...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.
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domingo, 30 de julio de 2017

DEREK WALCOTT - MI PRIMERA GUERRA



Fue ésa mi primera guerra: peleas a voces,
al mediodía, de hombres que solapan fardos
mientras las gavias chillan sus vocales monótonas
de complejas blasfemias sin llegar a las manos.
Hombres fornidos con motes enclenques que empujan
bacalao en barril y encumbran sacas de arroz,
que pueden, con un brazo, alzar rollos de cable
inmensos, izar galvanizador ondeante para
arrojarlo a las bodegas mientras los ganchos y argües
basculan alrededor. Almuerzan a la sombra
de pilas de mercancías atadas con nudos 
y cinchas y alejan a las gavias con mendrugos.
Siempre alguno se lesiona, el ron y la diabetes
de otro se llevan una pierna: queda raquítico
como su apodo. Es mendigo orgulloso, rugiente
cual camión que acelera en lo mejor de su trago.

Derek Walcott
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sábado, 3 de junio de 2017

DEREK WALCOTT - EXPULSADOS DEL PARAÍSO



Antaño se podía (aunque yo no) cruzar en coche
anchas praderas con charcos que rodean la casa,
llegar al calor de una playa vacía, aparcar
a la sombra de acacias y sus florecillas gualdas
(mi oficio incluye las costas desiertas, sin hollar);
mas llegaron hombres para medir con teodolitos
la tierra agreste y quebrada. Vi las fincas aciagas
sobre las que otro hotel de lujo se levantará
cercado, excluyendo a las gentes. Los nuevos gestores
de la historia se benefician sin remordimientos
y, de hecho, abogan por una política que hará
de la isla un centro comercial, sonreír a las olas
cual camareros o taxistas, las nuevas colonias 
junto al mar: esclavos sin grillos, sin sangre caída,
sólo vallas y señales, degradación por vida.
Gran libertad sentí al escribir bajo las acacias.


Derek Walcott 
Gacetas blancas
Bartleby Editores



domingo, 16 de abril de 2017

DEREK WALCOTT - EL VIAJERO AFORTUNADO - FRAGMENTO


(...)
Caras negras salpicadas con rocío continuo–
rocío en el croton moteado, rocío
en la hoja dura del ciruelo anudado,
rocío en las orejas elefantinas del taro.
A través de los dientes de Kurtz, 
craneo blanco en hierba de elefante
la ficción imperial canta. El domingo
se arruga río abajo desde el Corazón de las Tinieblas.
El corazón de las tinieblas no es África.
El corazón de las tinieblas es la esencia del fuego
en el centro blanco del holocausto.
El corazón de las tinieblas es la garra de caucho
seleccionando un escalpelo bajo la luz antiséptica,
las colinas de zapatos infantiles en el exterior de las chimeneas,
los instrumentos de níquel titilando en el altar blanco;
Jacob, en su última tarjeta, me envió estos versos:
"Piensa en un dios que no pierde Su sueño
si los árboles estallan en lágrimas o lloran los glaciares.
Así, imitando Su indiferencia, escribo ahora,
no Anno Domini: A posteriori Dachau".
(...)


Derek Walcott (Premio Nobel de Literatura 1992)
fragmento de El viajero afortunado
Huerga y Fierro Editores
Traducción de Vicente Araguas

lunes, 25 de abril de 2011

DEREK WALCOTT



EN OTRA PARTE


... En algún lugar hubo un arresto.
En algún lugar se recogió una pequeña cosecha
de cadáveres en un camión. Los soldados descansan
en algún lugar junto a una carretera, o fuman en un bosque.


En algún lugar ruge la ira en una conferencia
por una atrocidad. En algún lugar se arranca
una página, y de algún modo el follaje
no parece ya hojas, sino camuflaje.


En algún lugar hay un camarada,
un escritor que yace con los ojos muy abiertos
sobre el tictac de un colchón, que no leerá
esto, ni escribirá. ¿Cómo hacer una pluma?


Y henos aquí libres por algún tiempo, pero 
en otro lugar, en una tercera, o una séptima parte
de este planeta, la sumaria culata de un fusil
revienta un cráneo introduciendo en él la idea de un paraíso


donde nada es gratis, donde el aire azul
es frágil como el papel, y todo aquello que escribamos
será sellado dos veces; una carta azul,
su garganta hendida por el abrecartas del estado.


Del otro lado de estos negros barrotes
miran rostros emaciados. Los dedos
se aferran a los travesaños de estas estrofas
y esto ocurre aquí, porque en otro lugar


sus miradas se difuminan en el olvido
tenuemente, como los números en la guía
telefónica. Como las masacres del año pasado.


El mundo está libre de culpa. El crimen más oscuro
es hacer de la conciencia una profesión,
sentir a través de nuestros propios nervios el grito silencioso
de las ramas del invierno, interpretar los prodigios como signos.


                              ***


MAÑANA, MAÑANA


Recuerdo las ciudades que nunca he visto
exactamente. Venecia con sus venas de plata, Leningrado
con sus minaretes de toffee retorcido. París. Pronto
los impresionistas obtendrán sol de las sombras. 
¡Oh! y las callejas de Hiderabad como una cobra 
     desenroscándose.


Haber amado un horizonte es insularidad;
ciega la visión, limita la experiencia.
El espíritu es voluntarioso, pero la mente es sucia.
La carne se consume a sí misma bajo sábanas espolvoreadas  
     de migas,
ampliando la concepción del mundo con revistas.


Hay un mundo al otro lado de la puerta, pero qué 
     inquietante resulta
encontrarse junto al propio equipaje en un escalón frío 
     cuando el alba
tiñe de rosa los ladrillos, y antes de tener ocasión de 
     lamentarlo,
llega el taxi haciendo sonar una vez la bocina,
deslizándose hasta la acera como un coche fúnebre- y 
     subimos. 


Derek Walcott. El Testamento de Arkansas. Colección Visor