...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.
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lunes, 6 de enero de 2014

JOSÉ CORREDOR-MATHEOS - CARTA A LI PO


Escribir un poema
que nada signifique.
Salir a la terraza,
respirar en la noche,
no esperar que alguien vuelva,
no desear ya nada.
Abrir sólo las manos
y que de entre los dedos
alcen el vuelo, mudas,
asombradas palabras.

                *****

Has vuelto de la Luna
con las manos repletas,
con las manos vacías.
De regreso a tu casa
has contemplado el cielo
como si fuese tuyo.
Lo que alcanzan tus ojos
brilla más en la noche
que a plena luz del día.
Has vuelto de la Luna
con las manos repletas,
con las manos cortadas.

                *****

Me recuesto en la orilla.
Sin darme cuenta trazo
sobre la arena húmeda
signos que no conozco:
viene el agua y los borra.
Cruza una barca sola,
con músicas y risas.
Absorto ante las aguas
olvido mis preguntas.
Yo soy árbol, montaña.
Yo soy río, y olvido.

               *****

Es un fardo pesado.
En cuanto llegue al río
lo arrojaré a las aguas
que, sin quererlo, pasan.
De pie en alguna piedra
contemplaré los círculos,
hasta olvidarlo todo,
hasta olvidar el olvido.
Después dará lo mismo
quedarme allí sentado
que volver a mi casa
y atender mis asuntos.
He llegado a la orilla,
con mi pesada carga.
Está seco aún el cauce.
Pero yo soy el río.

José Corredor-Matheos
Carta a Li Po

viernes, 27 de septiembre de 2013

JOSÉ CORREDOR-MATHEOS / SIN RUIDO

       

       Mañana, si es que abren, pasaré por el banco, a pedir 
que me aclaren cuál es la situación de mis ahorros, y temo 
no entender lo que me digan, porque ellos siempre cuentan 
con los dedos.
       Cómo  decirle al pájaro que el mundo no ha perdido su 
misterio, pero que él y yo tendremos que escondernos para
seguir cantando.

                                        *****

         Poco antes que Pompeya quedara destruida para siem-
pre, las gentes paseaban, bebían y cantaban o leían a Ovidio.
Ahora tú mismo vives como si todo fuera a seguir siempre así,
aunque no ignoras que el volcán ha empezado ya a rugir. Tú 
sigue paseando. Puedes beber, cantar o leer al poeta que 
prefieras, mas no olvides que vives en Pompeya y la historia
está siempre repitiéndose.

                                        *****

         El presente, lo único que tienes, es igual a la nada.
Pero quizá podrías cogerlo por sorpresa y encerrarlo después
en una jaula y, con mucha paciencia, esperar a que cante.
         Se dice que un presente con una hermosa voz es el bien
más preciado.
       
                                        *****

Que sea primavera
cuando escribas
y el día, como hoy,
tenga un sol cuya luz
no proyecte más sombra
que la que dan las alas 
de los pájaros.
Que tus pasos te alejen 
más de ti 
y que cada palabra,
cada verso,
sea lo que esperabas
y no acababa nunca
de llegar.


José Corredor-Matheos
Sin ruido
TusQuets editores

domingo, 24 de febrero de 2013

JOSÉ CORREDOR-MATHEOS



El reloj no es un arco. Ni un silbo.
Ni una flor. Ni un rosario.
Sobre las olas vuela.
Pasa otra vez. Y luego todavía.
Siempre. Siempre volando.
El reloj no es un árbol.
Ni un ave. Ni un hermano.
Mirad vuestras muñecas. Alas. Pasos.
Sobre las olas vuela
este mismo reloj.
Siempre. Siempre volando.

               *****

Sobre el cristal del fondo,
las hojas del geranio
recuerdan un soldado,
un soldado que avanza.
Estoy oyendo coches,
allá abajo, en la calle;
televisiones, cerca,
y una estrella, muy lejos.
Ese soldado avanza
por campos desolados,
cruzando trincheras.
Llega a un poblado. Nadie.
La artillería calla,
pero la tierra tiembla.
Veo su rostro. Mira.
Veo su bayoneta.
Oigo el ronco jadeo.
Sus ojos no me miran.
Ese soldado avanza.
Retrocedo unos pasos.
La pared me detiene.
Ha llegado el momento.
El ventanal, abierto,
a la luz de la luna.
Y el geranio, el geranio.
Mientras yo retrocedo,
un soldado que avanza.


Desolación y vuelo. J. Corredor-Matheos
Tusquets editores

miércoles, 29 de junio de 2011

JOSÉ CORREDOR-MATHEOS EN EL ÚLTIMO JUEVES



Hoy jueves, 30 de junio, a las 20h en el Cuartel de Intendencia de Palma de Mallorca. El Último Jueves y el Círculo de Bellas Artes  os invitan  a la lectura de José Corredor-Matehos.




Voy a marcharme
lejos.
Algo
ya ha madurado.
Voy a marcharme 
lejos:
donde se cumplen
todas las promesas.


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Con Esta paz,
¿se olvida lo que importa?
Se oye crecer la hierba,
si se afina el oído.
Algo, acaso olvidado,
vuelve a crecer también
y a echar raíces.
Sólo una voz se oye.
Todo olvida su nombre.
Un árbol habla.


Monserrat (1962)

lunes, 13 de junio de 2011

José Corredor-Matheos. Desolación y vuelo



ESTÁ ladrando un perro, 
porque pasa otro perro,
y me pregunto
si he de ladrar también.
Hay pájaros que vuelan
y otros que picotean
en el suelo.
El perro ni los mira.
¿Qué es lo que sabe el perro,
que adivino, de pronto,
y me llena de paz?
Me he levantado ahora,
y bajo, muy bajito,
que nadie pueda oírme,
he empezado a ladrar,
ladrar, agradecido.

José Corredor-Matheos. Un pez que va por el jardín. Desolación y vuelo. Tusquets editores
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Deja la mesa así,
sin comensal.
Observa, desde lejos,
marchitarse
las hojas de los árboles.
No atiendas el teléfono.
Deja que el viento vaya
y que vuelva después.
No abrirás ya más cartas,
no ojearás periódicos
ni libros.
Deja que tu automóvil
ta abandone.
Deja que tu reloj
siga marcando
un tiempo que no es tuyo.
Deja que todo sea
cual si tú
nunca hubieras nacido.


            -------


Si no mato ese insecto
viviré eternamente.
Si no mato ese insecto 
y lo dejo partir
a ningún sitio
viviré eternamente
en su ignorancia,
viviré eternamente.

José Corredor-Matheos. Y tu poema empieza.  Desolación y vuelo. Tusquets editores

martes, 18 de enero de 2011

JOSÉ CORREDOR-MATHEOS - EL DON DE LA IGNORANCIA



NO  sabe el gorrión
que es gorrión,
aunque advierte que él
no es una alondra
ni un águila real.
Del aire sólo sabe
cuando impulsa su vuelo
o lo derriba
como de un manotazo.
Siente suyo el espacio,
pero nunca pregunta
dónde empieza, 
ni dónde está su fin.
Yo sé lo que es el aire
cuando llena de gozo 
mis pulmones,
y lo sabré mejor
cuando un día me falte
y no sepa encontrarlo.
Saber de mí algo más,
o abandonarme al aire
y que el viento me empuje
o me derribe,
y volar 
por espacios sin límites,
gozando la ignorancia
como un don.

        ***

POCAS cosas despiertan 
mi alegría
como el brincar gozoso
de algún perro
que me ha salido al paso.
Pocas cosas remueven 
algo profundo en mí
como el mirar de un perro
fatigado
de haber vivido tanto.
Todo el amor del mundo
que tú ansías
y la desolación que sientes
asoman a los ojos
de un perro que te mira,
interrogándote.

viernes, 29 de octubre de 2010

UN PEZ QUE VA POR EL JARDÍN



¿Es sólo un calcetín
eso que brilla
en medio de la calle
o alguna ave herida
que no puede volar?
Sucio, agujereado,
su fulgor me deslumbra
en pleno mediodía.
¿He de pasar de largo
o lo he de guardar
con todos mis tesoros?
¿Quién lo dejó caer,
como al azar,
para que me saliera ahora
al paso,
calcetín que es capaz
de volar como un pájaro,
desplomarse en la tierra
como un pájaro,
y viene a recordarme
que él y yo compartimos
la caída y el vuelo?

          ***

Van brotando una a una
del silencio,
palabras que se escriben
sin razón,
igual que sin razón
se ha levantado el viento
y sigues respirando.
El viento se levanta,
y de repente cesa.
Respiras y, de pronto,
dejas de respirar.
Simplemente, tú dejas
de oír esas palabras.
Los versos siempre ignoran,
como tú, como el viento,
cuándo van a cesar.

          ***

Ponerte a ver el mundo.
Ir contando sus piezas.
Y al final descubrir
que falta una.
No saber dónde está,
pero intuir
que hay una solución,
que has de dar tú.

De Un pez que va por el jardín. José Corredor- Matheos.  Tusquets Editores