...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

domingo, 23 de noviembre de 2014

BLAS DE OTERO - MIENTRAS TANTO



MIENTRAS TANTO

Mientras tanto subimos la escalera (de vez en cuando se oye

a los que caen de espaldas), nos paramos
un poco, alguna vez (vacilamos, como una hoja
en el instante de arrojarse al aire).
viene
el vértigo a todo correr desde el vacío
y, cerrando los ojos,
nos asimos a nuestro ser más íntimo,
y seguimos
y seguimos subiendo la trágica escalera
colocada,
creada, por nosotros mismos.

******


ENTONCES Y ADEMÁS


Cuando el llanto, partido en dos mitades,

cuelga, sombríamente, de las manos,
y el viento, vengador, viene y va, estira
del corazón, ensancha el desamparo.

Cuando el llanto, tendido como un llanto

silencioso, se arrastra por las calles
solitarias, se enreda entre los pies,
y luego suavemente se deshace.

Cuando morir es ir donde no hay nadie,

nadie, nadie; caer, no llegar nunca,
nunca, nunca; morirse y no poder 
hablar, gritar, hacer la gran pregunta.

Cuando besar una mujer desnuda

sabe a ceniza, a bajamar, a broza,
y el abrazo final es esa franja
sucia que deja, en bajamar, la ola.

Entonces, y también cuando se toca

con las dos manos el vacío, el hueco,
y no hay donde apoyarse, no hay columnas
que no sean de sombra y de silencio.

Entonces, y además cuando da miedo

ser hombre, y estar solo, sorprenderse
de ser hombre, ajenarse: ahogarse sólo

Cuando el llanto, parado ante nosotros...


******

LÁSTIMA

Me haces daño, señor. Quita tu mano
de encima. Déjame con mi vacío,
déjame. Para abismo, con el mío
tengo bastante. Oh Dios, si eres humano,

compadécete ya, quita esa mano
de encima. no me sirve. Me da frío
y miedo. Si eres Dios, yo soy tan mío
como tú. Y a soberbio, yo te gano.

Déjame. ¡Si pudiese yo matarte, 
como haces tú, como haces tú! Nos coges
con las dos manos, nos ahogas. Matas

no se sabe por qué. Quiero cortarte
las manos. Esas manos que son trojes
del hambre, y de los hombres que arrebatas. 


Blas de Otero
Ancía
Visor de Poesía


viernes, 21 de noviembre de 2014

JUAN CARLOS MESTRE - LA POESÍA HA CAÍDO EN DESGRACIA




IMAN DEL CONTEMPLADO

   Cuando me miro en mis ojos veo objetos tristes que aún no tienen palabra, la ocarina rota de la novia y el arco iris de las funerarias.

   Cuando contemplo mis ojos veo otros ojos que ya no son los míos, el anzuelo de plata que está hundido en el río y el anillo de la juventud en los pozos sin agua.

  Edad que me abandonar, edad como los faros que brillan en la noche y gritan y girando dócilmente derraman su tinaja de azogue sobre los acantilados del mundo.

  Yo sueño lo que llora mi madre ante un reloj de arena, lo que palidece de armiño el que se desangra en la nieve, mis ojos por un túnel de yodo y azucenas y cuchillos enfermos y tijeras abiertas.

*****

LA MUJER DEL ESTUARIO

   Sólo el deseo, y escucharse vivir muy dulcemente con la serpiente amarga de la melancolía en la boca. Despertar por la tarde cuando la ciudad oscurece y descorrer los visillos para que entre la noche. Acudir al espejo, empolvar la tristeza con Maderas de Oriente. Dudar entre el rojo corpiño de ormesí veteado, o el casaquín de nansú con mostacillas celestes. Ver brillar las estrellas a través del cristal empañado, suspirar con alivio mientras pasa la vida sin llamar a su puerta. Elegir un perfume fragante de ambarina o violeta e imaginarse en un barco, solitaria en cubierta, atravesando el Atlántico.


Juan Carlos Mestre
La Poesía ha caído en desgracia
Visor de Poesía


lunes, 17 de noviembre de 2014

JESÚS MUNÁRRIZ - MANIFIESTO


MANIFIESTO

En defensa del cardo y de la ortiga,
en defensa del burro y su rebuzno
y de su condición intrascendente,

a favor de los bosques y su antiguo
modo de ser, a favor de la piedra
que el invierno cubrió de oscuro musgo,

para que vivan peces en las aguas,
pájaros en el aire, rododendros
en los jardines, luces en la noche,

y los hombres se olviden de la prisa
con que van a la nada y no se enteran,
víctimas de un progreso establecido,

para que todo cobre otro sentido
una vez asumido el sinsentido
que es todo, y concentrados en su paso

veamos sin dolor pasar el tiempo
y vivamos minutos, horas, días,
bocanadas de ser, riqueza única,

para que todo vuelva a ser sí mismo,
lo que pasó, lo que es, lo que perdura,
lo que no deja huella de su paso,

para que no dé miedo tener hijos
ni dejar de tenerlos, y el amor
vuelva a ser verdadero, a ser inmenso,

para poder tomar el sol y el aire
y sentarse en la hierba con la gente
y ponerse a charlar largo y tendido,

a favor del cansancio y del descanso,
a favor de los ciclos naturales
y de la rebeldía ante los ciclos,

por los colores y por los sonidos,
por los gustos, los tactos, los olores,
por el juego y el sueño, y los amigos,

en defensa de lo que se ha perdido,
de la paz verdadera, del sosiego,
de la palabra limpia y del silencio.


Jesús Munárriz
Esos tus ojos
Hiperión

martes, 11 de noviembre de 2014

JAIME GIL DE BIEDMA - APOLOGÍA Y PETICIÓN - POEMA


APOLOGÍA Y PETICIÓN

Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia.

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde si que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de lo hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.


Jaime Gil de Biedma
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Catedra

sábado, 8 de noviembre de 2014

JUAN PABLO ZAPATER - LA COLECCIONISTA - I



TE ANUNCIARON UN DÍA
con un hilo de voz sobre mi almohada:
"Viene a verte esa niña de uniforme
que ayer ya estuvo aquí cuando dormías".
No es extraño que ahora, al encontrarnos
después de tanto tiempo, la memoria
reconstruya fielmente esas palabras,
como recién oídas y el silencio
que siguió mientras iba imaginando
un rostro para ti, tal vez un nombre,
frente al sol que manchaba ya sin fuerza
las arrugas del cuarto.
                               Me insistieron:
"Conócela un momento. Si te cansas,
le hablamos del peligro a los contagios".
Con décimas de fiebre y decaído,
como siempre atardece un ser enfermo,
me negué a recibirte y sin cautela
 ni antídoto eficaz al que aferrarme,
contraje una más firme calentura
cuando hermoso irrumpió tu atrevimiento.
Sentada junto al borde de la cama
dijiste haber llegado algunos meses 
atrás con tu familia, ser la nueva
vecina que en la casa de los chopos
usando unos gemelos contemplaba
en sus ratos perdidos el trasiego
de aquella habitación. Sentí vergüenza
y enfado contenido ante la intrusa
cuyo descaro hacía que, de pronto,
mis padres sonrieran.
                              Pero entonces,
al quedarnos a solas, mientras ellos 
volvieron a ocuparse de sus cosas,
adentraste las manos bajo el paño
de la sábana azul que me abrigaba
y al encontrar la piel tan inocente,
tan lejos de ser fértil todavía,
entornaste los ojos y besaste
al hombre que sería con los años
y quien hoy el destino te devuelve
sumiso y pecador, desde aquel día.

Juan Pablo Zapater
La coleccionista
Visor de Poesía

martes, 4 de noviembre de 2014

BEGOÑA ABAD - A LA IZQUIERDA DEL PADRE - POEMAS


     

                     
                                                         Para Isabella 
                              
No fuiste tú quien se quitó la vida,
cada día te lo iré repitiendo
porque me escuchas, callada ahora, por fin en paz.
Fue la vida que no quiso oírte,
que no te hizo el hueco que tú te merecías.
Porque tú eras más que lo que ella te daba.
Tú eras, no sólo tu vida, también la mía.
No te apenes ya, no sufras,
no hiciste nada mal, no te culpes más.
Este dolor es mío,
lo vivo entreverado con la certeza
de mi suerte por haberte nacido.
Lo siento porque dos veces
me abrieron las entrañas,
una para traerte, otra para llevarte,
pero es mío, no llores tú
que sólo alegrías me diste con tu llegada.
No fuiste tú quien se quitó la vida,
no fuiste tú quien me causó dolor,
es la vida que no supo oírnos llorar juntas.

*****
                                            
A veces me visita, se sienta frente a mí
y me mira silenciosa.
Yo esquivo como puedo la punzada de sus ojos,
trasteo con las cosas, hago ruido con ellas,
las cambio de lugar.
Pongo música, la radio, enciendo el televisor,
abro las ventanas, en un intento vano de escapar.
Ella espera paciente, como una madre
el regreso del niño que escapa del baño.
Al final sus ojos son tiernos,
me mira risueña y las manos cruzadas
sobre el halda, se parecen a las mías.
Así que acabo por sentarme
y compartimos el silencio.
A la tristeza no le gusta estar sola.


Begoña Abad
A la izquierda del padre
Ediciones La Baragaña


viernes, 31 de octubre de 2014

JESÚS URCELOY - POEMAS



Libro primero
1.

Yo, ego, pecador
de una nueva clase de blasfemia,
que fustigo las noches con mi pluma desoyendo los
gritos y las murmuraciones,
que reduzco a palabras las gotas del odio sobre el
rostro desnudo de un blanco papel,
que derribo tus ojos y avanzo, ruego, habito,
el sueño de esta noche de verano
que no es verano:

yo, pecador,
me absuelvo en nombre de mi Dios cosmopolita,
que no lo puede todo pero hace lo posible,
demostrando su esfuerzo y buenas intenciones.

Así sea, 
y perdonad porque Él y yo 
así seamos.

******

12.

Y yo aquí, como siempre cargado de bolígrafos.

Los médicos sortean al pasar mi pie, me recomiendan
dejar pronto el cilicio, la santa acupuntura,
o si no que mi esposa deje ya de clavarme las uñas por la espalda
cuando, al parecer, funciono.

Mis amigos lamentan comprensivos mi torso
y me dan golpecitos amables con mano dura,
afirmando seriamente el obsequio;
y yo aunque en el fondo quisiera abofetearles
me contengo la rabia
y permito que tire por ella descuidado el café casi 
hirviendo el camarero,
como en un tropiezo que yo sé fingido.

Aguanto que los niños por percherón me tomen,
me cabalguen airosos por toda la casa;
mi esposa me declara con un gesto indecente que les doy
mucho mimo,
que a ver si soy imbécil y no advertí que estaba
recién fregado el suelo,
ve de vuelta al quiosco, que te han visto la cara
y te han dado el periódico de ayer...
Y yo entonces me aplico tres minutos de llanto,
tres horas, tres mil siglos entre libros y versos.

Ella no siempre, pero a veces me pide perdón.
Yo a veces, no siempre, le perdono,
pues conozco mi culpa, mi desgracia sin mundo,
y el montón de bolígrafos que duerme en mi
bolsillo.

******

Libro segundo

28.
(Diagnóstico)

Si llegando a su casa escuchó voces, 
ruido de pasos, alguien que subía la escalera con signos
de dolor,
un roce en el rellano, un beso suave,
recuerde si esa vez entre los libros
dejó uno abierto, sin leer del todo.

Si no es el caso, ya que simplifica los tratos con las letras,
memorice el bar donde bebió la última copa;
si la conversación que aquella gente ruidosa
mantenía le cansaba,
si no le dijo adiós al camarero,
si tenía lo ajeno por trivial.

Pudiera ser el caso que pasee últimamente poco,
o se refugie bajo trenes de escaso recorrido,
hable con los raíles,
bese el frío de sus labios,
y no comprenda nada
cuando aturdido vuelva a su trabajo.

Puede que a su memoria no le importe,
no conceda atención más que al presente,
o al instante por ver.
Si esto le ocurre,
sepa entonces que el alma se le enfría,
y que en los falsos límites del aire
alguien vela un amor que desconoce.

¿Su dolencia?
Vivir. Es incurable:
va a acabar con usted un día de estos.

******

Jesús Urceloy
El libro de los salmos
Devenir

martes, 28 de octubre de 2014

CHARLES BUKOWSKI - EL PADECIMIENTO CONTINUO - TRES POEMAS



LA MAÑANA SIGUIENTE

me despierto
voy al baño
hago lo que hago
después
regreso
al dormitorio.

ella está incorporada 
en la cama:
"¿sabe lo que 
hiciste anoche?"

me meto en la cama.
"no, ¿qué
hice?"
"amenazaste 
al maitre 
con un cuchillo".

"¿de verdad?"

"sí, creo que nunca 
más podremos ir al
Polo Lounge", 
me dice.

"¿fuimos a ese
sitio?"

"sí, tuvimos que coger
un taxi para regresar a casa.
el coche sigue allí",

salgo de la cama
me acerco a una 
ventana asomo la cabeza:
"¡mierda, no puedo vivir
sin mi
coche!"

"antes de invitarte 
a la boda, 
deberían haberte
conocido mejor",
me dice ella.

saco la cabeza
de la ventana
me vuelvo y la miro:
"quién se ha casado?"

ella cierra los ojos
se da la vuelta
en la cama
evitando
mirarme
y sube el
cobertor para
taparse
la cabeza.

******

UNA LOCURA MARAVILLOSA

el alcohol ha corroído muchas de mis células cerebrales.
mientras bebo sentado ahora,
todos mis compañeros bebedores ya muertos,
me rasco el ombligo y sueño con 
el albatros.
ahora bebo solo.
bebo conmigo y por mí
brindo por mi vida y por mi muerte.
mi sed aún no está satisfecha.
enciendo otro cigarrillo, giro la 
botella lentamente, admiro su precioso color.
una compañía maravillosa.
así he pasado muchos años.
¿qué otra cosa podría haber hecho
y tan bien?
he bebido más que los primeros
cien hombres con los que puedas cruzarte 
por la calle
o encontrar en el manicomio.
me rasco el ombligo y sueño con 
el albatros.
me he unido a los grandes borrachos de 
todos los tiempos:
Li Po, Toulouse-Lautrec, Crane, Faulkner.
he sido seleccionado
¿pero por quién?
ahora paro, levanto la botella, me tomo
un buen trago.
me resulta imposible pensar que 
algunos lo han dejado de verdad y
se han convertido en ciudadanos
sobrios.
me entristece eso.
están secos, aburridos y a salvo.
me rasco el ombligo y sueño con 
el albatros.
no necesito nada más en este mundo y estoy
satisfecho.
me tomo este último trago por todos vosotros
y brindo por mí.
se ha hecho tarde, un perro
solitario aúlla en la 
noche
y me siento tan joven como
el fuego que aún arde
en mi interior

******

UN LUGAR AGRADABLE

en un día determinado tanto si uno 
se siente bien o normal o mal
puede sentarse en este lugar
entre fondeaderos
y escoger un centollo
fresco y vivo
por un dólar veinte la libra
te lo cocinan 
y tú te llevas un martillo de palo y una hoja
de periódico
a una mesa de madera astillada
y miras los barcos pesqueros
allí atracados
a la vez que cascas tu centollo
y te lo comes
bajo el sol
y te bebes una cerveza
mientras la gente a tu alrededor está cómoda
y normal y cansada.

sí.
casca ese 
centollo
mientras el sol brilla a través de la 
cerveza.

******

Charles Bukowski
El padecimiento continuo
Traducción de Silvia Barbero
Visor de Poesía

miércoles, 22 de octubre de 2014

JUAN CARLOS MESTRE - EL VIEJO POETA


EL VIEJO POETA


   Yo sé que Carampangue no será para vosotros más que un triste lugar perdido entre los bosques, un pueblo silencioso, un rumor en los mapas donde crecen los lirios de la desolación y el olvido.

   Yo os hablo de un poeta al que no conocéis, de un hombre sin más suerte que la memoria y los libros, dócilmente entregado al arte de la muerte.

   Lo veo allí en el aire, su mirada se cansa de contemplar el silbido de los muchachos que bajan a bañarse al río. No tiene otro horizonte el agua esta mañana, pasan por sus ojos esos cuerpos descalzos, manantiales impuros en los que brota el deseo de otra noche lejana.

   Recuerdo entre la niebla que habíamos bebido largamente aquel día una tinta muy ebria en las cantinas del puerto. En bares nauseabundos podridos por el hambre nuestros versos gemían como las heridas de un ángel al que salpicaran las olas.

   Enloquecidos los faros giraban a lo lejos como grandes libélulas a las que llamara la muerte. Entonces oímos el gran grito y ladraron los perros y hubo un gran estrépito de caracolas y pájaros.

   Como días inmensos se detuvieron las horas, los calendarios temidos de la vejez y los sueños, las páginas en blanco del vacío, el alcohol padecido del silencio.

   Ya nunca amanecimos, jamás abandonamos aquel lugar sin puertas, mascarones hundidos, restos de una balsa donde los viejos cormoranes cegados por la espuma secan moribundos su oscuro plumaje.

   Contemplarse en el tiempo, contemplar la memoria con la limpia mirada de quien no teme al fracaso. Como el celeste borracho que inclinado sobre el diván silvestre de la noche deshoja las llamas de su corazón y sufre dulcemente mientras entona melodías ya pasadas de moda.

   Oh este oscuro mandato de llorar a propósito, de gritar contra el cielo lo que la muerte no escucha, la campana de un barco al que carcome la herrumbre y la sal del invierno. Y escribir, como el inmóvil que huye escribir toda la vida ese destino en un verso: ni ángel, ni sábado, ni verano.

   Al fondo de la niebla, detrás de todo esto, hay una provincia con tilos en la plaza y muchachos desnudos que montan a caballo. Pero yo sé que Carampangue no será para vosotros más que un triste lugar perdido entre los bosques, el último paisaje del ángel que me mira desde un espejo roto.


Juan Carlos Mestre
La Poesía ha caído en desgracia
Visor de poesía


sábado, 18 de octubre de 2014

ZBIGNIEW HERBERT - POEMAS



ESCOGIDOS POR LAS ESTRELLAS

No es un ángel
es un poeta

no tiene alas
tiene tan solo emplumada
la mano derecha

aletea con esa mano en el aire
se eleva tres pulgadas 
y enseguida desciende otra vez

cuando ya está tocando el suelo
rebota con sus piernas
y por un instante se queda suspendido en lo alto
agitando su mano emplumada

ay si fuera posible desprenderse de la atracción de la arcilla
podría instalarse en un nido de estrellas
podría saltar de un rayo a otro
podría–

pero las estrellas
con solo pensar que
pudieran convertirse en su tierra
se precipitan aterradas

el poeta tapa sus ojos 
con la mano emplumada
ya no sueña con el vuelo
sino con una caída
que va trazando como un relámpago
los perfiles del infierno

*****

LO INCORREGIBLE

Esta es mi belleza poco seria
y es frágil como los cabellos o como el cristal

coloco mis aparejos de cantar
en el linde de las capitales en vísperas del terror

aquí la pequeña copa del aturdimiento
y una cuerda como un grillo muerto
un laúd no más grande que la mano de un niño
una sombra falsa una risa fingida

he aquí un cofrecito con los colores del atardecer
un estuche de caricias un frasquito de lágrimas
un rizo de música y juventud

lo portaré como el pan y el amor
cuando mi cuerpo atraviese las vías de hierro

esta es mi frágil belleza
coloco mis aparejos de cantar
en el linde de los mares en la arena movediza

y la ola al ver mi frivolidad
me ofrece una piedra en vez de una flor

*****

DOS GOTAS


Los bosques ardían–

mas ellos
en sus cuellos enredaban los brazos
como ramos de rosas

la gente corría a los refugios–

él decía que su esposa tenía cabellos
en los que uno podía esconderse

cubiertos con una sola manta

musitaban impúdicas palabras
la letanía de los amantes

Si la cosa se ponía fea
saltaban en los ojos del otro
y los cerraban con fuerza

con tanta fuerza que no sintieron el fuego
que alcanzaba sus pestañas

hasta el final fueron audaces
hasta el final fueron fieles
hasta el final fueron parecidos
como dos gotas
detenidas al borde de la cara


Zbigniew Herbert
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