...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

jueves, 21 de febrero de 2013

JOSÉ Mª FELIU - LEJANO BRONCE



Paralelas esperan en el pasillo
las alpargatas blancas de esparto,
agazapados
acechan errátiles los pasos del día.
         

                      *****

Decenas de pájaros tejen espirales
y cantan,
llenan el vacío
que dejó el invierno,
y sobre ellos los vencejos
que no son pájaros,
enmarañando el cielo.

                      *****

Es línea curva;
no sabe de vértices
ni quebradas, 
la caprichosa línea del amor.

                     *****

Amo los poemas cortos.
El amor eterno se declara en un instante
y el corazón se parte en otro.

                     *****

No sé qué pasos me condujeron a ti.
No sé qué pasos me han perdido.
No sé si un día merecí andarlo.
No sé si este poema 
ya estaba escrito.

                      *****

Hay mediodías de resol en los que la luz es fría.
Balcones abiertos a la conciencia de lo oculto,
a lo sombrío.

Mediodías en los que, ausentes los gorjeos de las palomas,
el canto de los pájaros no es alegría sino grito
y en los que el aire transmite más agudos los sonidos.

Los perros aúllan iracundos a la hora del ángelus,
en la calle se oye un silbido.

                        *****

Esta es una de esas noches
en las que el aire cautiva las sombras,
sombras que no son aire solo,
silencio solo,
misterio solo,
cierto temor...
es río detenido donde escudriñar en el agua
detalles que se nos escapan.

De pronto,
el aire impregna un familiar tufillo a tortilla francesa,
alguien fríe en sartén negra de hierro fundido.

                         *****

Una habitación
una sala
más bien grande
ortoedro blanco
puro
quintaesencia de la energía oscura
y en ella
sola
una silla.
  
                        *****

Pasa que escribo de las cosas que pasan,
de cosas que, latentes,
viven en lo más profundo.
No obstante,
no sé qué decir del beso que ayer nos dimos,
del hambre voraz de nuestras bocas.

                        *****

El cuerpo no solo anhela
como el humo al árbol
atravesarte.

                        *****

Un solo gong de campana.
Una de la madrugada:
goterón de soledad celeste.


José Mª Feliu. Lejano Bronce
Ediciones La Baragaña

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