...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

jueves, 26 de enero de 2017

KIRMEN URIBE - MIENTRAS TANTO CÓGEME LA MANO


AQUEL DÍA

Me dirás que no es cierto, pero de vez en cuando parece
que el mundo se detiene. Que ha dejado de girar y,
por una vez amable con nosotros y como avisándonos, 
nos prolonga ese preciso momento, por siempre.

Me dirás que soy un exagerado,
que las cosas de las que te hablo no son tan importantes,
tan definitivas, comparadas con otras que pasaron.

Pero cuando aquella tarde de julio, 
siendo aún joven, aún tímido,
vi a todos los de casa jugando al fútbol en aquel prado,
lo mismo la niña más pequeña que los más ancianos,
en aquel momento comprendí
que pronto algunos de nosotros,
y aquel lugar, habrían desaparecido.

Aquel día no sucedió nada especial,
pero aquel momento,
aquel día de abejas de leche y prados de cera,
para mí será único siempre.

*****

ASCENSOR

Mi hermana y yo
hemos vuelto al hospital un mes más tarde.
Al entrar al hospital
mirábamos nerviosos a uno y otro lado,
como los peces rojos
que llevan los niños en bolsas de plástico.
A la izquierda, la sala en que esperamos durante la operación.
Allí pasamos también la última noche,
junto a la familia que esperaba un niño.
Al final del pasillo, el ascensor.
Durante dos meses, dos veces al día, subíamos al quinto piso,
a la sala de cuidados intensivos,
cada día con miedo de lo que hallaríamos,
cada día en busca de buenas noticias.

Después de firmar los últimos informes,
y a punto de salir,
le he dicho a mi hermana, al ver el ascensor:
"¿Por qué no subimos?
Igual todavía está allí, en su cama, esperándonos".

Mi hermana me ha mirado fijamente.
Tiene los ojos llorosos, pequeños
como las fresas silvestres.

*****

NO PUEDO ELEGIR

No me des a elegir
entre el Mar y la Tierra.
Vivo feliz en la linea que las une.
En esta cinta negra que mueve el viento.
En este largo cabello de un gigante desorientado.

Del Mar me gusta sobre todo su corazón de niño grande.
A veces rabioso, a veces capaz de dibujar
paisajes imposibles.
De la tierra, sus manos.

No puedo elegir
entre el Mar y la Tierra.
Sé que mi lugar es un hilo fino,
pero en el Mar me perdería
y en la Tierra me ahogo.

No puedo elegir. Me quedo aquí.
Entre olas verdes y montañas azules.


Mientra tanto cógeme la mano
Kirmen Uribe
Visor de Poesía

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