...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

sábado, 4 de febrero de 2017

KIRMEN URIBE - EL CEREZO


EL CEREZO

Ha muerto el cerezo de casa,
El que veíamos en flor desde la ventana,
¿te acuerdas?
Tan frágil frente a ese mar inmenso.

El cerezo es un árbol delicado.
me lo decía mi tío, ya sabes,
el que nos enseñaba dónde hacían sus nidos
las golondrinas.
El cerezo no suele vivir 
más allá de veinticinco años.

El perro de casa también ha muerto.
Bueno, lo mató el veterinario con una inyección.
Enloqueció de la noche a la mañana.
Al principio no quería salir de su caseta.
Luego empezó a matar ovejas y a morder a los de casa.

Murieron poco después de que murieras tú.

*****

Mientras tanto cógeme la mano
Kirmen Uribe
Visor de Poesía

jueves, 2 de febrero de 2017

JUAN BONILLA - AULLIDO


AULLIDO
Yo he visto a los mejores de mi generación
destruidos por el ansia de hacer mucho dinero.
Poetas conformándose con letras de canción,
pintores diseñando zapatos y sombreros.
Nuestro Truman Capote aprendió la lección
y emplea su talento de ávido reportero
en un programa bobo de la televisión.
Pero tiene un chalet, diez novias, cien roperos.
Quien estaba llamado a hacer la gran novela
gana millones con eslóganes baratos.
El vanguardista eximio escribió una zarzuela.
Y el artista rebelde que vivió en una gruta
decidió traicionarse, harto de malos ratos.
Se dedica a lo mismo que los demás: es puta.

AULLIDO
Tos fingida 2006
Juan Bonilla

martes, 31 de enero de 2017

JAIME SABINES - EL PEATÓN


EL PEATÓN

Se dice, se rumora, afirman en los salones, en las fiestas, alguien o algunos enterados, que Jaime Sabines es un gran poeta. O cuando menos un buen poeta. O un poeta decente, valioso. O simplemente, pero realmente, un poeta.

Le llega la noticia a Jaime y éste se alegra: ¡qué maravilla! ¡Soy un poeta! ¡Soy un poeta importante! ¡Soy un gran poeta!

Convencido, sale a la calle, o llega a la casa, convencido. Pero en la calle nadie, y en la casa menos: nadie se da cuenta de que es un poeta. ¿Por qué los poetas no tienen una estrella en la frente, o un resplandor visible, o un rayo que les salga de las orejas?
¡Dios mío!, dice Jaime. Tengo que ser papá o marido, o trabajar en la fábrica como otro cualquiera, o andar, como cualquiera, de peatón.

¡Eso es!, dice Jaime. No soy un poeta: soy un peatón.

Y esta vez se queda echado en la cama con una alegría dulce y tranquila.




Otros poemas sueltos.
Uno es el poeta (Antología)
Jaime Sabines
Visor de Poesía.

sábado, 28 de enero de 2017

JAVI LÓPEZ GOMIS - TEMBLOR I




PRELUDIO

caí. caí sin estar siendo. me lo contó mi hermano
/caíste como un árbol que se deja,
después convulsionaste.

sigo sin recordarlo
creo que el instante antes hubo un silencio mojado
y algo frío, una estatua enterrada en el asfalto
/caíste
como un árbol que se deja,
temblaste, después nada.

desde entonces habito nuevas sacudidas:
lo que vibra dentro de una sombra
lo roto que está en mí, después su eco
en el silencio de los seres buenos
mientras late lo demás. 
/no despertabas, te habías ido. cuánto miedo.

ahora tiemblo como
un árbol que se escucha
mientras la tierra empieza a arder.


Temblor
Javi López-Gomis
Ruleta Rusa Ediciones

jueves, 26 de enero de 2017

KIRMEN URIBE - MIENTRAS TANTO CÓGEME LA MANO


AQUEL DÍA

Me dirás que no es cierto, pero de vez en cuando parece
que el mundo se detiene. Que ha dejado de girar y,
por una vez amable con nosotros y como avisándonos, 
nos prolonga ese preciso momento, por siempre.

Me dirás que soy un exagerado,
que las cosas de las que te hablo no son tan importantes,
tan definitivas, comparadas con otras que pasaron.

Pero cuando aquella tarde de julio, 
siendo aún joven, aún tímido,
vi a todos los de casa jugando al fútbol en aquel prado,
lo mismo la niña más pequeña que los más ancianos,
en aquel momento comprendí
que pronto algunos de nosotros,
y aquel lugar, habrían desaparecido.

Aquel día no sucedió nada especial,
pero aquel momento,
aquel día de abejas de leche y prados de cera,
para mí será único siempre.

*****

ASCENSOR

Mi hermana y yo
hemos vuelto al hospital un mes más tarde.
Al entrar al hospital
mirábamos nerviosos a uno y otro lado,
como los peces rojos
que llevan los niños en bolsas de plástico.
A la izquierda, la sala en que esperamos durante la operación.
Allí pasamos también la última noche,
junto a la familia que esperaba un niño.
Al final del pasillo, el ascensor.
Durante dos meses, dos veces al día, subíamos al quinto piso,
a la sala de cuidados intensivos,
cada día con miedo de lo que hallaríamos,
cada día en busca de buenas noticias.

Después de firmar los últimos informes,
y a punto de salir,
le he dicho a mi hermana, al ver el ascensor:
"¿Por qué no subimos?
Igual todavía está allí, en su cama, esperándonos".

Mi hermana me ha mirado fijamente.
Tiene los ojos llorosos, pequeños
como las fresas silvestres.

*****

NO PUEDO ELEGIR

No me des a elegir
entre el Mar y la Tierra.
Vivo feliz en la linea que las une.
En esta cinta negra que mueve el viento.
En este largo cabello de un gigante desorientado.

Del Mar me gusta sobre todo su corazón de niño grande.
A veces rabioso, a veces capaz de dibujar
paisajes imposibles.
De la tierra, sus manos.

No puedo elegir
entre el Mar y la Tierra.
Sé que mi lugar es un hilo fino,
pero en el Mar me perdería
y en la Tierra me ahogo.

No puedo elegir. Me quedo aquí.
Entre olas verdes y montañas azules.


Mientra tanto cógeme la mano
Kirmen Uribe
Visor de Poesía

lunes, 23 de enero de 2017

EL EVANGELIO SEGÚN SZYMBORSKA



LA MUJER DE LOT

Miré atrás dicen que por curiosidad.
Mas, curiosidad aparte, pude haber tenido otras razones.
Miré atrás de pena por la fuente de plata.
Por descuido, mientras ataba la correa de mi sandalia.
Para no mirar más el cogote justo
de mi esposo, Lot.
Por la súbita certeza de que, si muriera,
ni siquiera se habría detenido.
Por la desobediencia de los sumisos.
A la escucha de la persecución.
Tocada por el silencio, esperando que Dios cambiara de parecer.
Nuestras dos hijas ya desaparecían detrás de la cima de la colina.
Sentí la vejez en mí. La lejanía.
La vanidad de la andadura. El sueño.
Miré atrás al poner el hatillo sobre el suelo.
Miré atrás por temor a dónde dar el paso.
En mi sendero aparecieron serpientes,
arañas, ratones, polluelos de buitres.
Ya ni lo bueno ni lo malo —simplemente, todo lo vivo,
reptaba y saltaba en pánico colectivo.
Miré atrás por mi soledad.
Por vergüenza de estar huyendo a hurtadillas.
Por ganas de gritar, de volver.
O quizá sólo cuando arreció el viento
soltó mi cabello y me levantó el vestido.
Sentía que me miraban desde las murallas de Sodoma
y rompían en carcajadas sonoras, una y otra vez.
Miré atrás por rabia.
Para saciarme de su gran perdición.
Miré atrás por todas las razones arriba expuestas.
Miré atrás de forma involuntaria.
Fue sólo una piedra la que giró rugiendo bajo mi cuerpo.
Fue una grieta la que, de súbito, me cortó el camino.
En el borde un hámster se agitaba sobre sus dos patas.
Y fue entonces cuando ambos miramos atrás.
No, no. Yo seguí corriendo,
arrastrándome y levantando el vuelo,
hasta que la oscuridad cayó del cielo,
y con ella la gravilla ardiente y las aves muertas.
Por falta de aliento giré repetidas veces.
Quien lo viese habría pensado que bailaba.
No descarto que tuviera los ojos abiertos.
Es posible que me desplomara con el rostro vuelto hacia la ciudad.


(Wislawa Szymborska. (1997) El gran número, Fin y principio y otros poemas.)


ELOGIO DE LA MALA CONCIENCIA

El ratonero ni tiene nada que reprocharse.
Los escrúpulos le son ajenos a la pantera negra.
No dudan de lo apropiado de sus actos las pirañas.
El crótalo se acepta sin complejos a sí mismo.

No existe un chacal autocrítico.
El tábano, la langosta, la tenia y el caimán
viven como viven y así están satisfechos.

Cien kilos pesa el corazón de la orca.
pero en otro sentido es ligero.

No hay nada más bestial
que una conciencia limpia
en el tercer planeta del Sol.

Saltaré sobre el fuego (Nordicalibros)


EL ODIO

Miren qué buena condición sigue teniendo
qué bien se conserva
en nuestro siglo el odio.
Con qué ligereza vence los grandes obstáculos.
Qué fácil para él saltar, atrapar.

No es como otros sentimientos.
Es al mismo tiempo más viejo y más joven.
Él mismo crea las causas
que lo despiertan a la vida.
Si duerme, no es nunca un sueño eterno.
El insomnio no le quita la fuerza, se la da.

Con religión o sin ella,
lo importante es arrodillarse en la línea de salida.
Con patria o sin ella,
lo importante es arrancarse a correr.
Lo bueno y lo justo al principio.
Después ya agarra vuelo.
El odio. El odio.
Su rostro lo deforma un gesto
de éxtasis amoroso.

Ay, esos otros sentimientos,
debiluchos y torpes.
¿Desde cuando la hermandad
puede contar con multitudes?
¿Alguna vez la compasión
llegó primero a la meta?
¿Cuántos seguidores arrastra tras de si la incertidumbre?
Arrastra solo el odio, que sabe lo suyo.

Talentoso, inteligente, muy trabajador.
¿Hace falta decir cuantas canciones ha compuesto?
¿Cuántas páginas de la historia ha numerado?
¿Cuántas alfombras de gente ha extendido,
en cuántas plazas, en cuántos estadios?

No nos engañemos,
sabe crear belleza:
espléndidos resplandores en la negrura de la noche.
Estupendas humaredas en el amanecer rosado.
Difícil negarle patetismo a las ruinas
y cierto humor vulgar
a las columnas vigorosamente erectas entre ellas.

Es un maestro del contraste
entre el estruendo y el silencio,
entre la sangre roja y la blancura de la nieve.
Y ante todo, jamás le aburre
el motivo del torturador impecable
y su victima deshonrada.

En todo momento, listo para nuevas tareas.
Si tiene que esperar, espera.
Dicen que es ciego. ¿Ciego?
Tiene el ojo certero del francotirador
Y solamente él mira hacia el futuro
con confianza.

Saltaré sobre el fuego (Nordicalibros)

domingo, 22 de enero de 2017

PAULA ENSENYAT - CUESTIÓN DE PIEL



En una estancia llena
de cenizas negras
nada una polilla.
La oigo crear una oración
con el movimiento de sus alas;
Dios

no la escucha.

***

Las calles
alfombradas de confeti,
no son capaces de cobijar
mis pies descalzos.

***
Noche de tormenta:
el trueno grita
lo que la boca guarda.

***

Petrificado en la rama
el pájaro mudo
teme el silencio.

*** 
Abandonar el abrazo
y contemplarme desnuda
bajo la piel que se aleja.

***

Puntadas de secretos y besos
flotan en el aire.
La certeza del hilo
sostiene a la aguja.

***

Una nube
atravesada por un rayo de sol;
parto de luz.

***

En el local vacío
compartimos cerveza
el sombrero y yo.

***

Cuestión de piel
Ruleta Rusa Ediciones
Paula Ensenyat

lunes, 28 de noviembre de 2016

JOSÉ HIERRO - LUZ DE LA TARDE


LUZ DE LA TARDE

Me da pena pensar que algún día querré ver de nuevo este espacio,
tornar a este instante.
Me da pena soñarme rompiendo mis alas
contra muros que se alzan e impiden que pueda volver a encontrarme.

Estas ramas en flor que palpitan y rompen alegres 
la apariencia tranquila del aire,
esas hojas que mojan mis pies de crujiente hermosura,
el muchacho que guarda en su frente la luz de la tarde,
ese blanco pañuelo caído tal vez de unas manos,
cuando ya no esperaban que un beso de amor las rozase...

Me da pena mirar estas cosas, querer estas cosas, guardar estas cosas.
Me da pena soñarme volviendo a buscarlas, volviendo a buscarme,
poblando otra tarde como ésta de ramas que guarde en mi alma,
aprendiendo en mí mismo que un sueño no puede volver otra vez a soñarse.


José Hierro
Alegría


viernes, 25 de noviembre de 2016

JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO - BAJO TOLERANCIA



Bajo tolerancia

Su profesión se sabe es muy antigua
y ha perdurado hasta ahora sin variar 
a través de los siglos y civilizaciones.

No conocen vergüenza ni reposo 
se emperran en su oficio a pesar de las críticas 
unas veces cantando 
otras sufriendo el odio y la persecución 
mas casi siempre bajo tolerancia.

Platón no les dio sitio en su República.

Creen en el amor 
a pesar de sus muchas corrupciones y vicios 
suelen mitificar bastante la niñez
y poseen medallones y retratos
que miran en silencio cuando se ponen tristes.

Ah curiosas personas que en ocasiones yacen
en lechos lujosísimos y enormes
pero que no desdeñan revolcarse
en los sucios jergones de la concupiscencia
solo por un capricho.

Le piden a la vida más de lo que ésta ofrece.

Difícilmente llegan a reunir dinero
la previsión no es su característica
y se van marchitando poco a poco
de un modo algo ridículo
si antes no les dan muerte por quién sabe qué cosas.

Así son los poetas
las viejas prostitutas de la historia.

*****

Katheleen

Se llama Kathleen y es rubia
mide cinco pies nueve pulgadas
bien parecida treinta y cuatro años
estudió en el Colegio Presbiteriano de Akron
y se licenció en literatura española
por la New York University.

Allí conoció a Ted y se casaron pronto
tienen un niño y una niña
viven en Long Island en una linda casa
el marido es un brillante ingeniero 
que corta el césped y practica Yoga
y ella trabaja para una editorial.

Ama la libertad pero dentro de un orden
opina que los negros no están aún maduros
asiste a los oficios regularmente
recibe a sus amigas los viernes por la tarde
y los martes almuerza 
con su Ted en el Rotary Club.

Hace seis días que llegaron a Europa
pues en París se celebra un Congreso de Acústica
y mientras él ultimaba su ponencia
Katheleen partió hacia el Sur
quedando en encontrarse en Málaga los dos
cuando se terminaran las sesiones.

Y hoy ella ha amanecido en un cuarto de hotel
junto a un extraño hombre flaquito
y mientras busca una Alka-Seltzer
piensa que por la tarde llega Ted
y que el psiquiatra de regreso en New York
ya aclarará todo este asunto.


José Agustín Goytisolo
Bajo tolerancia
Lumen

jueves, 20 de octubre de 2016

JESÚS MUNÁRRIZ - CALLAR


CALLAR

Callar es más prudente,
más seguro, más cómodo, más práctico,
callar es más astuto,
más rentable,
más útil,
callar no da problemas,
callar evita líos,
callar trae más cuenta,
callar impide que se cuelen moscas
en la boca, callar propio es de sabios,
se está muy bien
callado.
Porque el que calla
otorga
licencia, impunidad,
perdón, facilidades
y patente de corso,
y por la boca muere el pez y siempre
se ha de sentir lo que se dice y nunca
decir lo que se siente
si se quiere triunfar
en sociedad
y recibir migajas
del gran pastel
del mundo.

Jesús Munárriz,

Evasión independiente (1998).