...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

viernes, 25 de noviembre de 2016

JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO - BAJO TOLERANCIA



Bajo tolerancia

Su profesión se sabe es muy antigua
y ha perdurado hasta ahora sin variar 
a través de los siglos y civilizaciones.

No conocen vergüenza ni reposo 
se emperran en su oficio a pesar de las críticas 
unas veces cantando 
otras sufriendo el odio y la persecución 
mas casi siempre bajo tolerancia.

Platón no les dio sitio en su República.

Creen en el amor 
a pesar de sus muchas corrupciones y vicios 
suelen mitificar bastante la niñez
y poseen medallones y retratos
que miran en silencio cuando se ponen tristes.

Ah curiosas personas que en ocasiones yacen
en lechos lujosísimos y enormes
pero que no desdeñan revolcarse
en los sucios jergones de la concupiscencia
solo por un capricho.

Le piden a la vida más de lo que ésta ofrece.

Difícilmente llegan a reunir dinero
la previsión no es su característica
y se van marchitando poco a poco
de un modo algo ridículo
si antes no les dan muerte por quién sabe qué cosas.

Así son los poetas
las viejas prostitutas de la historia.

*****

Katheleen

Se llama Kathleen y es rubia
mide cinco pies nueve pulgadas
bien parecida treinta y cuatro años
estudió en el Colegio Presbiteriano de Akron
y se licenció en literatura española
por la New York University.

Allí conoció a Ted y se casaron pronto
tienen un niño y una niña
viven en Long Island en una linda casa
el marido es un brillante ingeniero 
que corta el césped y practica Yoga
y ella trabaja para una editorial.

Ama la libertad pero dentro de un orden
opina que los negros no están aún maduros
asiste a los oficios regularmente
recibe a sus amigas los viernes por la tarde
y los martes almuerza 
con su Ted en el Rotary Club.

Hace seis días que llegaron a Europa
pues en París se celebra un Congreso de Acústica
y mientras él ultimaba su ponencia
Katheleen partió hacia el Sur
quedando en encontrarse en Málaga los dos
cuando se terminaran las sesiones.

Y hoy ella ha amanecido en un cuarto de hotel
junto a un extraño hombre flaquito
y mientras busca una Alka-Seltzer
piensa que por la tarde llega Ted
y que el psiquiatra de regreso en New York
ya aclarará todo este asunto.


José Agustín Goytisolo
Bajo tolerancia
Lumen

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