...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

sábado, 19 de mayo de 2018

RODOLFO HÄSLER - POEMAS



La infancia acaba devorada por los lobos,
la infancia final con la piel hermosísima
y sin pausa hasta el agotamiento.

La pasión arranca hacia la muerte como las
semillas íntimas de una encina sacudida.

La muerte acaba devorada por los lobos
como roja sangre, como roja lumbre sin extinción.

*****

Como una actinia oscura, rojo púrpura,
ni hablo mi lengua ni habito en mi país,
soy, eso sí, el heredero de una inteligente familia fenicia.
Heme aquí el fenicio del célebre poema de Eliot
para seguir siendo el ahogado para siempre.
Como se sabe, los poetas no tienen vida propia,
mueren lacerados por el agua, ciervos sin dominio,
oteando los retirados predios que les sirven de morada,
esquivos como piezas de un viejo juego de ajedrez,
sin sangre para manchar el suelo de la alcoba.
El invierno es la estación idónea
para que las mujeres me cierren definitivamente los párpados,
y la intensidad con que un día descifré largos poemas griegos
convertida ya en nieve prodigiosa,
pierde, entre tanto, todo su calor.

*****

Rodolfo Häsler

martes, 15 de mayo de 2018

JULIA UCEDA - CANCIÓN DE CUNA


SONETO DE LA PIEDRA

He de volver a la extensión callada
donde siempre moré, como una yedra
crispada, sin raíz, con una piedra
como base y también como almohada.

Espera. Mi cintura encadenada
tiene un nardo amarillo que no medra.
Tengo tan dentro ya de mí la piedra
que no siento la carne lastimada.

Espera, espera. Por mi sien doblada
un niño iba durmiendo y ha varado
su sueño por las playas de la muerte.

Como el de una paloma lanceada,
su grito me salió por el costado
trémulo y triste y apretado y fuerte.

*****

CANCIÓN DE CUNA

Tenéis cada uno un nombre escrito en una estrella,
unos ojos pasmados, unos pies de azucena,
un cabello de oro y una risa de miel;
pero nunca, hijos míos, os habré de mecer.

Estáis siempre en el fondo de los altos silencios
en las tardes paradas, en los versos inciertos,
en la voz de la rosa y en la cruz de mi piel;
pero nunca, hijos míos, os habré de mecer.

Tenéis un parque abierto con pájaros de espuma,
en mi voz una nana, en mi pecho una cuna
y un camino en la vida del que arranqué la hiel;
pero nunca, hijos míos, os habré de mecer.

Os llevo de la mano diciendo vuestros nombres,
os duermo en mi regazo, os cuido como flores,
escucho vuestro llanto y os redimo de él;
pero nunca, hijos míos, os habré de mecer.

Seguirán vuestros nombres en las altas estrellas,
mis manos solitarias no tendrán qué tejer,
los pájaros de espuma caerán como hojas muertas,
pero nunca,  hijos míos, os habré de mecer.

*****

Julia Uceda
Mariposa en cenizas (1959)

sábado, 12 de mayo de 2018

TOMAS TRANSTRÖMER - TORMENTA


I

PRELUDIUM

Despertar es un salto en paracaídas del sueño.
Libre del agobiante torbellino, se hunde
el viajero hacia la zona verde de la mañana.
Las cosas se encienden. Él percibe –en la vibrante
postura de la alondra– las oscilantes lámparas subterráneas
del poderoso sistema de raíces de los árboles. Pero a flor de tierra
–en abundancia tropical– está el verdor
con los brazos al aire, en escucha
del ritmo de una bomba invisible. Y él
se hunde hacia el verano, se descuelga por
el cráter cegador, hacia abajo
a través de grietas de edades verde-húmedas
palpitantes bajo la turbina del sol. Así es detenido
este viaje vertical por el instante y las alas se ensanchan
hasta ser la quietud del gavilán sobre aguas torrenciales.
Tonos desamparados
de las trompetas de la Edad de Bronce
cuelgan sobre el abismo.

En las primeras horas del día, la conciencia puede abarcar el mundo
como la mano oprime una piedra entibiada por el sol.
El viajero está bajo el árbol. ¿Se extenderá,
después de la caída por el torbellino de la muerte,
una gran luz sobre su cabeza?

II
ARCHIPIÉLAGO OTOÑAL

Tormenta

De pronto, el caminante encuentra aquí el viejo,
enorme roble, como un alce petrificado con su interminable 
cornamenta, frente a la fortaleza verdinegra
del mar de septiembre.

Tormenta nórdica. Es el tiempo en que
los racimos de serbas maduran. Despierto en la oscuridad,
oigo a las constelaciones piafar en sus establos,
en las alturas, sobre los árboles.

*****

Tomas Tranströmer
17 Poemas


miércoles, 9 de mayo de 2018

ESTHER ZARRALUKI - LAS NOTICIAS, NO CREAS, TRAEN ESPERANZA



Las cosas se encarnizan
en lo que no sé nombrar.
Aunque les presto mis sentidos
pasan ante mi casa 
con las manos escondidas,
negando lo que les doy.
Las cosas tienen una feroz idea
de la trascendencia.
Se gustan hondas y leales.
Entonces me hago café.
A veces parecen muchachos
sentados en la calle a altas horas
y es fácil amarlas.
Se acuestan junto a mí,
juegan con su sortija
y susurran
La muerte tampoco...
la muerte, nuestra reina...

*****
Una mujer arranca plantas 
que dejó morir. Las miraba
secarse. Con sus sucios dedos
se ensaña en las raíces,
en la traición, en los tentáculos
de la hermosura.

*****

Las pescaderas
remueven el hielo

hablan con el cliente y piensan
en sus cosas, algunas
con los pezones duros bajo
el milagro de sus puntillas

de noche aman sus carnes

tiran las cabezas al suelo
descaman la piel
con encías inocentes

asoman sus uñas rojas cuando
destripan el pez y
le cambian el nombre

el poema se les parece

*****

Entre los dos planos:
las cosas que acaricio
y que brillan en mis dedos,
sin necesidad de que nada las cubra
y aquello que intuyo, un centro
difícil de decir y que huye 
de la metáfora, aparece
el otro. Me enseña
sus yemas y el contagio
de lo que toca, algo que no sabe
y que le lleva la silencio
cuando me mira.
Nos acariciamos 
como si la carne fuera
el punto exacto 
entre lo que escapa.

*****

LAS NOTICIAS, NO CREAS, TRAEN ESPERANZA

Un hombre puede vivir con poco si aparta el trozo de fruta
oscuro y olvida las imágenes que alejan el sueño, si como
un perro voltea sobre sí mismo y hace un nido contra las luces.
Si recoge las piernas hacia el pecho, mastica lentamente y no 
permite que palabras se disfracen de serpientes o corzos.

A veces, un hombre que vive con poco ve las noticias, imagina
mujeres desveladas y piensa que nada sería suficiente si una 
quisiera. Él, que aprendió a alimentarse y a no malograr su sueño,
se pondría de la vida sus pulseras, sus tatuajes, la muerte de los 
árboles por corona.
A veces, en las noches frías de bombardeos y cobardía, 
un hombre que vive con poco se dice poemas, porque pensó
en la muerte y en mujeres velando e imaginó sus piernas y 
sus estómagos tristes.

Esther Zarraluki

jueves, 3 de mayo de 2018

SEAMUS HEANEY - MARCAS



MARCAS

Marcábamos el campo: cuatro chaquetas para los cuatro postes
de las porterías,
eso era todo. los ángulos y áreas
estaban allí, como la longitud y la latitud
bajo el suelo rugoso, para estar de acuerdo o no
cuando llegara su momento. Luego elegíamos equipo
y cruzábamos la línea trazada  cuando nos llamaban por nuestros nombres.

Jóvenes desgañitándose en el campo mientras la luz agonizaba 
y seguían jugando porque para entonces jugaban ya con la cabeza
y el balón golpeado iba hacia ellos como la pesadez de un sueño, 
y su propia y ardua respiración entre la oscuridad, 
los patinazos en la hierba sonaban como esfuerzos de otro mundo...
Era rápido y constante, un partido que nunca necesitaba terminar. Se habían pasado algunos límites,
había fugacidad, avance, ausencia de cansancio
en un tiempo excepcional, libre e imprevisto.

2
(...)

3
(...)

Seamus Heaney
Seeing Things
Viendo visiones

domingo, 29 de abril de 2018

PAUL ITFISH - DINOSAURIOS


DINOSAURIOS

Baste decir
no son conscientes
van despacio
ralentizando su tiempo
como náufragos
que racionan su comida.


Baste decir
viven apoltronados
satisfechos
del brillo de sus objetos.

Baste decir
cuando escriben usan pluma estilográfica.

Baste decir plaza fija.

Baste decir
su Ilustrísima:
el tiempo fluye como el agua por las alcantarillas,
pero usted nada
en un mar de mármol.

No son malos
están ciegos
dan palos
a la justicia.

Baste decir
ven la vida como un concurso de méritos.
El hábito no hace al monje, dicen
para despues lucir togas
juzgar desde sus salitas
comer frugales delicias
libar néctar y ambrosías traídas a domicilio
por ciclistas.

Baste decir
no cocinan
no limpian
no tienen ropa tendida
nadie viola a sus hijas.

Baste decir
dinosaurios
en un mundo de mamíferas.
No reconocen al lobo
creen en la piel del cordero.

Baste decir
se respira un meteorito.

Paul Itfish
Pablo Cortina
Fotografía de: Diablo

miércoles, 25 de abril de 2018

SHARON OLDS - MIRÁNDOLOS MIENTRAS DUERMEN



MIRÁNDOLOS MIENTRAS DUERMEN

Cuando llego a casa tarde y es de noche y entro a besar a los niños
veo a mi hija con el brazo doblado alrededor de la cabeza,
su cara sumergida en lo inconsciente;
tan centrada por completo en su yo oscuro,
la boca que resopla con ligereza como alguien saciado
pero con una mueca leve de no haber tenido suficiente,
los ojos tan cerrados que uno pensaría que han girado sobre
el iris para mirar la parte posterior de la cabeza,
el globo ocular desnudo y marmóreo bajo el
párpado anhelante grueso y satisfecho,
descansa sobre la espalda en posición cerrada y de abandono
y el hijo en su habitación, oh, el hijo, está de lado en la cama,
una rodilla arriba como si estuviera escalando
peldaños escarpados en la noche,
y bajo el temblor fino de los párpados
sabes que sus ojos están abiertos de par en par,
mirando y vidriosos, con su azul
codicioso y cristalino en toda esta oscuridad, y 
la boca está abierta, respira con dificultad por la subida
y jadea, la frente está arrugada
y pálida, los dedos largos encogidos,
la mano abierta, y en el centro de cada mano
la palma seca y sucia del niño
en calma, como si fuera una galleta. Lo miro en su
búsqueda, los músculos finos de sus brazos
apasionados y tensos, la miro a ella
con su rostro como el rostro de una serpiente que se hubiera
                                                                   tragado un ciervo,
contenta, contenta, y sé que si la despierto
sonreirá y volverá el rostro hacia mí
medio dormida y abrirá los ojos y
sé que si lo despierto a él
se sacudirá rápidamente y dirá No y se incorporará
y mirará a su alrededor en una inconsciencia
azulada, oh Señor, cómo
conozco a estos dos. Cuando el amor viene a mí y me pregunta
¿Qué sabes? Respondo Esta niña, este niño.

Sharón Olds

La célula de oro
Bartley Editores
Traducción de Óscar Curieses

sábado, 21 de abril de 2018

NATAN ZACH - UN PEQUEÑO ERROR EN LA MÁQUINA



UN PEQUEÑO ERROR EN LA MÁQUINA

Cuando vinieron, los nazis fueron muy amables.
El padre era un conocido, al menos para ellos.
La madre, una italiana, no era ningún problema.
Pidieron unos datos, nada más, la rutina.
Entraron en casa y ni osaron sentarse.
Pero esa misma noche, es increíble, llamó un amigo policía.
Dijo que había que irse y, si era posible, en menos de una hora,
porque el veredicto ya había sido anunciado–
Por el dinero, como siempre. Los judíos tuvieron
siempre dinero, y Judas Iscariotes nunca faltaron, ni 
siquiera entre los judíos. Así pasó una hora
y pasaron dos horas, dos horas muy difíciles
para un hombre al que le resultaba difícil decidir.
Pero con la primera luz de la mañana
cogió a su hijo y su mujer diciendo
palabras tranquilizadoras, como: es sólo temporal
un pequeño error en la máquina. Ya veréis, antes de fin de año
estaremos de vuelta. Dijo una vez y otra
y a la tercera se puso a llorar: no puede ser,
no puede ser que esto me pase a mí...

*****

EN CONTRA DE LA SEPARACIÓN

Mi sastre está en contra de la separación.
Por eso, dice, no se va; no quiere separarse 
de su única hija. Está definitivamente
en contra de la separación.

Una vez se separó de su esposa
y nunca más la vio (Auschwitz). Se separó
de sus tres hermanas y tampoco jamás 
volvió a verlas (Buchenwald). Una vez
se separó de su madre (su padre 
murió de viejo). Ahora
está en contra de la separación.

En Berlín él era
el mejor amigo de mi padre.
Pasaron buenos tiempos en aquel Berlín. Ese tiempo
pasó. Ahora nunca se irá. Ahora, está
definitivamente (mi padre
murió entre tanto),
en contra de la separación.

*****

Natan Zach
Continente perdido
Traducción de Jenaro Talens
Visor de Poesía

sábado, 14 de abril de 2018

CHARLES SIMIC - PÍCNIC NOCTURNO



Con el corazón a la carrera

Ríndete al momento
ahora que has encontrado refugio
en el repentino chaparrón
bajo estos pequeños árboles de sombra.

Escucha los fuertes pinchazos
como si una costurera soñadora y despistada
estuviera cosiendo juntos
el tiempo y la eternidad para ti.

En la acuosa luz verde esmeralda
del final de la tarde,
las hojas, también, encuentran difícil
no estremecerse un poco
mientras escuchan la lluvia.

*****

Perro encadenado

Así es como va a ser,
una tarde gris con olor a nieve.
Dando vueltas al roble
¿cuánto crees que vas a tardar
en quedarte enredado?
Tu mala suerte fue ser cariñoso
con gente que quiere a su nuevo sofá
más que a ti.

Fred, pobre chucho, la noche
llega. Los niños que jugaban 
al otro lado de la calle tuvieron frío
y volvieron a casa. Mira el humo
salir de las chimeneas
al cielo nublado, mientras puedas.
Pronto, ahí sentado, nadie podrá verte.
Tendrás que ladrar
aunque no haya luna. Ladrar y gruñir
para no sentirte solo.

*****

Charles Simic
Pícnic nocturno
Valparaiso Ediciones

jueves, 5 de abril de 2018

ALEJANDRO CÉSPEDES - ELEGÍA


II

Las lagrimas que viertes en la almohada
y que habrán de secar sin dejar huella
no son sino afluentes del pequeño
caudal con el que baja ya tu vida.
No has crecido y qué pronto desembocas.
Ni tiempo tus recuerdos han tenido
de ir rodando y haciéndose guijarros.
Te vas con tu memoria inestrenada
y has llenado el embalse de la mía.

III

La vida se está yendo
de ti como un silbido.
Vacía tus pulmones. Cuando expires
aire sólo será lo que tú fuiste.
¿Quién lo respirará, dónde ese aliento?

XI

Se encarama la luz,
por fin, sobre la fiebre de tu boca,
después de traspasar tan larga noche.

¡Qué avalancha de muerte traen tus venas
y qué frágil velero te transporta!
Tienes los labios ácidos,
agrietados,
cansados de remar contra el insomnio
que rompe como espuma en la mañana.
Están  varados, tiemblan
en los escollos que ya enseña el día.

Rezuma por tu cuerpo la humedad de la vida.
Se evapora y te deja
sólo espuma salada
como sucio rocío 
que marchita las células.
Sé que te estás muriendo entre mis sábanas.
Que me estás agarrando
y encerrando en la jaula del recuerdo.
Pero acudo al reclamo
aunque no haya horizonte en lo que ofreces.

Sé que ho hay horizonte
más allá de las bocas que ahora unimos,
pero intenta dormirte mientras besas,
                                                          sueñas,
                                                                terminas.

XIII

Por fin, no estás.
Abandonaste el campo de batalla.
No tenía tu cuerpo
trincheras que entregar a su enemigo.
Ni un milímetro más
podía retirarse en ti la vida.
Rendido
en una tierra de nadie,
en un hospital de nadie,
te has llevado contigo a tus verdugos.
Ya con el alma líquida, 
en la fosa común de la memoria
                                          yaces.

XVIII

Aunque he soltado el hilo de todas tus cometas
para ver cómo el viento las alzaba
y luego, a la deriva, se perdían,
han quedado varadas en el cosmos
y ocupan el lugar de las estrellas.

Así pueblan mis noches.
Se asoman luminosas por sus grietas,
guillotinan las sombras como un rayo de peces
y sus colas ondean y emborrachan la vista.

Cada noche se muestran, sonríen, se numeran,
emiten sus aullidos disfrazadas 
de ese lobo sin fe que es la memoria.
Y yo rumio sus ecos,
son como el chicle insípido
que de niño pegaba en el pupitre
para irlo masticando un día tras otro.

Me siguen como un perro abandonado 
al que un mal día, caritativamente, ofrecí pan.


XXX

A cada paso crece
el paisaje que forma mi pasado.
Una  vasta planicie
se extiende desde el bosque de la infancia.
Se ha cubierto de verde
el desierto de los últimos años.

Hay tardes en que un grillo
saliendo de una cueva muy distante
hace que se detenga
el ritmo de mis pasos.
Miro hacia atrás y veo
los prados que he pisado.
Y sé que estás ahí,
en algún sitio,
                         y cantas.

*****

Alejandro Céspedes
Las palomas mensajeras sólo saben volver
IX Premio de Poesía Hiperión



sábado, 31 de marzo de 2018

TESS GALLAGHER - ¿PENSABAS QUE LA MUERTE ME DETENDRÍA?



Al amanecer, un viento del Norte ha zarandeado
la nieve de las ramas de los abetos. Ningún disfraz
dura demasiado. ¿Pensabas que no había vientos
debajo de tierra? Mi caballo tártaro prefiere
el viento del Norte. ¿Pensabas 
que la muerte y un poco de tiempo me detendrían?
¿Acaso no me elegiste por mi condición
obstinada, por los ojos verdes que ahuyentaban
a los timadores y engañabobos de nuestra puerta?
He abierto un pequeño sendero, un círculo ovoide
alrededor de tu tumba, para mantener el calor
mientras te hablo. Soy la única
en el cementerio. Elegiste bien. Nadie
es tan obstinada como yo, y mi caballo tártaro
prefiere el viento del Norte.

TESS GALLAGHER
EL PUENTE QUE CRUZA LA LUNA
Bartleby Editores.

miércoles, 28 de marzo de 2018

LUIS MIGUEL RABANAL - MATAR EL TIEMPO



La luz que no ha vuelto desde el día tristísimo.

La luz que no entiende de los anómalos cuerpos.


No sabría pronunciar las palabras cuyo significado apaciguase

la zozobra insustituible de los otros.

Matar el tiempo matar el tiempo matar el tiempo.


*****


En el principio era la herida y su máscara horrenda, 

era la luz que no se acababa de hacer jamás, eras tú
quien me miraba con bastante pesadumbre ver pasar
a los niños y a sus madres hermosas.

Más tarde llego la burla de la muerte, quiero decir su

malogrado descaro, no estar aquí.

En el principio era el consuelo o era el desconsuelo.


Y otra vez, rebosante, la bolsa de orina.


*****


Alguien se refiere a algo que fue a ocurrir en aquel preciso 

instante.

Alguien conserva detenidamente el gesto de quien tuvo

que partir a la mitad su cuerpo, y no obstante ser dócil,
y amar sin extrañeza lo que no podría de ningún modo 
amarse.

Soy yo ese testigo.


*****


Se toman las grageas y se machacan en un plato negro,

correctamente, sin locuras.

Los hechos que el otro ha ocultado lejos de ti se resuelven 

ahora.

Treinta somníferos, treinta relajantes musculares, treinta

analgésicos o así.

Agregar una cucharadita de sal de frutas, por eso de la acidez,

para no sentir la consabida plenitud a los veintinueve
minutos de la ingesta.

Se trata de encontrar a quien me lo lleve a la boca y 

acompañar todo ello de muchísima agua, agua de fuego o
aguarrás a ser posible.

Ojalá seas tú.


*****


Luis Miguel Rabanal
Matar el tiempo
Trea - Poesía

lunes, 26 de marzo de 2018

CHARLES SIMIC - APOLOGÍA DE LA PEREZA Y LA OBSERVACIÓN



Gente comiendo el almuerzo
Y pensando a cada bocado,
o eso parece, sentados como están
en el mostrador del café, mordiendo
sándwiches gigantes, masticando
y deliberando con cuidado antes de tomar 
otro pequeño sorbo de sus refrescos.

El camarero con el pelo castaño 
que toma nota se ha parado a reflexionar
con un lápiz detenido sobre su cuaderno,
el tipo con la gorra de béisbol azul
y la mujer con gafas oscuras
están completamente desconcertados
mientras remueven y remueven sus cafés.

Si levantaran la vista, podrían ver
al mismo Sócrates inclinándose sobre la parrilla
con un delantal blanco manchado y con un sombrero
hecho con el periódico de ayer
dándole la vuelta filosóficamente a una tortilla
en una pequeña sartén quemada por el fuego.

*****

Magde prepara tu tetera

Estamos siendo embaucados,
eso es bastante obvio.
Los abejorros están haciendo sus rondas,
el gorrión solitario
salta de un lado a otro con aire despreocupado
frente al gato tigre
despatarrado sobre la hierba nueva.

No hay nada de lo que preocuparse,
susurran las hojas. 
Tu propia sombra se sienta en silencio a estudiar
una tela de araña vacía.
Dos hormigas que arrastran un grillo muerto
a un cementerio de grillos
se han detenido para rascarse la cabeza.

*****

El secreto de la habitación amarilla

La pereza es lo mejor. Recostarse en el sofá 
vestido con una bata china
con las ventanas abiertas al calor,
la brisa despertando a las hojas.
Las moscas adormecidas en el techo.

La suave quietud de una tarde de verano,
como flotar con los ojos cerrados
boca arriba en un estanque
a rebosar de lirios de agua
e inhalar su aroma mientras se acarician.

La luz y la sombra se entretienen
en el techo, las hojas suspiran una vez,
después, ni tan siquiera eso.
Estupor majestuoso. Perturbado sólo a medianoche
para encender la pequeña lámpara amarilla.

*****

El gran casino

Casino del cielo
iluminado por estrellas de verano.

Esa es la máquina de discos del alma,
nos dice el viento de la noche.

Pero al preguntar qué monedas echarle
nos saluda con silencio pasmado.

*****

Charles Simic
Pícnic nocturno
Valparaíso Ediciones

sábado, 24 de marzo de 2018

DAVID GONZÁLEZ - KIEPENKERL


      
      

     EL SOL EN LA CARA

       nos daba el sol en la cara
y     el manto de su luz
       cubría nuestra desnudez:
       se estaba bien allí, sí:
       el sol nos daba en la cara
y     se podía oír el rumor
       del agua en el pantano
       a dos o tres pasos de nosotros
       se escuchaban también otros sonidos
       beatíficos y adormecedores:
       el de las aves del humedal
       el de los insectos
o     el de nuestra propia respiración:
       se estaba bien allí, sí:
       nos daba el sol en la cara

y     teníamos los ojos cerrados:


*****

       VENTANAS

       en otros tiempos
       cuando detrás de los cristales
       se movían familias numerosas
       las familias de la pobreza
       por las galerías y ventanas
       de las humildes casas de mi barrio
       el barrio alto
       circulaban vigorosas corrientes
       de aire caliente y creatividad
y     se diría que tenían vida propia
       las galerías y ventanas
       de las sencillas casas de mi barrio
       el barrio alto:

       asomándose a ellas

       las mejores mujeres del mejor barrio
       afilaban sus cuchillos y tijeras
       arreglaban sus diferencias personales
       comentaban chismes y habladurías
       compraban pescado
       sardinines fresques
y     piedras de carbón
       llamaban a gritos a su prole
       regaban las plantas
y     ventilaban sus asuntos más íntimos
       sin ningún pudor
o     vergüenza propia alguna
       aunque eso sí:
       siempre con mucho ingenio
       desparpajo
y     resplandor:

       en otros tiempos
       las galerías y ventanas
       de las cochambrosas casas de mi barrio
       el barrio alto
       eran territorio habitado por mujeres:

       sus hombres
       por lo común
       faenaban en la mar
       se chumaban en el chigre
       roncaban duras y apestosas realidades
o     se sentaban en una banqueta en la cocina
       el cigarro consumiéndose en sus labios
       a estudiar el periódico del día
       con el vaso de cristal y las uvas
       peleándose sobre el hule de la mesa
       mientras aguardaban
       como chiquillos que todavía eran
       a que sus madres les pusieran delante
       el plato con la comida:

       en cambio, en estos tiempos
       en que detrás de cortinas y visillos se esconden
       familias con un hijo o a menudo ninguno
       las familias de la burguesía
       por las galerías y ventanas
       de las remozadas casas de mi barrio
       el barrio alto
       solo circulan las consabidas corrientes
       de aire frío y silencio más frío todavía:
       con la música a otra parte
       se han ido las mejores mujeres de antes
y     las de ahora
       las de ahora ni locas se asomarían a ellas:
       de modo que
       como es natural
       la vida animada se está apagando
       se apaga
       en esas mismas galerías y ventanas
       pura fachada en estos tiempos
y     solo de tarde en tarde
       muy de tarde en tarde
       si no descuidas la guardia
y     permaneces atento
o     no eres uno de ellos
       abrigarás la ilusión de que la vida
       quisiera prender y encenderse de nuevo
       en las galerías y ventanas
       de las desconocidas casas de ese barrio alto
       que ya no sé si es el mío
o     el de quién:

       una cortina se descorre con disimulo:

       una ventana se entreabre con sigilo:

       una mano se asoma con precaución:
       pero no pretendas engañarte a ti mismo
       eso nunca:

       únicamente se trata de hombres asustados
       que salen a fumar a escondidas de sus mujeres
y     que además ignoran
       que cuando hacen eso
       salir a fumar a escondidas de sus mujeres
       es cuando mejor se les ve:

       pálidos
y     temblorosos

       fuegos
       fatuos:

*****



LA CASA DE ENFRENTE

         últimos de diciembre
         de una cualquiera
         de estas últimas navidades:

         noche cerrada y lluviosa
         en la plaza de la soledad:

         con un paño de cocina
         un rodiellu le decía mi madre
         limpio el vaho
         del cristal de la ventana
         para poder mirar fuera:

         me ha parecido ver
         luz
         en la casa de enfrente:

         luz
         en la casa de
         carlos y Cristina
         dos hermanos
         con los que solía jugar
         de pequeño
         en esta misma plaza
         antes abierta y luminosa
         incluso en diciembre:

         luz, sí:

   en la casa de enfrente:

   pero no es más
   que el reflejo
   de una de las letras rojas
   mayúsculas
   de un cartel
   en una de las ventanas
   de la casa de enfrente:

   SE VENDE:

*****



DAVID GONZÁLEZ
KIEPENKERL - LOS QUE VIVEN CONMIGO: 6
RULETA RUSA EDICIONES