...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.
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viernes, 18 de noviembre de 2011

ADAM ZAGAJEWSKI - EN LOS ÁRBOLES



En los árboles, en las copas de los árboles, bajo los frondosos
vestidos de las hojas, bajo las sotanas del resplandor,
bajo los sentidos, bajo las alas, bajo los cetros,
en los árboles se esconde, respira, vira
la vida callada y soñolienta, esbozo de la eternidad.
Reinos de opulencia crecen en los púlpitos
de los robles. Las ardillas corretean inmóviles
cual pequeños ocasos pelirrojos
bajo los párpados.  Los rehenes invisibles
hormiguean bajo las cáscaras de las bellotas,
los esclavos aportan cestas de frutas y plata,
los camellos se mecen como un sabio 
árabe sobre un manuscrito, los pozos beben
agua y vinagre, la Europa agria supura como
la savia en la madera, Vermeer pinta
ropajes y luz que no merma.
Bajo la cúpula del circo bailan los tordos.
Slowacki ya vive en París
y juega en la bolsa con tesón. El rico
se escurre por el ojo de una aguja
gimiendo qué suplicio, Sócrates
explica a los buscadores de oro qué es
la mentira, qué es el bien, qué la virtud.
Los remeros reman lentamente. Los navegantes
navegan lentamente. Los huidos de la Insurrección
de Varsovia beben té dulce,
en las ramas se está secando la colada,
alguien pregunta en sueños dónde está mi
patria. El velero verde sujeto en
su ancla herrumbrosa. El coro de Almas inmortales
ensaya la cantata de Bach, completamente enmudecido.
Al lado, en un estrecho sofá, duerme fatigado
el capitán Nemo. El pájaro carpintero envía
un telegrama muy urgente anunciando la conquista
de Cartago y la hora del té en Boston.
El armiño no se convierte para nada en lady Macbeth,
en las copas de los árboles no hay
remordimientos. Ícaro naufraga pacientemente.
Dios rebobina la cinta. Las expediciones de castigo
vuelven al cuartel. Viviremos mucho tiempo
en las líneas del arabesco, en el balbuceo
del búho, en el ansia, en el eco
indigente, bajo los frondosos vestidos de las hojas,
en las copas de los árboles, en el aliento de alguien.

Poemas escogidos. Adam Zagajewski
Editorial Pre-textos

sábado, 23 de abril de 2011

ADAM ZAGAJEWSKI -ANTENAS-



NO HUBO INFANCIA

¿Y cómo fue su infancia? -pregunta
finalmente el periodista, ya aburrido.
No hubo infancia, sólo negros cuervos
y tranvías ávidos de electricidad,
pesadas casullas de gordos curas,
maestros con cara de latón.
No hubo infancia, sólo espera.
Las hojas de los arces brillaban
en la noche, como el fósforo, la lluvia
humedecía los labios de los cantantes.

                   ***
ALGUIEN AFINABA EL ÓRGANO

En una iglesia vacía alguien afinaba el órgano.
En una nave gótica resonaba una cascada.
Las voces de los torturados y la risa de los alumnos
se mezclaban con mi aliento vertical.

En la catedral vacía alguien afinaba el órgano
y se divertía con la salvaje anarquía de los tubos,
demolía casas, arrojaba rayos, después construía
una ciudad, un estadio, un aeropuerto, una
     autopista.

¡Si consiguiera ver al organista!
¡Si yo pudiera distinguir su cara, sus ojos!
Si pudiera seguir los movimientos de sus manos
quizás entendería hacia dónde nos lleva,
a nosotros y a aquellos que protegemos,
los niños, los animales, las sombras.

                     ***

LA NOCHE ES UNA CISTERNA.

La noche es una cisterna. Cantan las lechuzas.
     A rastras los refugiados
van por senderos en el bramido y el murmullo de 
     una desdicha eterna.
Quién eres tú, que vas perdido en la trémula
     multitud.
Y quién serás, en quién te convertirás,
cuando vuelva el día y un saludo normal perfile los 
     límites íntimos.

La noche es una cisterna. Bailan las últimas parejas
     en la fiesta.
Del mar se oyen gritos de altas olas y el viento mece
     un pino.
Al este una mano dibuja la primera línea del alba.
Palidecen las lámparas, se ahoga el motor de un 
     coche.
Ante nosotros la senda de la vida y breves momentos 
     de astronomía.

ADAM ZAGAJEWSKI. ANTENAS
ACANTILADO. TRAD. DE XAVIER FARRÉ

jueves, 16 de septiembre de 2010

ADAM ZAGAJEWSKI



SOBRE LA NATACIÓN


Los ríos de este país son dulces
como el canto de los trovadores,
el sol pesado camina hacia el poniente
en carros amarillos y circenses.
En las pequeñas iglesias rurales
la tela del silencio se revela, tan antiguo
y tan justo, que hasta el aliento
puede desgarrarla.
Me gusta nadar en el mar, porque no cesa
de hablar consigo mismo
con voz monótona, de caminante
que no recuerda
cuánto tiempo hace ya que partió.
Nadar es como un rezo:
las manos se separan y se juntan,
se juntan y separan,
casi hasta el infinito.

Traducido por Elzbieta Bortkiewicz    Poemas escogidos.   Editorial pre-textos

martes, 7 de septiembre de 2010

ADAM ZAGAJEWSKI



CARTA DE UN LECTOR


Demasiado sobre la muerte,
sobre las sombras.
Escribe sobre la vida,
sobre un día normal,
sobre el deseo de orden.


La campana de la escuela
puede ser un modelo
de templanza,
hasta de erudición.


Demasiada muerte,
un exceso
de negro deslumbramiento.


Mira,
naciones amontonadas
en estadios apretujados
cantan himnos de odio.


Demasiada música,
falta harmonía, tranquilidad,
cordura.


***


LO QUE PASÓ


Lo que pasó, había pasado antes.
Cuatro toneladas de muerte yacen en la hierba
y duran las lágrimas secas entre las hojas del herbolario.
Lo que pasó, se quedará con nosotros,
y crecerá y disminuirá.


Pero nosotros tenemos que vivir,
dice un castaño casi enmohecido.
Nosotros tenemos que vivir,
canta la langosta,
nosotros tenemos que vivir,
murmura el verdugo.

Traducción de Xavier Farré.   Tierra del fuego.    Ed. Acantilado
.

miércoles, 25 de agosto de 2010

ADAM ZAGAJEWSKI



CAMBIO


Hace meses que no escribo
ni un solo poema.
Vivía humildemente leyendo los periódicos,
pensando en el enigma del poder
y en las causas de la obediencia.
Contemplaba puestas de sol
(escarlatas, muy inquietantes),
sentía cómo callaban los pájaros
y cómo la noche iba enmudeciendo.
Veía girasoles que agachaban
la cabeza al ocaso, como si un desatento
verdugo paseara por los jardines.
En el alféizar se iba acumulando
el polvo dulce de septiembre
mientras las lagartijas se escondían
en los salientes de los muros.
Salía a dar largos paseos,
y deseaba tan sólo una cosa:
relámpagos,
cambios,
a ti.

              ***


AQUEL DÍA LA NADA


Aquel día la nada
como para llevar la contraria
se convirtió en fuego
y quemó los labios
a los niños y a los poetas.


Traducción de Xavier Farré.   Tierra de fuego.  Ed. Acantilado
.

miércoles, 18 de agosto de 2010

ADAM ZAGAJEWSKI







CANCIÓN DEL EMIGRADO


En ciudades ajenas venimos al mundo
y las llamamos patria, mas breve es
el tiempo concebido para admirar sus muros y sus torres.
Caminamos de este a oeste, ante nosotros rueda
el gran aro del sol ardiente,
a través del cual, como en el circo,
salta ágilmente un león domado. En ciudades extrañas
contemplamos las obras de viejos maestros
y, sin asombro, en añejos cuadros vemos
nuestros propios rostros. Habíamos existido
antes, e incluso conocíamos el sufrimiento,
nos faltaban tan sólo las palabras. En la iglesia
ortodoxa de París los últimos rusos blancos,
encanecidos, rezan a Dios, varios lustros
más joven que ellos y como ellos,
impotente. En ciudades ajenas
permanecemos, como los árboles, como las piedras.

Traducido por Elzbieta Bortkiewicz    Poemas escogidos.   Editorial pre-textos
.