...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

viernes, 27 de septiembre de 2013

JOSÉ CORREDOR-MATHEOS / SIN RUIDO

       

       Mañana, si es que abren, pasaré por el banco, a pedir 
que me aclaren cuál es la situación de mis ahorros, y temo 
no entender lo que me digan, porque ellos siempre cuentan 
con los dedos.
       Cómo  decirle al pájaro que el mundo no ha perdido su 
misterio, pero que él y yo tendremos que escondernos para
seguir cantando.

                                        *****

         Poco antes que Pompeya quedara destruida para siem-
pre, las gentes paseaban, bebían y cantaban o leían a Ovidio.
Ahora tú mismo vives como si todo fuera a seguir siempre así,
aunque no ignoras que el volcán ha empezado ya a rugir. Tú 
sigue paseando. Puedes beber, cantar o leer al poeta que 
prefieras, mas no olvides que vives en Pompeya y la historia
está siempre repitiéndose.

                                        *****

         El presente, lo único que tienes, es igual a la nada.
Pero quizá podrías cogerlo por sorpresa y encerrarlo después
en una jaula y, con mucha paciencia, esperar a que cante.
         Se dice que un presente con una hermosa voz es el bien
más preciado.
       
                                        *****

Que sea primavera
cuando escribas
y el día, como hoy,
tenga un sol cuya luz
no proyecte más sombra
que la que dan las alas 
de los pájaros.
Que tus pasos te alejen 
más de ti 
y que cada palabra,
cada verso,
sea lo que esperabas
y no acababa nunca
de llegar.


José Corredor-Matheos
Sin ruido
TusQuets editores

jueves, 19 de septiembre de 2013

JOSÉ WATANABE - POEMAS



LA SANGRE

Los médicos escuchan con el estetoscopio
el paso rumoroso de nuestra sangre, lo escuchan
como una revelación que nunca comparten, no dicen
con alegría: tu sangre no ha huido.

La sangre puede huir. Los órganos están fijos,
palpitando en su profunda oquedad, pero la sangre
puede salir de su límite, franquear la piel y saltar al mundo.

Si la sangre huye sabrá remontar colinas
así como se extiende abundante y silenciosa
por el hígado, sabrá fluir por los arcos de los puentes
así como avanza por las esclusas del corazón,
sabrá pasar bajo  las raíces enmarañadas de los sauces
así como pasa entre la arboladura de los pulmones.

La sangre puede inundar todos los paisajes.

La sangre de los asesinados va delante de nosotros
y vibra
como un horizonte infame.

                              *****

EL ALGARROBO

El sol ha regresado esta tarde al desierto
como una fiera radiante. Viéndolo así,
tan furioso, se diría que viene de calcinar toda la tierra.

Ha venido a ensañarse
donde todo ya parece agonizar. Huyeron
del repaso de los muertos el zorro gris, los alacranes
y la invisible serpiente de arena.
Sólo el algarrobo, acostumbrado como está
a su vida intensa pero precaria, ha permanecido quieto,
solitario entre las dunas innumerables.

Este árbol nudoso, en su crecimiento
ha fijado posturas inconcebibles: alguna vez
cimbró la cintura como un danzante joven y desmañado,
alguna vez, aturdido,
estiró erráticamente los brazos retorcidos,
alguna vez dejó caer una rama en tierra como una rendición.

No hay cuerpo más torturado.
Lo único  feliz en él es su altísima cabellera verde que va
donde el viento quiere que vaya.

                            *****

BASHO

El estanque antiguo,
ninguna rana.
El poeta escribe con su bastón en la superficie.
Hace cuatro siglos que tiembla el agua.

                            *****

EL MARATONISTA

Te has metido solo en esto, muchacho,
pero tu lentitud nos angustia a todos.
Después de tantos kilómetros, se acabaron tus fuerzas,
pero todavía insistes en llegar a donde ya no importa.
Esto ya no tiene sentido, no abuses
de nuestra piedad: anda a tu casa
y comprende que alcanzarte una esponja con agua
fue lo único que pudimos hacer por ti.

(Pero ama al niño que cree que puede 
lanzar su energía como un rayo al centro de tu cuerpo
y a la vieja
que se santigua como si viera pasar un santo lastimado)

Tus piernas son cada vez más pesadas.
Conozco cómo es eso: también sé
lo que es ansiar desesperadamente aire
para durar un poco más.

Al dar la curva encontrarás una calle solitaria.
Cambia el paso allí, disimula tu fracaso y camina
lentamente
pisando las hojas amarillas de la morera
como hago yo cada día, ya libre de toda competencia.


José Watanabe
Banderas detrás de la niebla
Editorial Pre-textos



lunes, 19 de agosto de 2013

JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ - TRES POEMAS: BOSQUE, PÁJARO Y BIENAVENTURADOS


Hacer un bosque exige unir los árboles
con un anillo peculiar,
ponerle pájaros,
algunos quietos, otros atrapados
en ramas que son jaulas y no ramas.

Tocar el agua
con la punta de un dedo que no es nuestro
también requiere un fin determinado.
Notar el ritmo de las ondas
y el vértigo del barco, que es un dedo.
Notar la hoja mojada de algún charco.
Sentir el salto de las gotas
que escapan, de ese modo, de la fuerza
de su contorno distintivo.

Ser bañista
en una gota saltarina fuera del bosque,
antes del rompimiento universal
es un modo aleatorio de volver al origen.

También buscar palabras
que no son las más ciertas, pues son números
que van de más a menos hasta el cero infinito.

Hay modos de decir.
Hay modos de contar o de callar,
incluso, hay modos de sumar,
o de mirar,
y hay modos de escribir o de entender
que son variables de un estado:
ese ojo que nos mira, inmóvil
y geométrico, que es el nuestro, el único
que mira y ve lo ciego, eso que está
al lado mismo de otro idioma.

                  ***

He decidido hablar de pájaros.


Así, escribiendo pájaro en el aire
con la brasa de un lápiz invisible
conseguiré que un viento peculiar
remueva y mueva las conciencias.
Igual que cuando atamos una anilla
al ala rompedora y le grabamos
el número siguiente al anterior.

Hablar de pájaros es eso.

O como cuando hacemos de las plumas
un modo de metáfora al revés.
Así, leyendo pájaro en el aire
habré llegado al modo de entender
la volatilidad de la escritura,
la paridad de la cadencia, habré
aprendido a diferenciar el humo
inconfundible de un avión
del humo propio de una nube.

Hablar de pájaros no es fácil.
Pues cuanto más me acerco a la palabra,
cuantos más picos, plumas o alas busque
más nada quedará del pájaro.

¿O hablaba de poesía?
¿No será que poesía y pájaro
son la misma palabra. ¿No será
que con distintas letras
se puede retomar el mismo vuelo?

                   ***


Bienaventurado el latifundista,
suya será, también, la Tierra Prometida.
El dictador de las colonias de ultramar
pues su bigote merecerá el embalsamiento de los años.
Bienaventurado el político que escoge zapatos con cuña, 
su voz será lo único que quede bajo el peso de una losa.
Bienaventurado el dios minúsculo porque se rindió en el último peldaño,
el caza recompensas,
suyo es el mérito de los salarios.
Bienaventurado el último poeta, bienaventurado sea, y alguna plaga reciba.
Los cierra sobres, siempre que den por terminada su huelga indefinida. 
Y así se les sequen los labios, decía una maldición gitana.
Bienaventurado el lector que cree haber encontrado el doble sentido,
el marido juguetón que utiliza un puño americano.
Bienaventurado el cura de mi pueblo, famoso por sus blancas manos,
los empresarios paternalistas, por incumplir nueve Mandamientos.
Bienaventurado el consentidor de plegarias porque de él será el privilegio del último suspiro, 
el saqueador de columnas, también bienaventurado, inventor de los paraguas desechables.
Bienaventurado el pescador de aguas bravas, el cuerno del unicornio, la figura de Buda en estado catatónico, el arlequín alegre, bienaventurado el domador de mariposas, el carcelero que realiza horas extras, el listo y  la lista, el amo de la casa, las casas sin cosas, los santos oficios.
Bienaventurado el marmolista, merecedor de los royalties de nuestros epitafios y amén.


José Antonio Fernández. 

domingo, 9 de junio de 2013

ENRIQUE CABEZÓN - DESDECIR - POEMAS





une assurance que oui 

me dices que sabes cuál es el lugar donde estar, siempre lo has sabido y ahora más, / me dices que éste siempre ha sido ese lugar para estar. Aquí // me asomo a laventana / ciego en una ciudad de ciegos // el sol rasga la niebla con sus cuchillos naranjas // te pregunto / por qué nadie quiere ir donde hay tanta luz

                                                         *****

sans titre 

dibujando juntos un paisaje de carne, el pelo del pintor alimenta la mano, el papel y nuestro estómago / somos el humo de esa cazuela que prepara la comida de hoy / nuestros destinos flotan con él / el amor es un mundo de olores / somos el humo del cocido

                                                         *****

tú miras los adoquines / yo miro sus trajes / estamos en el centro de la calle / en la niebla blanca/ de este invierno que es todos los inviernos / me pregunto / en qué momento / nos tocará correr/ y si lo haremos / hacia ellos


                                                         *****

ser el saco / serlo / para justificar los golpes recibidos / para esperar quieto / la seca explosión de los puños / para encajar la vida y sus derrotas / y no sufrir ante el inminente chasquido / de los huesos

                                                         *****

ya sé que lo dejamos de hacer cuando ellos lo ordenaron / que nos premiaron con la golosina de mascota que son / las palmadas en la espalda de los poderosos y sus secuaces / ya sé que así uno vive más tranquilo y que el tiempo traerá / antologías y homenajes / que llenar ese anaquel de historia frustrada y frustrante / qué esperar de las bibliotecas y los cementerios si no silencio / y asépticos aplausos en la distancia / ya sé que todo lo que hacemos los que nacimos a este lado / es sospechoso y genera miedos y odios atávicos / y eso está bien / estoy conforme / con que se sientan así //nos dijeron que vaciásemos de contenido la palabra «escritura» / como el molde de escayola de la cara de un muerto / un vaciado de formas quietas // nos dijeron que no hurgásemos en ese extraño lugar / donde se muerden el cuello veracidad y verosimilitud / ese espacio fértil entre artificio y mentira // nos dijeron pensar solo en la funcionalidad / y nunca mezcléis arte política vida sociedad / demasiados ingredientes— decían / y eso está bien para otros / pero yo no estoy conforme // así que con el vigor en que se ocuparon en anularnos / con la saña que invirtieron en no hacerse eco de nuestra existencia / yo trabajo en llenar de sentido / para mí / la palabra / «escritura» // duela o no

Enrique Cabezón
Desdecir
Amargor Ediciones


jueves, 6 de junio de 2013

PALOMA CORRALES - POESÍA



NOS DIVIDIMOS

Nos dividimos entre la escritura
y la caída
hasta que los fragmentos sangran
debajo del poema

(después de todo,
quizás la poesía sólo sea escisión),

expuesta la palabra a la intemperie
de lo minúsculo
comprendemos, al fin, que cualquier acto
es una migración hacia el misterio,

nos dividimos entre la vida y su reflejo.
                  
                       *****

CERCA DE LA TRISTEZA

me adhiero al verde
como la poesía
a la penumbra y a los pájaros,
como la sal
a la desobediencia
de lo que toca,
me adhiero, aunque no exista,
al musgo pasajero de mi voz
para decirte,
para contarte
que otras manos, no importa en qué lugar,
escribirán
mi piel más detenida,
más constante en su pena
(si es posible),
e irremediablemente más lejana,

que otras manos, hurtándote el espacio,
intentarán la luz.

                       *****

(INSOMNIO)

buscaste en el poema
una vida 
sin saber que arriesgabas 
los árboles y el aire
y ahora que amanece
un presagio
sostiene tus pulmones deshojados.

                       *****

EN CÍRCULO

al árbol que no crece
                             háblale del miedo,
alguien contaminó sus raíces,
búscales una palabra de otra época
–algo como covacha–,
y dile que no tema lo impreciso,
que todos somos huérfanos de causa,

a la lluvia,
recuérdale las ciénagas y el hambre,
ella sabe el dolor de una babosa y
lo absurdo de lo empírico y la muerte,

a las sombras,
–si acaso se aproximan–,
nómbrales la tristeza de lo oculto,
los gestos demolidos
y la desolación
                             del árbol que no crece.

                         *****

SIN EMBARGO

con memoria suicida
hemos llegado
rehenes de nosotros mismos
antes de adivinar lo precario
y su follaje
antes de la caída y de los cuerpos

tal como éramos

ingenuos inaudibles

sin saber cómo suenan
las sombras y las luces
cuando visten la última palabra

sin saber que las horas nos ciñen
y nos presagian.


Paloma Corrales
Hazversidades poéticas
Ed. Cuadernos del laberinto



lunes, 3 de junio de 2013

INMA LUNA - CACELA VELHA


CACELA VELHA

Hasta este sitio insólito llegaron las almejas y los niños perdidos,
los que quieren saber qué sucede después de la tormenta.
Esta puerta tan vieja se abre para nosotros
que no tenemos cerraduras,
que atrapamos el roce de las piedras
y de las casas blancas
y de la marisquera agachada en el límite del barro.

La Tarde en que se quiere dormir la bicicleta
se murieron de sol todas las crías de la gata
y bailan las gallinas, negras y descompuestas.
Baja hasta el imposible.
Mira hasta que te duela el corazón,
arénate.
Sube hasta la terraza que se estrella
y que tiene el sabor del elegante acopio de luna y chocolate.
Los ojos juegan a mariscar la tarde
y recogerlo todo en un saquito de memorias de agua.
La luz se emborrachaba en las cervezas,
la chimenea, el frío de no quedarse quieto.
La niña hambrienta,
la que no pude ser,
me rescata de un turbio delirar
en el que deshojaba margaritas desnuda.
No es que se me cayera el cielo encima
es que se derramaba como un mimo sobre nuestras cabezas.
Voy a juntarlo todo con este vendaval
que rasca las ideas y se lleva lo impuro,
retrasa las pestañas para que nada se interponga en lo visto.
Si me quedo clavada en la marisma
cultivaré coquinas y me alimentaré de flor de mar
mientras pienso en vosotros
como recuerdo el sitio al que no fui,
como os sueño corriendo al lugar fronterizo.

Esta cacela velha no puede ser tan vieja,
esta cacela tan solo puede estar abierta

Inma Luna. 
No estoy limpia. (Ed. Baile del sol 2011)

viernes, 31 de mayo de 2013

JOAN MARGARIT - ELLA


ELLA

Es tiempo ya de no esperar a nadie.
Pasa el amor, fugaz y silencioso
como en la lejanía un tren nocturno.
No queda nadie, es hora de volver
al desolado reino del absurdo,
a sentirse culpable, al vulgar miedo
de perder lo que estaba ya perdido.
A la inútil y sórdida moral.
Es hora ya de darse por vencido
en el trabajo, a solas, otro invierno.
¿Cuántos quedan aún, y qué sentido 
tiene esta vida donde te he buscado,
si ya llegó la hora tan temida
de comprobar que nunca has existido?


Joan Margarit. Poesía amorosa completa
Hiperión

martes, 28 de mayo de 2013

CHECHU GARCÍA - TESELES



ESQUELAS

Pusieron dos esquelas 
en el palo de la luz.

Nadie vino a quitarlas.

El agua
diluyó todas las letras
despedazó los nombres
y abrasó el papel.

Cayeron al suelo.

Quedan 
las chinchetas
mordiendo la madera,
silenciosas lápidas
en el oscuro corazón de la memoria.

Chinchetas.
Las arrancaron en fin de año.

Qué poco costó.

Servían –dijeron– para poner
los carteles del baile.

Chinchetas.
Silenciosas lápidas.
Las clavaron a martillo
con la embrutecida fuerza
de la juventud.

Dolían.
Dolían clavadas tan hondo.
Pero ni una lágrima saltó
del seco palo de la luz.

           *****

ESQUELES

Punxeron dos esqueles
nel palu de la lluz.

Naide vino a quitales.

L'agua
esborronó les lletres
tarazó los nomes
y abrasó'l papel.

Cayeron embaxo.

Queden
les chinchetes
mordiendo la madera,
silencioses lápides
nel escuru corazón de la memoria.

Chinchetes.
Arrancáronles pa fin d'añu.

Qué poco costó.

Valíen –dixeron– pa poner
los cartelos del baile.

Chinchetes.
Silencioses lápides.
Claváronles a martiellu
cola enraxonada fuerza
de la mocedá.

Mancaben.
Mancaben metíes tan fondes.
Pero nin uns llárima saltó
del secu palu de la lluz.

Chechu García
Esqueles
Teseles (Oviedo: Ámbitu, 2003)




viernes, 24 de mayo de 2013

JACOBO SUREDA - EL PRESTIDIGITADOR DE LOS CINCO SENTIDOS



DESASOSIEGO

Distraída y comoquienolvidaunparaguasmente
Me enamoré de la chica con trenzas
Y cuando me di cuenta ya era tarde.

¿Por qué aulla el crepúsculo estos colores?
¿Quién le piso la cola?

En todos los perfiles el cielo se entretiene
Recorta los aleros sin olvidar las tejas
Y yo no veré nunca el verdadero
Y completo perfil de mi cabeza.

Mi alma es una garrapata insoportable
Que me rechupa todo y deja Exhausto 
Y acabará acabando por matarme.

                      *****

PRESTIDIGITACIÓN

El religioso mar
Como una hostia azul
Está en el paladar
Del cielo y horizonte.
Lo mismo que un cortejo
De una sola persona
Pasa una nube llena de pavor
Y me siento espinas en los ojos
Mirando a las estrellas.
Llevo un saco vacío a las espaldas
Relleno de fastidio
Y en mis pies pesa el barro
Del desconsuelo tendido en los caminos.
Los cintajos del viento
Se enmarañaron en mi pelo
Y por poco me quedo del revés
Al dar vuelta  a la esquina

Jacobo Sureda. 1901-1935
El prestidigitador de los cinco sentidos
Editorial José Weissenberger ST. Blasien (1926)


domingo, 12 de mayo de 2013

JORGE RIECHMANN - UN "DONNADIE"



Solo puede enseñar quien está enamorado
y no es nadie.
Un donnadie abrazado
a su dolor que arde,
al mediodía ardiente de su amor.


JORGE RIECHMANN
Voces del extremo. Antología 1999 - 2011


lunes, 6 de mayo de 2013

AMALIA BAUTISTA - MUJERES Y CÍCLOPES



LA MUJER DEL SOLDADO

Le recibí llorando de alegría.
Regresaba tan sucio y tan hambriento
que a cualquiera le habría dado asco.
Sucio de sangre propia y extranjera
el uniforme; hambrienta la mirada 
de un cuerpo de mujer que le esperase.
Besé el barro y la sangre de su boca
y lamí las heridas como un perro.
Le amaba. No podía darme asco.
No me importó siquiera que rompiese
con un brusco deleite aquellas medias
de seda que agotaron mis ahorros.
No sería capaz de preguntarle
si tuvo miedo y si pensó en la huida.
Le tenía de nuevo. Había vuelto.
Y todo lo demás no era importante.

                    *****

GALATEA

No sabía qué hacer aquella tarde.
Tú estabas enfadado y no querías
salir. Me fui al Parque del Oeste
y estuve paseando mucho rato
sin encontrar un alma. En el invierno 
casi nadie pasea por los parques.
No pensé en nada. Me senté en un banco
y encendí un cigarrillo. De repente
un hombre joven se sentó a mi lado.
Le miré y vi que había un solo ojo 
en mitad de su frente, un ojo oscuro,
tristísimo y brillante. Me miraba
como pidiendo ayuda, suplicando.
Ninguno de los dos dijimos nada.
Él miraba mis ojos y yo el suyo
En silencio empezó a llorar despacio,
se avergonzó y se fue. Yo no hice nada
por detenerle. Tú no te creíste
ni una palabra de esta historia, pero
yo me lleno de angustia y de tristeza,
aunque quiera evitarlo, si recuerdo
al cíclope del Parque del Oeste.

AMALIA BAUTISTA
Carcel de Amor
Renacimiento. 1988