...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.
Mostrando entradas con la etiqueta DENISE DUHAMEL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DENISE DUHAMEL. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de abril de 2011

DENISE DUHAMEL



POCOS DÍAS DESPUÉS 

mi cuñado se cayó del tejado,
un nido con cinco pajaritos también.
Mi hermana trató de reponerlo,
pero la madre no iba a regresar,
y unas horas más tarde el nido volvió a caerse.
Mi cuñado estaba en el sofá,
durmiendo a base de Percocet, cuando mi hermana
se arrodilló en el suelo con un cuentagotas
con leche de soja. Tres de las crías ya estaban muertas.
Llamó al primer veterinario de la lista telefónica.
Mi cuñado se despertó y pidió
zumo, pero mi hermana le hizo bajar la voz
pues estaba hablando por teléfono
con un veterinario que le comentaba que podría probar
a alimentar a los pájaros con comida para gatos mojada en un bastoncillo.
Le llevó un zumo de naranja a su marido
y salió pitando hacia el supermercado, olvidándose de preguntarle
a mi cuñado si necesitaba alguna otra cosa.
Mi hermana estuvo fuera durante una hora, pero los pajarillos
no quisieron abrir sus pequeños picos. No podía dejar de
llorar, mirando el tejado, consciente por primera vez
de la altura desde la que había caído su marido. Luego miró al cielo
preguntándose qué sería lo próximo en caer.


Denise Duhamel. AFORTUNADA DE MÍ. Prólogo de Thomas Fink. Traducción de Dagmar Buchholz y David González. Bartleby Editores, Madrid, 2008.

miércoles, 13 de abril de 2011

DENISE DUHAMEL


PARTO

Empujo y empujo pero, en lugar del bebé prometido en la
ecografía, una niña Pinocho se desliza entre mis piernas.
Tiene una nariz elocuente. El cordón umbilical es una maraña
de cuerdas de marioneta. Los médicos empiezan a jugar
con ella. Dicen: "¡Mirad! ¡Está sana! ¡Puede bailar!" Trato de
que la pequeña Pinocho no perciba el desencanto de su
madre cuando los doctores la arrojan a mis brazos. Echo una
mirada a sus frágiles ojos y toco la línea de pintura que se di-
buja en su sonrisa. Desearía ser una madre de verdad.
          
                ***


Buddhist Barbie
In the 5th century B.C.

an Indian philosopher

Gautama teaches “All is emptiness”
and “There is no self.”

In the 20th century A.D.

Barbie agrees, but wonders how a man

with such a belly could pose,

smiling, and without a shirt.
             
Barbie budista
En el siglo 5 A.C.

el filósofo indio

Gautama enseña que “Todo es vacío”

y “No hay yo.”

En el siglo 20 D.C.

Barbie está de acuerdo,
pero se pregunta cómo un hombre

con esa barriga puede posar

sonriendo, y sin una camisa.