...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.
Mostrando entradas con la etiqueta ANTONIO ORIHUELA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ANTONIO ORIHUELA. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de octubre de 2015

ANTONIO ORIHUELA - EL AHORCADO



EL AHORCADO


Los niños me proponen un juego:
adivinar palabras.

Se marcan tantos espacios en blanco como letras tiene la palabra a acertar
y se pinta al lado una horca.
En ella, por cada error,
se dibuja un miembro del cuerpo humano,
pierdes si,
antes de encontrar la palabra,
tus errores completan la figura del ahorcado.

Cinco huecos para mi palabra:

D O L O R

Recorren  arriba y abajo el abecedario,
pero aún no encuentran en sus vidas nada semejante.

En el papel,
se balancea un muerto.

martes, 4 de febrero de 2014

ANTONIO ORIHUELA - ESPERAR SENTADO (POESÍA COMPLETA 1992- 2012)



Le enseño mi último poema.
Me dice que me espere,
que se le va el fuego.

Le espeto su falta de delicadeza,

su sospechoso amor a la literatura.

Me dice que no lo volverá a hacer.


Pasan los días

harto de comer comidas quemadas.

                     *****



Mi madre me estaba dando el pecho

cuando mi padre consiguió un trabajo
del que no se movió en treinta años.

Imaginó, que  a cambio de su fidelidad,

la empresa le gratificaría, cerca de su jubilación,
con un reloj de oro, una placa o un viaje a Torremolinos,
pero no, le dieron una patada en el culo
y a base de cambiarse de nombre,
resulto, que después de treinta años
mi padre no había trabajado allí ni treinta días.

Cada mañana, para el control de parados,

nos presentamos juntos en el INEM,

primero le nombran a él

y después me nombran a mí.
Hay gente que se siente satisfecha viendo a sus hijos imitarles,

me pregunto qué opinará él de todo esto.




           *****

Los sueños de mi padre se han cumplido,
morirá feliz y atado a sus árboles y su barbecho,
volviendo a casa en su mula,
dormido en el sofá frente un documental de bichos en La 2.
Habrá arena en sus botas
unas humildes botas de mercadillo
de las que guarda tres pares nuevos e idénticos.

Morirán muchas cosas, grandes trozos de nosotros,

cuando la muerte se vista con él.

Mi madre lo mantendrá vivo

mientras se repitan, iguales,
las nieves, las flores, las cosechas.



                       *****



  Me tomas de la mano

  y a mitad de un cigarro
  me dices que la herida de la operación de hernia estrangulada
  no termina de cerrar por falta de plaquetas en los glóbulos rojos,
  que se te ha disparado el azúcar
  y la tensión va a su puta bola
dispuesta a joderte el corazón en cualquier momento,
y además está lo del hígado, los pies, los pulmones...
y aun así
brilla en tus ojos
la extraña luz de los rebeldes.

Me dices que aquí no te va quedando nadie,
que tal vez te bajes al sur, con tus hijos,
definitivamente.

Me dices que España es una caverna
habitada por cuarenta millones de cadáveres.

Me dices que estás paseando por Picadilly
debajo de una gabardina
y llevas un ómnibus rojo en el bolsillo para tus hijos.

Me dices que en medio de la escasez y de las sombras
has decido casarte con una comunista
por la Iglesia.

Me dices que es domingo
y hombres sonrientes,
con un mundo nuevo en los corazones,
se agitan dentro de monos azules
y marchan hacia el Alcázar.

Me dices que estás jugando con metralla
en el último agujero de obús
en el Parque del Oeste
en el frente de Madrid.

Me dices que eres un niño,
pero yo
solo veo
a un hombre
que se está muriendo.


                    *****


Ahora que todo arde,
te hablaré de los inocentes dentro de los inocentes.

En mitad de un arroyo

dos ciervos se miran
cercados por las llamas.

Un fotógrafo

está a punto de ganar un premio.

                     *****



Escribir poemas como comprar el pan

esperando que nutran y alimenten,


ojalá el poema me ayude a respirar y arder.

Escarbar palabras, agujeros, laberintos,
mientras gruñe alrededor el lobo.

La palabra es un cepo oxidado y yo
un cazador torpe en la nieve hostil,
en el torno del alfarero,
en el yunque del herrero de los huesos,
en el collar de la negra de calaveras erradas,
a la búsqueda de sendas propicias
y semillas silvestres.

Pájaro del viaje de hilo
dónde quiero ir 
dónde quieres ir
adónde crees que vas a llegar

voy a susurrarte que nada existe
para defenderme de ti.


Antonio Orihuela
Esperar sentado (Poesía completa 1992-2012)
Ediciones La Baragaña
862 páginas.




domingo, 18 de marzo de 2012

ANTONIO ORIHUELA



DE CUANDO FUI HERIDO


Hace una vida
te pregunté


cuál


de todas aquellas estrellas
que estaban a nuestros pies


eras tú


y te fuiste a buscar la más lejana.


No me extrañó la distancia que ponías,
me extrañó


que vinieras


con una concha gris y diminuta
entre las manos.


No pienses en mí,
no sueñes conmigo,


escribiste sobre las dunas 


y después


comenzó


a soplar 


el viento.


***


UN ACTO PARA CAMBIAR EL MUNDO


                                             ¿Puedes darme la iluminación?
                                                                                   -¿Puedes tomarla?
                               Upali Gopala Krishnamurti a Ramara Maharshi


Lo único que se podría reencarnar de ti
tras tu muerte
es tu propio miedo.


El cuerpo acepta su extinción y se prepara para ella,
pero el pensamiento trata de convertirlo todo
en argumento para su propia conservación,


inventa el yo, los deseos, la felicidad,
inventa metas, hallazgos, soluciones, problemas,
edenes, paraísos, porque la mente
lo único que pretende es seguir pensando.


Ir de una cosa a otra, sin parar,
construyendo y destruyendo sin din, así que


quien busca la iluminación no hace sino alejarse de ella,
quien quiere parar el pensamiento
no hace sino persistir en el pensamiento,
quien pretende liberarse
a través de doctrina, maestro o gurú
se esclaviza a través de doctrina, maestro o gurú,
quien persigue el fin del sufrimiento
encuentra más sufrimiento,
quien quiere eliminar el deseo ya tiene un deseo.


Párate a pensarlo,
ninguna diferencia hay entre buscar la paz interior
y  buscar la seguridad financiera.


Creer en Dios te aleja de Dios,
entra en una secta y serás pasto de todas las sectas,


así que


a quien te ofrezca iluminación pídele una manzana,
y saborea la dicha de comerla a mordiscos.


Antonio Orihuela. Autogobierno
(Insomnus Poesía, 2012)



miércoles, 22 de febrero de 2012

ANTONIO ORIHUELA - DAVID CONTRA GLOBAL



DAVID CONTRA GLOBAL


Tienen todas las bombas,
todos los tanques,
todas las pistolas,
todas las porras,
pero es a nosotros a quienes llaman radicales.


Tienen todas las multinacionales,
todos los bancos,
toda las pasta,
todos los políticos,
todas las universidades,
y sin embargo 
es a nosotros a quienes llaman radicales.


Tienen a todas las radios,
todas las televisiones,
todas las imágenes,
todas las informaciones,
todos los periódicos,
todas las voluntades,


y


sin embargo


para ellos


nosotros somos los radicales.


Tienen una mentira que dice que todo es verdad
y aún dicen que somos nosotros
los que estamos de más,
los radicales.

Antonio Orihuela. Piedra, corazón del mundo. Germanía

viernes, 20 de mayo de 2011

ANTONIO ORIHUELA - CARLOS


CARLOS[1]
                                                                para Mavi Muñoz
  
Según la TV

termina el año
y se hace recuento de los caídos por Dios y por España.

Misas, funerales y Familia Real llorando,

incluso los dos pobres muertos en la T-4
y todas las mujeres asesinadas por sus maridos
vuelven en imágenes

y con música solemne

una voz grave va desgranando

sus nombres,
el largo desfile de sus nombres.

Termina el año
y el programa de la televisión pública
me recuerda el viejo monumento a los caídos de la Plaza de la Iglesia,
su lápida de mármol

y sus nombres,
la cuenta exacta de sus nombres.

Nuevos tiempos, dicen, socialismo, fin del programa,
ni entre los créditos encuentro

tu nombre,
el corto cuento de tus años, mi niño,

gajes de haber sido asesinado por un militar borracho
y no por la ETA, que es

lo que cuenta,
lo que computa,
lo que vale,

gajes de no haber entregado tu vida por España,
tus dieciséis años ofrecidos para que también aquí, un día,
puedan vivir en dignidad y en paz, los inmigrantes.


[1] El 11 de noviembre de 2007, Carlos Javier Palomino era asesinado  por un militar neonazi en Madrid.

Antonio Orihuela. El Último Jueves 15 años Poesía on the road
(Calima ediciones 2011)


jueves, 10 de marzo de 2011

ANTONIO ORIHUELA - EDAD DE HIERRO



En 1936, a Antonio Orihuela lo vinieron a buscar 
en un camión. 

Delito: 
-Ser amigo del alcalde socialista. 
-Haber abierto un Casino Popular. 

Le pegaron dos tiros 
y en paz. 

Como Ángela Benabat 
no dejaba de gritar, 
un muchacho le estuvo dando culatazos, 
con su máuser, 
en la cabeza, 
hasta mancharse su bonita camisa azul. 

Por los mismos conceptos 
su nieto tendría ahora un trabajo fijo en el Ayuntamiento, 
y estaría forrado 
a base de estrujarles el alma 
a cinco trabajadores, 
-siempre menores de veinticinco años- 

A su mujer 
le dirían: Señora. 

Este poema se llama 

Historia de España. 

              ***


Tanta gente saltando hacia ninguna parte,
sin objeto,
sólo porque el vecino salta.


Tanto cordero llevado al matadero
y tanto domingo de resurrección.


             ***


Hoy he visto
el coche del Servicio Provincial
de Recogida de Perros Vagabundos.


Pero ellos no me han visto a mí
            - por suerte -


           ***


Le enseño mi último poema.
Me dice que me espere,
que se le va el fuego.


Le espeto su falta de delicadeza,
su sospechoso amor  a la literatura.


Me dice que no lo volverá a hacer.


Pasan los días
harto de comer comidas quemadas.


            ***



EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR 

Tengo 31 años y estoy cansado. 
Todos los sitios me van pareciendo, finalmente, 
igual de malos. 
Todas las personas, incluso las que me quieren, 
insoportables. 
No encuentro sentido ni a lo que hago 
ni a las cosas que dejo por hacer. 
Miro a los demás 
con la absoluta certeza de quien ve 
no semejantes,  
serenos, resignados, envilecidos extraterrestres. 
Vuelvo sobre mí 
y me siento como si no hubiera otros con los que compartir. 
A donde quiera que miro, 
la insoportable mentira que anida, germina, rezuma 
este tiempo, este país, este modo de vivir 
al que llaman 
progresista, tolerante, solidario, democrático, 
avanzado, europeo, y mejor y mejor 
que todos los habidos, 
que todos los posibles. 
Este modo de vivir 
donde falta todo lo nombrado. 
Que ha deshecho la clase trabajadora sin una sola bala, 
que ha encarcelado las conciencias sin una sola reja, 
que me aparta sin una sola porra, 
que me excluye sin un hierro candente, 
sin siquiera una estrella amarilla en la solapa. 

Este tiempo 
de trajes nuevos, 
de Emperadores.     


ANTONIO ORIHUELA. EDAD DE HIERRO. ZIGURAT 1997     

sábado, 11 de diciembre de 2010

ANTONIO ORIHUELA - CALLES DE NIÑO



CALLES DE NIÑO

En la noche,
si tomabas impulso en la Friseta,
-con un poco de suerte-
llegabas sin dar un pedal,
incluso tenías que frenar fuertemente
para no pasarte de casa.

Hoy, cuando después de veinte años
he vuelto a hacer ese trayecto,
he pensado
que eso fue
para mí
la infancia.
    
                   ***

EN EL SILENCIO

Los días de tormenta junto al abuelo.
La lluvia colándose por el techo de mi casa.
Los pies de la abuela saliendo de una palangana.
Mi mano limpiando el vaho de un espejo.
Los dedos paseándose por el lomo de los libros.
El océano.
La mente.

                   ***

Para que me protegiera,
esta mañana tracé una linea de tiza en la pizarra y,
como si fuera un hondo precipicio,
fue cayendo dentro de ella todo lo malo,
aunque después, cuando me alejé,
volvió a ser un simple trazo blanco sobre el  encerado.

Naturaleza múltiple de lo mágico.

                   ***

Un día
hablarás a tus hijos de mí,
y la novia del viento volverá a  juntar
un pequeño montón de polvo
entre sus manos.

Mirarán para otro lado.

No nos verán.

Antonio Orihuela. Narración de la llovizna.  Ed. Baile del Sol

domingo, 14 de noviembre de 2010

ANTONIO ORIHUELA. Lloviendo sobre mojado.



En el principio del otoño de mi vida
canto esta canción de fuego
para el bosque.

        ***

Recuerdos,
raíces descuidadas
hacia lo alto.

        ***

Tu nombre no es la carga,
oscuro vive en el vientre de la polilla,
en la boca cava túneles, heridas...

Tu nombre me tizna la frente,
marca un camino de huesos,
una senda de abrazos en el aire,
una piedra en la que no me esperas,
un rastro que conduce
lejos de tu casa.

        ***

ISLAS HÉBRIDAS

Había una hoja caída
dentro de tu ojo
una hoja verde, caducifolia.

        ***

Vienes de lejos,
lenta astilla que quedaste
atravesada en mi pecho.
      
        ***

Aún brillas,
sigues brillando,
puro brillar
de sombra
con nombre.

       ***

Cuando terminamos de subir la cuesta te saqué la foto.
Tienes las piernas equivocadas al andar.
De pronto comenzó a llover
y yo corrí a meter mis pies en el agua,
el mar me salpicó hasta las rodillas,
pensé que no era mala hora para componer un poema
que hablara del amor verdadero o algo así.
Me volví y opté por comerme un pollo con patatas fritas.
Abrí dos latas de cerveza.
Abrí las sábanas.
Te entregué una.
Demasiado fría -dijiste,
y la apoyaste contra tu espalda
para que se derramase absolutamente.
Apenas había comenzado a caer la tarde.
Ata los extremos -dijiste,
y yo coloqué un machete de monte entre mis dientes
y apreté fuerte hasta hacerme saltar el marfil la rabia.
Salimos a cazar renacuajos con escaso éxito.
Cayó la tarde.
Te abrigaste con una manta a cuadros.
Caminamos hasta el borde la península.

No sé qué hicimos con todo aquello, compañera.

Narración de la llovizna.  Antonio Orihuela.  Baile del Sol

sábado, 18 de septiembre de 2010

ANTONIO ORIHUELA.














Al final de la comida
le he enseñado a mi madre
el libro de poemas
que acaban de publicarme.

La artritis de sus manos
apenas le deja mantenerlo abierto
y sus escasos años de escuela
recorren las palabras
como un niño que gatea
hasta hacer incomprensibles mis versos.

Loca de contento,
orgullosa de su hijo,
le lee un poema a mi padre
que la mira desde el sofá.

Cuando termina,
levanta la cabeza
y ve a mi padre dormido.

Lo despierta
y vuelve a comenzar
hasta tres veces
la lectura...

Yo no digo palabra,
pienso en los amos de la fuerza de los humildes,
en el tiempo delicioso que les robaron,
en la lengua que apenas les dejaron para comer
y reproducirse

en los profesionales del estilo,
en los críticos de las letras,

y en lo lejos que estará siempre
el pueblo sencillo y trabajador
de eso que llaman literatura.


Antonio Orihuela.       Piedra, corazón del mundo