha tornat.
La tanca fa el jardí.
Comprenc que són els morts
els que donen sentit
a aquesta soledat.
I que quan surt el sol
cada dia dispara
una bala perduda.
La tanca fa el jardí.
No qualsevol: la tanca
que, protegint les roses,
em protegeix a mi.



La cerca hace al jardín.
Los herrumbrosos hierros
y las hiedras del muro.
Colecciones de flores
que me dicen adiós
movidas por la brisa.
La cerca hace al jardín.
No salgáis, os lo pido:
basta con que se vayan
los pájaros, la luna.
Y ella, que no ha vuelto.
La cerca hace al jardín.
Comprendo que los muertos
son quiénes dan sentido
a esta soledad.
Y que cuando amanece
cada día dispara
una bala perdida.
La cerca hace al jardín.
No cualquiera: la cerca
que, al proteger las rosas
me ha protegido a mí.

            *****


RESTAURAR

L’abadia de pedra sota el sol
d’un migdia d’estiu.
Els visitants en grups respectuosos
exploren els espais enormes i perduts,
ara reconstruïts i ben il-luminats.
Però és un cadàver.
Només va haber-hi vida quan la fosca
lliscaba per les voltes cap als murs.
Monjos encaputxats ja convertits
en terra roja sota alguna vinya,
bastien unes altres estructures
dins de la seva ment, ho feien amb el luxe
d’una idea de Déu ja desapareguda.

Restaurar significa embalsamar
un cadàver de pedra amb nits d’agost,
estiuejants, concerts, pantalons blancs
i focus que il-luminen amb llum rasant els murs.
Sóc vell i no vull ser reconstruït.
Conec la meva fosca, les torxes i les brases:
no hi ha més claredat que la del propi foc.
Encaputxats, els monjos ho sabien.


RESTAURAR

La abadía de piedra se levanta
bajo el sol de un mediodía de verano.
Visitantes en grupos respetuosos
exploran los espacios enormes y perdidos,
reconstruidos y bien iluminados.
Pero es un cadáver. Aquí sólo hubo vida
cuando la oscuridad, desde las bóvedas,
se iba deslizando hacia los muros.
Monjes encapuchados convertidos
en tierra roja bajo algún viñedo,
alzaban otras estructuras
en su mente, lo hacían con el lujo
de una idea de Dios ya desaparecida.

Restaurar significa embalsamar
un cadáver de piedra con las noches de agosto,
veraneantes, pantalones blancos,
focos iluminando muros con luz rasante.
Soy viejo y no deseo que se me reconstruya.
Conozco bien mi oscuridad,
las brasas, las antorchas:
no hay otra claridad que la del propio fuego.
Monjes encapuchados lo sabían.


Joan Margarit
Misteriosamente feliz
Visor de poesía

viernes, 31 de mayo de 2013

JOAN MARGARIT - ELLA


ELLA

Es tiempo ya de no esperar a nadie.
Pasa el amor, fugaz y silencioso
como en la lejanía un tren nocturno.
No queda nadie, es hora de volver
al desolado reino del absurdo,
a sentirse culpable, al vulgar miedo
de perder lo que estaba ya perdido.
A la inútil y sórdida moral.
Es hora ya de darse por vencido
en el trabajo, a solas, otro invierno.
¿Cuántos quedan aún, y qué sentido 
tiene esta vida donde te he buscado,
si ya llegó la hora tan temida
de comprobar que nunca has existido?


Joan Margarit. Poesía amorosa completa
Hiperión

sábado, 27 de octubre de 2012

JOAN MARGARIT - HELENA


El ayer es tu infierno, es cada instante
en el que, sin saberlo, te has perdido
y cada instante en el que te has salvado.
Cuando el joven que fuiste está muy lejos,
amar es la venganza del pasado.
Viene desde una guerra donde fuiste vencido,
de armas y campamentos que un día abandonaste
en la Troya que llevas en ti mismo.
Te buscarán de noche los aqueos
y estrecharán el cerco. Volverás,
por alguna mujer, a perder la ciudad.
Helena es estos sueños
de los cuales la vida fue apropiándose.
Defiéndela otra vez: será la última.
Y hazlo con valentía, desarmado.

JOAN MARGARIT. Poesía amorosa completa
Hiperión

martes, 20 de diciembre de 2011

JOAN MARGARIT - REFUGIOS



REFUGIOS


He conservado pocos: uno de ellos
es el recuerdo de aquellas mañanas
de un invierno en Girona con las calles
cubiertas por la nieve.
El humo de una estufa comenzaba 
lentamente a escribir un poema futuro.


Guardo pocos refugios: los olores
que fuí coleccionando al recoger del suelo
los paquetes vacíos de tabaco,
aquel mítico rubio que traía
un perfume de nombres de películas.


Una fotografía de mi padre sonriente
mirando con franqueza hacia la cámara.
Yo cesé de escucharle. Él cesó
de hablar y de escuchar.
Me dejó una sonrisa, justo esa
de la fotografía.
Me basta así para no ser un huérfano.

JOAN MARGARIT.  REFUGIOS
CÁLCULO DE ESTRUCTURAS. (VISOR DE POESÍA)

miércoles, 30 de noviembre de 2011

JOAN MARGARIT





DISCURSO DEL MÉTODO


De niño ya buscaba las ventanas
para poder huir con la mirada.
Desde entonces, si entro en un lugar,
miro con atención dónde dejo el abrigo
y dónde está la puerta de salida.
Libertad, para mí, quiere decir huida.
Hay muchas puertas en el mundo.
Incluso el sexo, en caso de emergencia,
puede serlo, aunque todas van cerrándose
y, para huir, muy pronto quedarán
tan solo las ventanas de la infancia.
De par en par abiertas para poder saltar.


                    ***


FINAL DEL CUENTO


Estrellas reflejadas en el agua
del aljibe acecharon a otras vidas
mucho ante que a la nuestra.


El aljibe esta noche de verano
guarda, más frágil que el reflejo
de estrella alguna,
el de aquella sonrisa perdida para siempre.
Los perros lo saquean
cuando van a beber el agua negra.


                        ***


ESCENA


Una pareja joven en la barra.
Ella lleva los labios muy pintados,
las manos de uñas largas, perfiladas.
Él es ágil y fuerte, con un fondo
de ternura y los ojos negros de gavilán.
Se están mirando, hablan en voz baja,
sonríen en silencio y se acarician.


De la barra a las mesas, unos pasos tan sólo.
Allí, en una de ellas, se sienta una pareja
–una vieja y un viejo– que callan sin mirarse.
Mientras, afuera pasa una ambulancia
igual que la trompeta del Juicio.


Joan Margarit. Cálculo de estructuras.
Visor de Poesía