...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

jueves, 20 de julio de 2017

LAS CONFESIONES DE DON QUIJOTE - LUIS GARCÍA MONTERO



LAS CONFESIONES DE DON QUIJOTE

Casi nadie me llama por mi nombre,
vulgar y cotidiano como la rebeldía.

Prefieren otorgarme
la nobleza ridícula que yo mismo elegí,
el título de un pobre caballero,
de una triste ilusión,
y me recuerdan hoy
por el delirio de mis noches,
alunado, valiente
en la cabalgadura de los sueños,
al confundir gigantes y molinos.

No les resulta fácil
convivir con el nombre de las cosas.
El dolor y el desvelo
convierten los rebaños en batallas,
las cuevas en enigmas
y la fealdad inhóspita en belleza.

Hermosa y respetable es la locura,
como la débil caridad del sueño,
hasta que descubrimos
las razones del Duque,
que invita al soñador y hace volar al loco
para fundar las normas de su corte,
las risas y los pleitos
que pudren corazones cortesanos.

Y ya no somos sombras,
sino cuerpos sin sombras,
ojos sin nadie
que viven en un reino de fantasmas
y han borrado las huellas de sus nombres
con un guante de plástico,
prendidos al vacío,
entre rosales pulcros y espinas bien cortadas,
como el jardín de un manicomio.
Madreselvas y lilas
alrededor de las preguntas
y de las soleadas canciones de los médicos.

Soy Alonso Quijano.
Yo recordé mi nombre en Barcelona,
después de ver el mar, de visitar la imprenta
y descubrir la farsa de mi vida
en la hospitalidad de los que hoy
repiten sin saberlo aquel destino
por el que me humillaban.

Fui derribado por mi propia burla,
cuando el azul del mundo,
en vez de gallardetes y clarines,
gastó la realidad de una palabra
para contar la arena
de los duelos perdidos
con los representantes de la luna.

Esta tarde de junio y de san Juan,
en esta solitaria habitación de hotel
que nos buscó el azar de la poesía,
regreso a Barcelona,
a importunarte con mis confesiones,
porque sigues ahí,
en lugar de la ficción,
suspenso una vez más,
delante del papel,
con el bolígrafo apuntando al cielo,
la mano en la mejilla
y el codo en el bufete.

Porque resulta hermosa y respetable
la caridad del sueño,
se han celebrado mucho mis hazañas.
Pero si quieres verme,
más allá de los himnos de mi triste figura,
y saber cómo fui
en el paisaje oscuro de mi tiempo,
o cómo soy ahora
entre las libertades de tu siglo,
abre el balcón y asómate a las Ramblas.

Pasa la multitud, cumple la historia
de sus mercados y sus oficinas.
Hay hombres y mujeres
que cambian de argumento al detener un taxi,
besos que sólo con una frontera
para volver a un domicilio,
colecciones de barcos que se olvidan
en una mesa de café
y gentes consagradas a fundirse
bajo la luz ambigua
en la llanura de sus movimientos.
No montan el caballo de los héroes,
pero están convencidos
de su programación,
de sus constituciones y sus leyes,
igual que yo creí
en mis novelas de caballería.

El retablo del mundo
sustituye las noches
por la historia medida de las noches,
y la luz de los ojos por la sed de las cámaras,
y la piel por un hueco
que las manos dibujan en el aire.

Exígele a la vida que te enseñe
a distinguir el mar del oleaje
que expulsa los desechos junto a las caracolas.

Al llegar a mi aldea
quise apretar el campo con los dedos
hasta sentir su araña
al lado de mi nombre,
la tarde que resiste en cada sílaba
dorada por la lluvia y el sol de la experiencia.
Volver será el oficio del amor,
incluso en un lugar impertinente.
Regresa tú también,
aprieta con tus manos el silencio
del último rencor
hasta sentir la caracola
que ha guardado la culpa y la inocencia
junto a la voz del mar,
esta canción añil
de los saludos y el adiós
que todavía compartimos.

Y que tu soledad camine por la casa,
vuelva de cuarto en cuarto
dejándose las luces encendidas,
por si alguien las ve,
y no quiere apagarlas,
y pregunta la historia que han escrito en su rostro,
las huellas de su nombre
vulgar y cotidiano como la rebeldía.

Como la rebeldía de la gente
que se atreve a vivir

fuera de las haciendas encantadas.


La intimidad de la serpiente
Luis García Montero
Tusquets Editores


martes, 4 de julio de 2017

KARMELO C. IRIBARREN - ESO ERA AMOR



MÍRALO

El viento, 
que arranca los árboles de cuajo,
el que enfurece al mar,
el que arrasa las costas 
sin clemencia,

sí, el mismo,
                    míralo ahora,

siguiéndote por la calle,
jugando con tu melena,
tonto perdido.

*****

ESO ERA AMOR 

Te veía
llegar,
cruzar la puerta,
darme un besazo en el morro,
mirarme a los ojos
de esa manera única,
como sólo tú miras
a los ojos: rompiendo
el calendario.

                   Te veía
hacer esas cosas sencillas
que tú haces
para que el mundo 
entre en razón;

y no sabía 
a quién
darle las gracias.

*****

MI PAÍS

Un teléfono arrancado,
un coche celular que frena, me mira
y vuelve a acelerar,
restos de una barricada ardiendo,
los semáforos como muertos puestos de pie,
este frío
que casi impide
respirar:
              ésa es
la inhóspita geografía
que he atravesado esta noche
para llegar hasta ti.

Tu piel,
mi país: donde el sol
se quedó a v¡vir.

*****

COMO EN LA VIDA

Todo puede suceder
en un poema:

lo cotidiano, sí,
pero también lo deslumbrante,
e incluso 
ambas cosas 
a la vez

–como en este, ahora
que empiezas a desnudarte...

*****

EN EL ÚLTIMO BAR

Y qué pasó
entonces.

Pasó una mujer.

Pero qué pasó.

Que era
de las que nunca 
terminan
de pasar.

*****

INGENUO

Creí que, como el mar
una noche de verano, tu sonrisa
me invitaba a sumergirme
(únicamente 
a mí)
en tus aguas 
profundas.

Pero salió la luna
y vi la playa llena
de exhaustos nadadores.

*****

Karmelo C. Iribarren
Pequeños incidentes (Antología poética)
Colección Visor de Poesía.


domingo, 25 de junio de 2017

CONSTANTINO CAVAFIS - ÍTACA



ÍTACA

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
Ni a lestrigones ni a cíclopes
ni al colérico Poseidón has de temer,
seres tales jamás hallarás en tu camino
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a lestrigones ni a cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los alza frente a ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues con placer y alegría
a puertos vistos por primera vez.
Detente en los comercios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y aromas exquisitos de mil clases,
y cuantos perfumes delicados puedas conseguir.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente,
porque llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y echar el ancla viejo ya en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin esperar que las riquezas te las traiga Ítaca.

Ítaca te ha dado el viaje hermoso.
Sin ella no emprendieras el camino.
Pero no tiene ya nada que darte. 

Aunque la halles pobre, no te ha engañado Ítaca.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas. 


lunes, 12 de junio de 2017

ZBIGNIEW HERBERT - INFORME DESDE EL PARAÍSO



EL GUIJARRO

el guijarro es una criatura 
perfecta

igual a sí mismo
guardian de sus fronteras

con precisión repleto
de pétreo significado

con un aroma que a nada recuerda
a nadie espanta no despierta deseos

su ardor y su frialdad
son los justos y están llenos de dignidad

siento su pesado reproche
cuando lo tengo en mi mano
y su noble cuerpo 
absorbe mi falso calor

   –Los guijarros no se dejan domesticar
   hasta el final nos mirarán
   con su ojo calmo y clarísimo


*****

INFORME DESDE EL PARAÍSO

En el paraíso la semana laboral dura treinta horas
los salarios son más altos los precios no dejan de caer
el trabajo físico no fatiga (a causa de la menor gravedad)
partir leña es como escribir a máquina
el sistema social es estable y los gobiernos sensatos
de verdad en el paraíso se está mejor que en cualquier otro país

En principio debía haber sido distinto–
círculos luminosos coros y grados de abstracción
pero no se logró separar con precisión
el cuerpo de su alma y esta llegaba hasta aquí
con una gota de grasa con un hilo de músculos
se imponía sacar algunas conclusiones
mezclar un grano de lo absoluto con un grano de arcilla
una desviación más de la doctrina la última desviación
solo Juan lo había previsto: resucitaréis con vuestro cuerpo

A Dios lo contemplan unos pocos
es solo para aquellos de espíritu puro
los demás escuchan comunicados sobre sus milagros y diluvios
con el tiempo todos verán a Dios
pero cuándo sucederá no lo sabe nadie

De momento el sábado a las doce del mediodía
las sirenas mugen dulcemente
y de las fábricas salen proletarios celestes
llevando bajo el brazo sin garbo sus alas como violines.

*****

LA TENTACIÓN DE SPINOZA

Baruch Spinoza de Amsterdam
anhelaba alcanzar a Dios

mientras pulía lentes
en su desván
atravesó una cortina y de pronto 
se lo encontró cara a cara

estuvo hablando largo tiempo
(y mientras hablaba
su mente y su alma
se iban dilatando)
formulaba preguntas
respecto a la naturaleza humana

–Dios se acariciaba la barba distraído

preguntaba por la causa primera

–Dios se quedaba mirando al infinito

preguntaba por la causa última

–dios hacía chasquear los nudillos 
o carraspeaba

cuando Spinoza dejó de hablar 
díjole Dios

–hablas de manera hermosa Baruch
me gustan tues geométricos latines
y también tu clara sintaxis
la simetría de tus argumentaciones
hablemos sin embargo
de Cosas Verdaderamente
Grandes

–mira tus manos 
estropeadas y temblorosas

–te estás haciendo polvo la vista 
en esta oscuridad

–comes mal
vistes como un pordiosero

–cómprate una casa nueva
perdona a eses espejos venecianos
por reproducir lo superficial

–sé indulgente con las flores en el pelo
con los cantares del borracho

–preocúpate por los ingresos
como tu colega Descartes

–sé astuto 
como Erasmo

–dedícale un tratado 
a Luis XIV
de todas formas no lo leerá

–aplaca
la furia de tu racionalismo
que por ella han de caer tronos
y ponerse negras las estrellas

–piensa
en una mujer
que pueda darte un hijo

–ya ves Baruch
estamos hablando de Cosas Grandes

–deseo ser amado
por incultos y violentos
pues son los únicos
que en verdad tienen ansias de mí

ahora la cortina cae
y Spinoza se queda solo

no ve ninguna nube de oro
o luz alguna en las alturas

lo que ve es la oscuridad

y oye el crujir por la escalera
de unos pasos que bajando se alejan

*****

Zbigniew Herbert
Poesía completa
Lumen
Traducción de Xaverio Ballester

sábado, 3 de junio de 2017

DEREK WALCOTT - EXPULSADOS DEL PARAÍSO



Antaño se podía (aunque yo no) cruzar en coche
anchas praderas con charcos que rodean la casa,
llegar al calor de una playa vacía, aparcar
a la sombra de acacias y sus florecillas gualdas
(mi oficio incluye las costas desiertas, sin hollar);
mas llegaron hombres para medir con teodolitos
la tierra agreste y quebrada. Vi las fincas aciagas
sobre las que otro hotel de lujo se levantará
cercado, excluyendo a las gentes. Los nuevos gestores
de la historia se benefician sin remordimientos
y, de hecho, abogan por una política que hará
de la isla un centro comercial, sonreír a las olas
cual camareros o taxistas, las nuevas colonias 
junto al mar: esclavos sin grillos, sin sangre caída,
sólo vallas y señales, degradación por vida.
Gran libertad sentí al escribir bajo las acacias.


Derek Walcott 
Gacetas blancas
Bartleby Editores



lunes, 29 de mayo de 2017

PEI DI - WANG WEI - POEMAS DEL RÍO WANG



LAS MURALLAS DE MENG


Mi nueva casa está
junto a las puertas de Meng
entre viejos árboles
y sauces marchitos.
¿Quién me sucederá?
Lo desconozco.
Vana fue la tristeza 
de los que partieron.

                             Wang Wei

*****

He levantado mi casa
al pie de la vieja muralla.
Cada día subo varias veces
la vieja muralla.
Nada queda del pasado 
en la vieja muralla:
son los hombres de hoy en día
los que ahora la recorren.

                             Pei Di

*****

EL CERCADO DE LAS MAGNOLIAS

Las montañas del otoño
acogen la luz postrera, 
vuelan los pájaros
en pos de los que partieron.
A rachas destellan
rayos esmeralda,
y la bruma vespertina
no tiene donde quedarse.

                            Wang Wei

*****

El cielo azul se oscurece,
el sol se pone,
la voz de los pájaros
se une a la del arroyo,
la verde senda del agua
en la espesura se pierde.
Gozo de la soledad,
¿tendrás algún día fin?

                             Pei Di


Pei Di y Wang Wei
Poemas del Río Wang
ediciones del oriente y del mediterráneo

viernes, 19 de mayo de 2017

LA SOLEDAD SEGÚN SIMIC



Oh, copo de nieve rezagado
que te derrites al caer
en la oscuridad de mi ventana,

la eternidad, la que no tiene voz,
quiere oírte esta noche
hacer ruido.

*****

Si tan solo tuviera un perro, estos cuervos que se congregan
en mi patio sabrían lo que es bueno.
Si tan solo el cartero hiciera un alto en mi buzón,
me pondría a leer una carta en la calle
para que todos me envidiarais al pasar.

Si tan solo tuviera un coche que funcionara, 
me iría a la playa un día de invierno
para sentarme y ver cómo las olas
tratan de herir a los grandes peñascos
y se dispersan como ratones después de cada intento.

Si tan solo tuviera una mujer que me hiciera
una sopa caliente las noches de frío
y tal vez un pastel de chocolate,
del que me llevaría un trocito a la cama
para compartirlo con ella después de amarnos.

Si tan solo mis ojos pudieran ver mejor,
leería la historia de las aves que migran
sobre vastos desiertos y océanos
y de cómo necesitan volver a nosotros cada primavera
después de visitar muchos países exóticos y cálidos.

*****

Cuando me desperté en mitad de la noche
vi un caballo apostado en mi cama como si nada.
Querido qué alegría que estés aquí, le dije,
está nevando y has tenido que sentirte muy solo
y pasar mucho frío allá en tu cuadra,
ahora que el granjero y su mujer han muerto.

Te cubriré con una manta y comprobaré
si hay terrones de azúcar en la cocina,
como los que vi a un hombre con chistera
dar a una yegua en el circo, pero temo
que ya no estés a mi regreso, por lo que prefiero quedarme
y hacerte compañía aquí en la oscuridad.

*****

Algo o alguien que no acierto a nombrar 
me hizo sentarme y aceptar este juego
al que sigo jugando años después
sin conocer sus reglas o saber con certeza
quién va ganando o perdiendo,

por más que me devano los sesos estudiando
la sombra que proyecto en la pared
como un hombre que espera toda la noche
una llamada de un teléfono sin línea
diciéndose que a lo mejor suena.

El silencio a mi alrededor tan denso
que oigo un ruido de naipes barajados,
pero cuando miro a mi espalda, inquieto,
hay sólo una polilla en la ventana,
su mente insomne y desquiciada como la mía.


Charles Simic
El lunático
Vaso Roto Poesía


miércoles, 17 de mayo de 2017

FRANCISCA AGUIRRE - SONETO



Y si después de todo, todo fuera,
un ir muriendo para al fin morirnos
a qué este loco empeño en convertirnos
en contables de un tiempo que no espera.

Y si resulta que lo cierto era
este sermón que viene a repetirnos
que avanza el huracán para abatirnos
y es inútil y absurda esta carrera.

Entonces, amor mío, ten sosiego,
y aprovecha esta cueva que te ofrezco
y apura el agua que yo no he bebido.

El viento nos arrastra, frío y ciego,
toma mi manta mientras yo envejezco,
amarte de otro modo no he sabido.

Francisca Aguirre

lunes, 1 de mayo de 2017

H.D. (Hilda Doolittle)-TRILOGÍA-FRAGMENTOS


(...)
los poetas somos inservibles,
mas que eso:
nosotros, reliquias genuinas,
portadores del saber secreto,
retazos vivientes
de la banda que lleva el iniciado
dentro de los santuarios
no solo somos in-utiles,
somos patéticos:
esta es la nueva herejía;
pero si ni siquiera entendéis lo que las palabras dicen,
¿cómo os atrevéis a juzgar
lo que las palabras callan?
(...)

a través de símbolos secretos
nos reconocemos,
a pesar de que, distantes y en silencio,
nos crucemos por la acera
o en el rellano de la escalera;
a pesar de no cruzar una palabra,
nos mostramos sigiloso aprecio;
incluso en un saludo fugaz
o sin mediar sonido alguno entre nosotros,
conocemos nuestro Nombre,
nosotros, los iniciados sin nombre,
nacidos de una misma madre,
compañeros
en la llama.
(...)

Es harto difícil rescatar
la imagen del Cristo
de ese baratillo medieval
de figuras de saldo en escayola,
símbolos del culto al dolor y a la muerte;
creo, por esta razón, que el Sueño
se ubicó, con destreza, en interior
colonial, limpio y desnudo,
sin vidrieras ni cuadros,
color o imagen,
pues ahora parece evidente
que Amén es nuestro Cristo.

***

Llévame a casa
donde los canales
fluyen
entre orillas de lirios:
donde la garza
tiene su nido:
donde la manita 
ora sobre el juncal:
donde exclama el saltamontes:
Amén, Amén, Amén.

***

¿Cuál será nuestro fruto?,
¿cuál la flor?,
¿qué sabor poseemos?,
¿qué específico cura-naciones
alberga nuestra hoja?, ¿bálsamo,
albahaca?, ¿o es nuestra
la aguja, la hoja puntiaguda
de la palma?
¿nacimos de isla o de oasis
o fuimos plantados,
sin fruto, a la orilla del sembrado,
para esparcir sombra
sobre los recolectores
en la canícula del mediodía?

***

Midamos la derrota
en términos de pan y carne,
y los continentes
en la extensión relativa
de los campos de trigo; no enseñemos
lo que mal aprendimos
y no nos benefició;
no preparemos
pociones curativas a los muertos
ni inventemos
colores nuevos para ojos ciegos.

***

Hemos recibido demasiados dogmas
y muy pocas garantías,
demasiados: mas no se ha demostrado
lo suficiente que esto, esto, esto
es herejía: sé, y siento 
el significado que ocultan las palabras;
son anagramas, criptogramas,
pequeños estuches, adecuados
para incubar mariposas...



H. D. 
Trilogía
Lumen
Traducción de Natalia Carbajosa

domingo, 16 de abril de 2017

DEREK WALCOTT - EL VIAJERO AFORTUNADO - FRAGMENTO


(...)
Caras negras salpicadas con rocío continuo–
rocío en el croton moteado, rocío
en la hoja dura del ciruelo anudado,
rocío en las orejas elefantinas del taro.
A través de los dientes de Kurtz, 
craneo blanco en hierba de elefante
la ficción imperial canta. El domingo
se arruga río abajo desde el Corazón de las Tinieblas.
El corazón de las tinieblas no es África.
El corazón de las tinieblas es la esencia del fuego
en el centro blanco del holocausto.
El corazón de las tinieblas es la garra de caucho
seleccionando un escalpelo bajo la luz antiséptica,
las colinas de zapatos infantiles en el exterior de las chimeneas,
los instrumentos de níquel titilando en el altar blanco;
Jacob, en su última tarjeta, me envió estos versos:
"Piensa en un dios que no pierde Su sueño
si los árboles estallan en lágrimas o lloran los glaciares.
Así, imitando Su indiferencia, escribo ahora,
no Anno Domini: A posteriori Dachau".
(...)


Derek Walcott (Premio Nobel de Literatura 1992)
fragmento de El viajero afortunado
Huerga y Fierro Editores
Traducción de Vicente Araguas

miércoles, 12 de abril de 2017

T. S. ELIOT - EL TIEMPO



Están presente y pasado presentes
tal vez en el futuro, y el futuro
en el pasado contenido.
Si está eternamente presente el tiempo
todo, todo el tiempo es irredimible.
Lo que pudo haber sido es abstracción
que existe, posibilidad perpetua,
sólo en un mundo en teoría.
Lo que pudo haber sido y lo que ha sido
miran a un solo fin, siempre presente.
Resuenan pisadas en la memoria
por el pasillo que no recorrimos
hacia la puerta de la rosaleda,
que no abrimos nunca. Así resuenan
en tu mente mis palabras. (...)


En el punto inmóvil del mundo en rotación. Ni carnal ni descarnado;
ni desde ni hacia; allí, en el punto inmóvil, está la danza,
ni movimiento ni detención. Y no se diga que es fijo
el lugar que reune al pasado y al futuro. Ni procedencia ni dirección,
ni elevación ni descenso. Sin el punto, el punto inmóvil,
no habría danza y la danza es lo único que existe.
Puedo sólo decir que ahí estuvimos, pero no sé dónde está el lugar.
No puedo decir la duración, pues sería situarlo en el tiempo. (...)


El pasado y el futuro 
permiten tan sólo un poco de conciencia.
Ser consciente es no estar en el tiempo
pero sólo en el tiempo el momento de la rosaleda,
el momento en la glorieta bajo la lluvia,
el momento en la ventosa iglesia al caer el humo,
pueden recordarse; envueltos en pasado y porvenir.
Sólo en el tiempo se conquista el tiempo. (...)


Se mueven las palabras, la música
se mueve sólo en el tiempo; mas
lo que sólo vive no puede 
sino morir. Tras el discurso
las palabras aspiran al silencio.
Sólo en la forma, en el trazo,
alcanzan las palabras,
la música, la paz, como se mueve
perpetuamente el jarrón chino 
en su quietud. Pero no es la quietud
del violín mientras dura la nota,
no eso sólo, sino la coexistencia;
o digamos que precede al comienzo
el fin y que ahí estaban el principio
y el fin desde antes del principio
y después del final. Y es todo
siempre ahora. (...)

De pronto en un rayo de sol,
mientras se agita el polvo todavía,
surge la risa oculta de los niños
en el follaje:aprisa, aquí, ahora,
siempre... Ridículo el tiempo perdido,
triste, que se extiende antes y después.


Fragmentos del primer cuarteto de Four Quarters titulado: Burnt Norton.
T. S. Eliot.
Editorial: Cátedra.
Magnífica traducción de Esteban Pujals.