...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.
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lunes, 23 de enero de 2017

EL EVANGELIO SEGÚN SZYMBORSKA



LA MUJER DE LOT

Miré atrás dicen que por curiosidad.
Mas, curiosidad aparte, pude haber tenido otras razones.
Miré atrás de pena por la fuente de plata.
Por descuido, mientras ataba la correa de mi sandalia.
Para no mirar más el cogote justo
de mi esposo, Lot.
Por la súbita certeza de que, si muriera,
ni siquiera se habría detenido.
Por la desobediencia de los sumisos.
A la escucha de la persecución.
Tocada por el silencio, esperando que Dios cambiara de parecer.
Nuestras dos hijas ya desaparecían detrás de la cima de la colina.
Sentí la vejez en mí. La lejanía.
La vanidad de la andadura. El sueño.
Miré atrás al poner el hatillo sobre el suelo.
Miré atrás por temor a dónde dar el paso.
En mi sendero aparecieron serpientes,
arañas, ratones, polluelos de buitres.
Ya ni lo bueno ni lo malo —simplemente, todo lo vivo,
reptaba y saltaba en pánico colectivo.
Miré atrás por mi soledad.
Por vergüenza de estar huyendo a hurtadillas.
Por ganas de gritar, de volver.
O quizá sólo cuando arreció el viento
soltó mi cabello y me levantó el vestido.
Sentía que me miraban desde las murallas de Sodoma
y rompían en carcajadas sonoras, una y otra vez.
Miré atrás por rabia.
Para saciarme de su gran perdición.
Miré atrás por todas las razones arriba expuestas.
Miré atrás de forma involuntaria.
Fue sólo una piedra la que giró rugiendo bajo mi cuerpo.
Fue una grieta la que, de súbito, me cortó el camino.
En el borde un hámster se agitaba sobre sus dos patas.
Y fue entonces cuando ambos miramos atrás.
No, no. Yo seguí corriendo,
arrastrándome y levantando el vuelo,
hasta que la oscuridad cayó del cielo,
y con ella la gravilla ardiente y las aves muertas.
Por falta de aliento giré repetidas veces.
Quien lo viese habría pensado que bailaba.
No descarto que tuviera los ojos abiertos.
Es posible que me desplomara con el rostro vuelto hacia la ciudad.


(Wislawa Szymborska. (1997) El gran número, Fin y principio y otros poemas.)


ELOGIO DE LA MALA CONCIENCIA

El ratonero ni tiene nada que reprocharse.
Los escrúpulos le son ajenos a la pantera negra.
No dudan de lo apropiado de sus actos las pirañas.
El crótalo se acepta sin complejos a sí mismo.

No existe un chacal autocrítico.
El tábano, la langosta, la tenia y el caimán
viven como viven y así están satisfechos.

Cien kilos pesa el corazón de la orca.
pero en otro sentido es ligero.

No hay nada más bestial
que una conciencia limpia
en el tercer planeta del Sol.

Saltaré sobre el fuego (Nordicalibros)


EL ODIO

Miren qué buena condición sigue teniendo
qué bien se conserva
en nuestro siglo el odio.
Con qué ligereza vence los grandes obstáculos.
Qué fácil para él saltar, atrapar.

No es como otros sentimientos.
Es al mismo tiempo más viejo y más joven.
Él mismo crea las causas
que lo despiertan a la vida.
Si duerme, no es nunca un sueño eterno.
El insomnio no le quita la fuerza, se la da.

Con religión o sin ella,
lo importante es arrodillarse en la línea de salida.
Con patria o sin ella,
lo importante es arrancarse a correr.
Lo bueno y lo justo al principio.
Después ya agarra vuelo.
El odio. El odio.
Su rostro lo deforma un gesto
de éxtasis amoroso.

Ay, esos otros sentimientos,
debiluchos y torpes.
¿Desde cuando la hermandad
puede contar con multitudes?
¿Alguna vez la compasión
llegó primero a la meta?
¿Cuántos seguidores arrastra tras de si la incertidumbre?
Arrastra solo el odio, que sabe lo suyo.

Talentoso, inteligente, muy trabajador.
¿Hace falta decir cuantas canciones ha compuesto?
¿Cuántas páginas de la historia ha numerado?
¿Cuántas alfombras de gente ha extendido,
en cuántas plazas, en cuántos estadios?

No nos engañemos,
sabe crear belleza:
espléndidos resplandores en la negrura de la noche.
Estupendas humaredas en el amanecer rosado.
Difícil negarle patetismo a las ruinas
y cierto humor vulgar
a las columnas vigorosamente erectas entre ellas.

Es un maestro del contraste
entre el estruendo y el silencio,
entre la sangre roja y la blancura de la nieve.
Y ante todo, jamás le aburre
el motivo del torturador impecable
y su victima deshonrada.

En todo momento, listo para nuevas tareas.
Si tiene que esperar, espera.
Dicen que es ciego. ¿Ciego?
Tiene el ojo certero del francotirador
Y solamente él mira hacia el futuro
con confianza.

Saltaré sobre el fuego (Nordicalibros)

miércoles, 7 de enero de 2015

WISLAWA SZYMBORSKA - ALGUIEN A QUIEN OBSERVO DESDE HACE TIEMPO



ALGUIEN A QUIEN OBSERVO DESDE HACE UN TIEMPO

No llega en tropel.
No se reúne multitudinariamente.
No participa en masa.
No celebra a lo grande.

No saca de sí mismo
una voz coral.
No declara ante todos y cada uno.
No afirma en nombre de.
No en su presencia
este interrogatorio:
quién a favor, quién en contra,
gracias, nadie.

Falta su cabeza
donde cabezas y más cabezas,
donde paso a paso, hombro con hombro
y adelante hasta alcanzar el objetivo
con propaganda en los bolsillos
y el producto del lúpulo.

Donde sólo al principio
todo idílico y angélico,
porque pronto un tumulto
con otro se mezcla
y nunca se sabrá 
de quién, ay, de quién
son estas piedras y flores,
estos vivas y palos.

Ni mencionado.
Ni espectacular.
Está empleado en el Servicio de Limpieza.
Al despuntar el alba,
en el sitio donde tuvo lugar todo,
recoge, lleva, arroja al contenedor
lo clavado en árboles medio muertos,
lo aplastado en la fatigada hierba.

Pancartas rasgadas,
botellas quebradas,
peleles quemados,
huesos mordisqueados,
rosarios, silbatos y preservativos.

Una vez encontró en los arbustos una jaula de palomas.
Se la llevó
y para eso la tiene,
para que siga vacía.


Wislawa Szymborska
Hasta aquí
Bartleby Editores

viernes, 3 de febrero de 2012

SZYMBORSKA



UN GATO EN UN PISO VACÍO



Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
Se oyen pasos en la escalera,
pero no son esos.
La mano que pone el pescado en el plato,
tampoco es aquella que lo ponía.
Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.
Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.
Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Se irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.


martes, 24 de enero de 2012

SZYMBORSKA - COMPINCHEOS CON LOS MUERTOS



COMPINCHEOS CON LOS MUERTOS

¿En qué circunstancias sueñas con los muertos?
¿Piensas en ellos antes de dormir?
¿Quién aparece primero?
¿Es siempre el mismo?
¿Nombre? ¿Apellido? ¿Cementerio? ¿Fecha de defunción?
¿En nombre de qué acuden?
¿De una antigua amistad? ¿Del parentesco? ¿De la patria?
¿Dicen de dónde vienen?
¿A quién representan?;
¿A quién más, aparte de ti, visitan en sueños?
¿Se parecen sus rostros a los de las fotografías?
¿O han envejecido con el tiempo?
¿Tienen buen aspecto, o están consumidos?
¿Se les han cerrado ya las heridas, a quienes cayeron muertos?
¿Siguen recordando quién les mató?
¿Qué llevan en las manos? Describe los objetos.
¿Están podridos? ¿Herrumbrosos? ¿Calcinados? ¿Carcomidos?
¿Qué se lee en sus ojos? ¿Amenaza? ¿Ruego? ¿Que ruegan?
¿Sólo habláis del tiempo? ¿De los pájaros?
¿De flores? ¿De mariposas?
¿Alguna pregunta inoportuna por su parte?
¿Y, si se da el caso, tú qué les contestas
en lugar de callar con prudencia?
¿o de cambiar el tema del sueño?,
¿o de despertarte a tiempo?


Paisaje con grano de arena.  Lumen.  Wislawa Szymborska










miércoles, 7 de diciembre de 2011

WISLAWA SZYMBORSKA



EL MANZANO


En el paraíso de mayo, un bello manzano
que, con sus flores, como de risas, se estremece,


yo debajo, él tan inconsciente del bien y del mal,
que ante ello se encoge de ramas,


yo debajo, él de nadie, de cualquiera que diga de él    mío,
cargado solo con el presentimiento de la fruta,


yo debajo, él tan ajeno, a qué año, qué país,
qué planeta y a dónde rueda,


yo debajo, él tan poco familiar y tan diferente, 
que ni me consuela ni me espanta,


yo debajo, él indiferente a cualquier cosa que pase,
tembloroso de paciencia con cada hoja,


yo debajo, él tan inconcebible, como si yo con él soñara,
o como si todo, menos él, fuera un sueño
demasiado visible y vanidoso,


quedarme un poco más, no volver a casa.
Solo los presos ansían volver a casa.


El gran número fin y principio (Poesía Hiperión)

miércoles, 15 de septiembre de 2010

WISLAWA SZYMBORSKA













Primera fotografía de Hitler 


¿Quién es ese rorro en pañales?
¿Vaya, es Adolfito, el hijo de los señores Hitler!
¿Llegará a ser doctor en derecho?
¡Tenor en la ópera de Viena?
¿De quién es esa manita?, ¿y esa orejona?, ¿y el ojito y la naricilla?
De quién es la pancita llena de leche aún no se sabe:
¿de un impresor, un médico, un comerciante o un cura?
¿A dónde llegarán esas piernecitas tan graciosas, a dónde?
¿Al jardín, a la escuela, a la oficina, al matrimonio
quizá con la hija del alcalde?

Nene, angelito, rey de la casa, solete,
cuando vino al mundo hace ahora un año,
no faltaron señales en la tierra y en el cielo:
sol primaveral, geranios en las ventanas,
música de organillo en el patio de la casa,
un buen augurio envuelto en papel rosado,
el sueño profético de la madre antes del parto:
ver una paloma en sueños -albricias-,
cogerla con la mano -el huesped tan esperado está al llegar.
Tac, tac, ¿quién es?, el corazón de Adolfito palpita.

Babero, chupete, pañal, sonajero,
el crío, gracias a Dios y toquemos madera,
está sano, un gatito en su cestita, se parece a sus padres
y a los niños de todos los álbumes familiares.
No, ahora nada de berrinches, ¿eh?,
debajo de esta tela negra el fotógrafo hará ¡clic!

Estudio Klinger, Grabenstrasse, Braunen,
Y Braunen es un pueblo pequeño pero digno,
establecimientos de confianza, bonachones vecinos,
olor a bizcocho y a jabón de saín.
No se oye aullar a los perros ni los pasos del destino.
El profesor de historia se afloja el cuello
y bosteza sobre sus cuadernos.


WISLAWA SZYMBORSKA.   PAISAJE CON GRANO DE ARENA.
LUMEN
.


.

lunes, 6 de septiembre de 2010

LA CORTESÍA DE LOS CIEGOS - SZYMBORSKA













LA CORTESÍA DE LOS CIEGOS


Un poeta lee poemas a unos ciegos.
No se imaginaba que fuera tan difícil.
Le tiembla la voz.
Le tiemblan las manos.

Siente que cada frase
debe superar la prueba de la oscuridad.
Tendrá que arreglárselas sola,
sin luces ni colores.

peligrosa aventura
para las estrellas de sus poemas,
para la aurora, el arco iris, las nubes, los neones, la luna,
para los peces hasta ahora tan plateados bajo el agua
y los azores tan callados, altos en el cielo.

Lee -porque es ya demasiado tarde para no leer-
sobre el niño de la cazadora amarilla en el verde prado,
sobre los rojos tejados que se pueden contar en los valles,
sobre los vivaces números en las camisetas de los jugadores
y sobre una mujer desnuda tras una puerta entreabierta.

Quisiera omitir -aunque eso no es posible-
a todos aquellos santos en la bóveda de la catedral,
aquel gesto de despedida desde la ventana del vagón,
la lente del microscopio y el destello en el anillo,
y las pantallas y los espejos y el álbum con rostros.

Pero grande es la cortesía de los ciegos,
grandes su comprensión y su magnanimidad.
Escuchan, sonríen, aplauden.

Alguno de ellos incluso se acerca
con un libro abierto al revés
pidiendo un autógrafo invisible para él.

WISLAWA SZYMBORSKA.   DOS PUNTOS.    EDICIONES IGITUR


lunes, 30 de agosto de 2010

WISLAWA SZYMBORSKA - AQUÍ














DIVORCIO

Para los niños el primer fin del mundo de su vida.
Para el gato un nuevo dueño.
Para el perro una dueña nueva.
Para los muebles escaleras, golpes, carga, descarga.
Para las paredes claros cuadrados tras los cuadros descolgados.
Para los vecinos de la planta baja un tema, una pausa en el hastío.
Para el coche mejor que fueran dos.
Para las novelas, la poesía - de acuerdo, llévate lo que quieras.

Peor para la enciclopedia y el vídeo,
ah y para el manual de ortografía,
donde tal vez se explique el tema de los dos nombres:
si todavía unirlos con la conjunción "y",
o ya separarlos con un punto.


TERRORISTAS

Se pasan los días pensando
cómo matar por matar,
y a cuántos matar para matar muchos.
Fuera de eso comen con apetito,
rezan, se lavan los pies, dan de comer a los pájaros,
hablan por teléfono rascándose el sobaco,
se detienen la sangre cuando se cortan un dedo,
si son mujeres compran compresas,
sombra de ojos, flores para los floreros,
todos bromean un poco cuando están de humor,
beben zumo de naranja sacado de la nevera,
por la noche miran la luna y las estrellas,
se ponen los auriculares con música tranquila
y duermen apaciblemente hasta el amanecer
- a menos de que eso en los que piensan tengan que hacerlo de noche.

WISLAWA SZYMBORSKA.   AQUÍ.     BARTLEBY EDITORES.