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...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.
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viernes, 6 de febrero de 2015
JULIO RODRÍGUEZ - TIERRA BATIDA- POEMAS
HOSPITAL
Me miraba en silencio, recostado
en la cama extraña donde yacía,
sin moverse apenas,
sobre el duro colchón de aquella vida
que le había tocado en suerte.
Me miraba sin rabia ni ternura,
con lentitud (¿qué prisa
ha de tener quien sabe que la muerte
le ha echado el guante y no se piensa ir sola?).
Su cuerpo era un saco de cemento
que los años habían dejado caer
sobre aquella cama de hospital.
Tendría unos ochenta años,
con cierto parecido a Anthony Quinn
en sus últimas películas,
un campesino rudo de los Abruzos,
tal vez un albañil, un hombre de esos
capaces de construir
su casa con sus propias manos.
Me miraba esperando que le dijera algo,
cualquier cosa; no en vano,
ningún extraño se acerca
a un moribundo sin una buena razón.
Pero no dije nada: no sabía su idioma
ni sabía entonces que el dolor
habla la misma lengua en todas partes.
Sólo supe quedarme allí plantado,
aguantándole la mirada, mientras
en la cama de al lado la enfermera
extendía una sábana
sobre el cuerpo muerto de mi padre.
******
ORIGEN
Fue tu abuela quien dijo
a media voz una tarde cualquiera
con esa indiferencia
con que hablaba de todo lo importante:
"Hay miles de caminos,
millones de destinos posibles.
Pero sólo un punto de partida".
******
LAS COSAS PEQUEÑAS
No menosprecies nunca
el poder de una cerilla
ni de un temblor de labios:
en las cosas pequeñas
hallarás el origen del incendio.
Julio Rodríguez
Tierra Batida
Premio de Poesía Hermanos Argensola 2013
Visor de Poesía
jueves, 25 de noviembre de 2010
JULIO RODRÍGUEZ - NARANJAS CADA VEZ QUE TE LEVANTAS
Debería exprimir naranjas cada vez que te levantas
Debería gritar tu nombre a cada paso,
amarrarme a tu espalda cuando inicias el vuelo,
ceñir mis pestañeos al temblor de tus párpados;
debería vivir con tus uñas colgando de mis dedos,
con tus ojos guardados cada uno en un bolsillo,
con tu lengua en mi boca, tus pies en mis zapatos,
tu corazón temblando en mitad de mi pecho.
Debería amoldar a tus sueños mi almohada,
celebrar tus descensos como si fueran fiestas,
trazar con una luz en la pared las letras de tu nombre.
Debería dar gracias a Dios por cada leve
acuerdo de tu tacto; debería
desgarrar el pan duro, amasar tus dilemas,
resolver ser feliz cada vez que regresas a la casa.
Con solo verte cerca, debería abdicar de la tristeza.
Y, en vez de eso, me da, como bien sabes,
por corregirte el vuelo o romperte las alas.
Debería dejar que me dejaras solo y que volaras
con alguien que exprimiera, a los pies de tu cama,
naranjas cada vez que te levantas.
JULIO RODRÍGUEZ. NARANJAS CADA VEZ QUE TE LEVANTAS. VISOR
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