...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.
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domingo, 10 de mayo de 2015

CZESLAW MILOSZ - EL DÍA DEL FIN DEL MUNDO


El día del fin del mundo
una abeja vuela sobre una capuchina, 
el pescador remienda una red brillante,
en el mar saltan alegres delfines,
jóvenes gorriones se agarran a un canalón
y la serpiente tiene una piel dorada.

El día del fin del mundo
las mujeres van por el campo con parasoles,
un borracho se duerme en la hierba,
los vendedores de verduras gritan en la calle,
y una barca con una vela amarilla llega a una isla,
el sonido de un violín dura en el aire
y abre una noche estrellada.

Y los que esperaban rayos y truenos
están decepcionados.
Y los que esperaban signos y trompetas de arcángeles
no creen que se esté cumpliendo.
Mientras el sol y la luna estén allá arriba,
mientras el abejorro  visite la rosa,
mientras los niños nazcan rosados,
nadie creerá que ya se está cumpliendo.

Sólo un viejito canoso que podría ser un profeta,
pero que no es profeta alguno porque tiene otras ocupaciones,
dirá mientras vaya atando las tomateras:
No habrá otro fin del mundo,
no habrá otro fin del mundo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

CZESLAW MILOSZ - EL FIN DEL MUNDO



EL FIN DEL MUNDO 

El día del fin del mundo 
La abeja gira encima de la flor de capuchina 
El pescador repara una red brillante. 
En el mar los delfines saltan alegres, 
Los gorriones jóvenes se agarran del canalón 
Y la serpiente tiene piel dorada, como la debe tener. 

El día del fin del mundo 
Las mujeres cruzan el campo bajo las sombrillas, 
Un borracho se duerme a la orilla del césped, 
En la calle pregonan los verduleros 
Y una lancha con vela amarilla llega a la isla, 
El son del violín en el aire persiste 
Y abre la noche estrellada. 

Y quienes esperaban relámpagos y truenos 
Están decepcionados. 
Y quienes esperaban señales y trompetas de arcángeles 
No creen que esté sucediendo ya. 
Mientras el sol y la luna están arriba, 
Mientras el abejorro visita a la rosa, 
Mientras nacen los niños rosados, 
Nadie cree que esté sucediendo ya. 

Sólo un viejito cano, que hubiera sido profeta, 
Pero no es profeta porque tiene otro quehacer, 
Dice amarrando los tallos de tomates: 
No habrá otro fin del mundo, 
No habrá otro fin del mundo."