...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

viernes, 19 de diciembre de 2014

FERMÍN HERRERO - TEMPERO



ALMENDROS EN LA NIEBLA

Entre la escarcha y la niebla, al amanecer
no se sabe qué almendro está 
florecido y cuál no. Mediados 
de febrero, la helada es gorda. La luz
afuera, siempre afuera, sin saber
de dónde. El mundo así, detrás de algo
que no distingue. Al menos yo. La luz
afuera, siempre ambigua, venga de donde
venga. Y una certeza: a fin de cuentas
la helada matará la flor, su inconsistencia.

******

DESCARGO

No es lo mismo haber vuelto que no haberse
ido pues no hay quebranto sin huella y sólo
cuando te cansan los caminos escuchas bien
tus pasos. Un puñado de cenizas, llaga 
sería esta luz sin haber conocido
el vano, las fronteras, hasta quedarse
sin aliento. Has volcado tu vida para 
temer un poco menos a la muerte, debes 
saber que antes de echar raíces hubiste
de andar a tientas, hacia donde no estabas.

******

LA MADRE

Es mi madre. Me está mirando con temor
por algo que no le entra en la cabeza, aquel 
querer y no poder, aquel echar por tierra
lo del día anterior -ya no me acuerdo
apenas, tan pendiente estaba entonces
de una llamada o de una carta-. Ni dar
ni recibir ahora, sólo esperar, aprender
lo cálido a cubierto, ver la alegría
sin tenerla, quedarse en la mudez. Cómo
comprendo al fin sus ojos, su precaución de pobre.

******

EL VALOR AÑADIDO

Los árboles aguardan, siempre esperan
lo irreparable en la memoria de los muertos
y el azar en el ímpetu de los vivos. más 
tierra sobre tierra. Como si no supieran 
siempre aguardan, mirando sin mirar
su vista se hace lenta y espaciada, capaz
de percibir lo más lejos posible, allá
donde no pueden sostenerse, desnudos
de impotencia. Por eso los plantamos, así
podrá sobrevivir nuestra ceguera un tiempo.

******

AMARTE COMO NUNCA

Hemos venido, estamos. Nada más, nada
menos. Hemos subido a la sierra, me miras
mientras sonríes, descansamos. Cuánto
tiempo, Dios mío, cuánto tiempo juntos
y hasta ahora felices, al menos, dentro
de lo que cabe. Y lo hecho, hecho
está. Es cierto que vamos para viejos
y que han sido pequeñas nuestras vidas, siempre
tan sosas, siempre tan pequeñas. Que en tus brazos
no se me caiga el mundo encima, que no me faltes.

******

EL AZAR Y EL PÁNICO

Menudo guirigay, los gorriones se vuelven locos
con las primeras gotas, se agitan en el olmo
del jardín. Qué revuelo. Atardece. Una tormenta
de verano. El escándalo diario al acostarse
aún más bullicioso, como si sacudiesen 
las hojas. El chubasco silenció su ajetreo
un rato, pero, al despertarse, la excitación
se ha redoblado. Hasta que de repente he visto
una sombra en picado -quién sabe si cernícalo
o si halcón- y un chillido. Y de nuevo el silencio.

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Fermín Herrero
Tempero
Poesía Hiperión

martes, 16 de diciembre de 2014

LUIS ALBERTO DE CUENCA - EL DESAYUNO



EL DESAYUNO

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre y
llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más, cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
"Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno".


Luis Alberto de Cuenca
Un poema una voz, una voz un poema
Olifante

sábado, 13 de diciembre de 2014

RAMÓN BUENAVENTURA - LOS PAPELES DEL TIEMPO


ENVEJECIDO

Porque no soy un árbol
ando enojado ¿sabes?

Porque no soy un árbol, en mi tronco
nadie ha grabado nunca un corazón
persistente,
ni ninguna inicial que resulte legible
al cabo de los años.

Porque no soy un árbol, los vientos me sorprenden
en cualquier dirección,
desorientado siempre,
incapaz de defensa: insostenible.

Porque no soy un árbol, los bosques me rechazan
y un brazo en la cintura
jamás será bastante compañía.

Porque no soy un árbol
ando enojado ¿sabes?,
soy un hombre

*****

EMPACHO

No, por favor, no me marréis más veces,
con esmero y rencor,
vuestras historias tiernas y sangrientas:
tengo un oído lleno de babosas
y el otro de alambradas.
En medio un polvorín de cartuchos vacíos.

Sé que fuisteis tan bravos como atroces,
y que sufristeis mucho.
He contado los muertos en todos vuestros libros.
He aprendido los himnos y los retos.
Me consta que tendré que vivir vuestro tiempo
hasta el final.

Pero no más trompetas, por favor, no más;
no más sangre en el aire.
Dejadme respirar sin tragar sangre.


Ramón Buenaventura
Los papeles del tiempo
Hiperión

jueves, 4 de diciembre de 2014

ÁNGEL GUINDA - CAJAS



CAJAS

Lo diría una indígena y tendría razón.
"Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les depositan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja.
Bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten en cajas.
Los Bancos y las Cajas hacen caja.
Y cuando mueren
los introducen también en una caja."
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.


ÁNGEL GUINDA
Un poema una voz, una voz un poema
Olifante

domingo, 30 de noviembre de 2014

OMAR JAYYAM - RUBAIYYAT



Dime: ¿Dónde está el hombre que no haya pecado?
Dime: Quien no haya pecado... ¿Cómo habrá podido vivir?
Si por el mal que yo hice me castigas haciendo Tú el mal:
¿Cuál es la diferencia que existe entre Tú y yo?

***

Mi ración de existencia ha volado en escasas horas.
Se deslizó como el agua en el río, como el viento en la estepa.
Hay dos días que jamás me perturban:
el que habrá de venir y el que se ha disipado.

***

Primero me dio el ser sin consultarme
y el hecho solo de existir me arrojó en el sombro.
Después me hace abandonar el mundo a disgusto
sin dejarme adivinar con qué intención me puso aquí abajo.

***

Antes de ti y de mí existían las noches y los días
y giraba la cúpula del cielo.
Todo rincón del mundo donde posas tu planta
fue un día la pupila de una hermosa doncella.

***

Disfruta tus horas. El aliento te dejará en tu día.
Te perderás bajo el misterio de la nada.
Bebe: No sabes de dónde has venido.
Bebe: No sabes a dónde irás.

***

Frecuenta a los hombres honestos y sabios.
Huye a mil leguas de los ignorantes.
Bebe el veneno que te dé un hombre digno.
Vierte el antídoto que te ofrezca un imbécil.

***

Si triunfas dirán que ha sido con malas artes.
Si te retiras sospecharán que estás intrigando.
lo mejor es que vivas sin ocuparte de nadie
y que nadie tenga ocasión de ocuparse de ti.

***

Ni te acuerdes de este triste mundo.
No seas nimio y no sufras en vano.
El pasado ya ha sido y el futuro aún no es.
No te aflijas por ellos y disfruta tu dicha.

***

Perdona, mi Dios, mi corazón prisionero
Perdona mi alma rebosante de pena.
Perdona a estos pies míos que me llevan a la taberna.
Perdona a mi mano que me acerca la copa.

***

Mi amor ha conocido la plenitud de su éxtasis.
Muero de sed y el agua más limpia fluye a mi vera.
La hermosura de esta amada cautiva mi alma.
La adoro más que a mi vida y no sé decírselo.

***

¿Hasta cuándo te adorarás a ti mismo
y gastarás tus horas persiguiendo el origen del Ser y la Nada?
Bebe vino. Esta vida a la que sigue la muerte,
es mejor que la pases ebrio o dormido.

***

Quien bebe es el que escucha como hablan las rosas
y no las pobres gentes de pensamientos tardos.
Esas no saben dada. Preciso es perdonarlas
porque sólo los ebrios gozan del bien del mundo.


Omar Jayyam. (1040-1123)
Rubaiyyat
Visor de poesía
versión de Carlos Areán

viernes, 28 de noviembre de 2014

ENRIQUE GRACIA TRINIDAD - LA VISITA OSCURA



LA VISITA OSCURA

–Siéntate donde puedas. Quita esos libros de la silla.

Supongo que has venido a trabajar pero tendrás unos 
minutos para un vaso de vino y un pitillo.
Cuando estoy de servicio nunca bebo y estarás al corriente
de que fumar es bueno para mí sólo si fuman otros.
Tengo sopa caliente, toma un tazón al menos, que es
notorio que siempre estás helada.
Se sentó y fue sorbiendo la sopa lentamente mientras yo la 
miraba ensimismado. El tiempo era de humo, era silencio.
De repente se puso en pie y me dijo:
Acábate la sopa y nos marchamos.
–Mi sopa se acabó hace mucho rato...
–Mejor, así no hay nada que esperar.
Nos pusimos en marcha. Ella delante y yo detrás mirando su
espalda oscura, inmensa. Pero al final de la escalera recibió
una llamada por el móvil:
Una emergencia –dijo– alguien que no me quiere. Tú ya
sabes que son los que prefiero.
Si es urgente, por mí no te entretengas, vete y ya
quedaremos otro día para acabar lo nuestro.
Hasta pronto –su voz sonaba agradecida–. nos veremos.
La noche era más noche a sus espaldas.
Volví a mi casa y desde entonces siempre tengo la mesa
puesta por si acaso.


Enrique Gracia Trinidad
Un poema una voz, una voz un poema
Olifante

domingo, 23 de noviembre de 2014

BLAS DE OTERO - MIENTRAS TANTO



MIENTRAS TANTO

Mientras tanto subimos la escalera (de vez en cuando se oye

a los que caen de espaldas), nos paramos
un poco, alguna vez (vacilamos, como una hoja
en el instante de arrojarse al aire).
viene
el vértigo a todo correr desde el vacío
y, cerrando los ojos,
nos asimos a nuestro ser más íntimo,
y seguimos
y seguimos subiendo la trágica escalera
colocada,
creada, por nosotros mismos.

******


ENTONCES Y ADEMÁS


Cuando el llanto, partido en dos mitades,

cuelga, sombríamente, de las manos,
y el viento, vengador, viene y va, estira
del corazón, ensancha el desamparo.

Cuando el llanto, tendido como un llanto

silencioso, se arrastra por las calles
solitarias, se enreda entre los pies,
y luego suavemente se deshace.

Cuando morir es ir donde no hay nadie,

nadie, nadie; caer, no llegar nunca,
nunca, nunca; morirse y no poder 
hablar, gritar, hacer la gran pregunta.

Cuando besar una mujer desnuda

sabe a ceniza, a bajamar, a broza,
y el abrazo final es esa franja
sucia que deja, en bajamar, la ola.

Entonces, y también cuando se toca

con las dos manos el vacío, el hueco,
y no hay donde apoyarse, no hay columnas
que no sean de sombra y de silencio.

Entonces, y además cuando da miedo

ser hombre, y estar solo, sorprenderse
de ser hombre, ajenarse: ahogarse sólo

Cuando el llanto, parado ante nosotros...


******

LÁSTIMA

Me haces daño, señor. Quita tu mano
de encima. Déjame con mi vacío,
déjame. Para abismo, con el mío
tengo bastante. Oh Dios, si eres humano,

compadécete ya, quita esa mano
de encima. no me sirve. Me da frío
y miedo. Si eres Dios, yo soy tan mío
como tú. Y a soberbio, yo te gano.

Déjame. ¡Si pudiese yo matarte, 
como haces tú, como haces tú! Nos coges
con las dos manos, nos ahogas. Matas

no se sabe por qué. Quiero cortarte
las manos. Esas manos que son trojes
del hambre, y de los hombres que arrebatas. 


Blas de Otero
Ancía
Visor de Poesía


viernes, 21 de noviembre de 2014

JUAN CARLOS MESTRE - LA POESÍA HA CAÍDO EN DESGRACIA




IMAN DEL CONTEMPLADO

   Cuando me miro en mis ojos veo objetos tristes que aún no tienen palabra, la ocarina rota de la novia y el arco iris de las funerarias.

   Cuando contemplo mis ojos veo otros ojos que ya no son los míos, el anzuelo de plata que está hundido en el río y el anillo de la juventud en los pozos sin agua.

  Edad que me abandonar, edad como los faros que brillan en la noche y gritan y girando dócilmente derraman su tinaja de azogue sobre los acantilados del mundo.

  Yo sueño lo que llora mi madre ante un reloj de arena, lo que palidece de armiño el que se desangra en la nieve, mis ojos por un túnel de yodo y azucenas y cuchillos enfermos y tijeras abiertas.

*****

LA MUJER DEL ESTUARIO

   Sólo el deseo, y escucharse vivir muy dulcemente con la serpiente amarga de la melancolía en la boca. Despertar por la tarde cuando la ciudad oscurece y descorrer los visillos para que entre la noche. Acudir al espejo, empolvar la tristeza con Maderas de Oriente. Dudar entre el rojo corpiño de ormesí veteado, o el casaquín de nansú con mostacillas celestes. Ver brillar las estrellas a través del cristal empañado, suspirar con alivio mientras pasa la vida sin llamar a su puerta. Elegir un perfume fragante de ambarina o violeta e imaginarse en un barco, solitaria en cubierta, atravesando el Atlántico.


Juan Carlos Mestre
La Poesía ha caído en desgracia
Visor de Poesía


lunes, 17 de noviembre de 2014

JESÚS MUNÁRRIZ - MANIFIESTO


MANIFIESTO

En defensa del cardo y de la ortiga,
en defensa del burro y su rebuzno
y de su condición intrascendente,

a favor de los bosques y su antiguo
modo de ser, a favor de la piedra
que el invierno cubrió de oscuro musgo,

para que vivan peces en las aguas,
pájaros en el aire, rododendros
en los jardines, luces en la noche,

y los hombres se olviden de la prisa
con que van a la nada y no se enteran,
víctimas de un progreso establecido,

para que todo cobre otro sentido
una vez asumido el sinsentido
que es todo, y concentrados en su paso

veamos sin dolor pasar el tiempo
y vivamos minutos, horas, días,
bocanadas de ser, riqueza única,

para que todo vuelva a ser sí mismo,
lo que pasó, lo que es, lo que perdura,
lo que no deja huella de su paso,

para que no dé miedo tener hijos
ni dejar de tenerlos, y el amor
vuelva a ser verdadero, a ser inmenso,

para poder tomar el sol y el aire
y sentarse en la hierba con la gente
y ponerse a charlar largo y tendido,

a favor del cansancio y del descanso,
a favor de los ciclos naturales
y de la rebeldía ante los ciclos,

por los colores y por los sonidos,
por los gustos, los tactos, los olores,
por el juego y el sueño, y los amigos,

en defensa de lo que se ha perdido,
de la paz verdadera, del sosiego,
de la palabra limpia y del silencio.


Jesús Munárriz
Esos tus ojos
Hiperión

martes, 11 de noviembre de 2014

JAIME GIL DE BIEDMA - APOLOGÍA Y PETICIÓN - POEMA


APOLOGÍA Y PETICIÓN

Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia.

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde si que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de lo hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.


Jaime Gil de Biedma
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Catedra

sábado, 8 de noviembre de 2014

JUAN PABLO ZAPATER - LA COLECCIONISTA - I



TE ANUNCIARON UN DÍA
con un hilo de voz sobre mi almohada:
"Viene a verte esa niña de uniforme
que ayer ya estuvo aquí cuando dormías".
No es extraño que ahora, al encontrarnos
después de tanto tiempo, la memoria
reconstruya fielmente esas palabras,
como recién oídas y el silencio
que siguió mientras iba imaginando
un rostro para ti, tal vez un nombre,
frente al sol que manchaba ya sin fuerza
las arrugas del cuarto.
                               Me insistieron:
"Conócela un momento. Si te cansas,
le hablamos del peligro a los contagios".
Con décimas de fiebre y decaído,
como siempre atardece un ser enfermo,
me negué a recibirte y sin cautela
 ni antídoto eficaz al que aferrarme,
contraje una más firme calentura
cuando hermoso irrumpió tu atrevimiento.
Sentada junto al borde de la cama
dijiste haber llegado algunos meses 
atrás con tu familia, ser la nueva
vecina que en la casa de los chopos
usando unos gemelos contemplaba
en sus ratos perdidos el trasiego
de aquella habitación. Sentí vergüenza
y enfado contenido ante la intrusa
cuyo descaro hacía que, de pronto,
mis padres sonrieran.
                              Pero entonces,
al quedarnos a solas, mientras ellos 
volvieron a ocuparse de sus cosas,
adentraste las manos bajo el paño
de la sábana azul que me abrigaba
y al encontrar la piel tan inocente,
tan lejos de ser fértil todavía,
entornaste los ojos y besaste
al hombre que sería con los años
y quien hoy el destino te devuelve
sumiso y pecador, desde aquel día.

Juan Pablo Zapater
La coleccionista
Visor de Poesía

martes, 4 de noviembre de 2014

BEGOÑA ABAD - A LA IZQUIERDA DEL PADRE - POEMAS


     

                     
                                                         Para Isabella 
                              
No fuiste tú quien se quitó la vida,
cada día te lo iré repitiendo
porque me escuchas, callada ahora, por fin en paz.
Fue la vida que no quiso oírte,
que no te hizo el hueco que tú te merecías.
Porque tú eras más que lo que ella te daba.
Tú eras, no sólo tu vida, también la mía.
No te apenes ya, no sufras,
no hiciste nada mal, no te culpes más.
Este dolor es mío,
lo vivo entreverado con la certeza
de mi suerte por haberte nacido.
Lo siento porque dos veces
me abrieron las entrañas,
una para traerte, otra para llevarte,
pero es mío, no llores tú
que sólo alegrías me diste con tu llegada.
No fuiste tú quien se quitó la vida,
no fuiste tú quien me causó dolor,
es la vida que no supo oírnos llorar juntas.

*****
                                            
A veces me visita, se sienta frente a mí
y me mira silenciosa.
Yo esquivo como puedo la punzada de sus ojos,
trasteo con las cosas, hago ruido con ellas,
las cambio de lugar.
Pongo música, la radio, enciendo el televisor,
abro las ventanas, en un intento vano de escapar.
Ella espera paciente, como una madre
el regreso del niño que escapa del baño.
Al final sus ojos son tiernos,
me mira risueña y las manos cruzadas
sobre el halda, se parecen a las mías.
Así que acabo por sentarme
y compartimos el silencio.
A la tristeza no le gusta estar sola.


Begoña Abad
A la izquierda del padre
Ediciones La Baragaña