...¿A QUIÉN NO PODRÁS AMAR? SI SÓLO HAY UN HOMBRE,
SI SÓLO HAY UNA MUJER, SI SÓLO HAY UN MUNDO...
DANIEL MACÍAS.

lunes, 25 de noviembre de 2013

EL DESORDEN DE NOVIEMBRE - MARÍA JESÚS SILVA

PRESENTACIÓN EL DÍA 28 DE NOVIEMBRE, 20H
EN LA BIBLIOTECA DE BABEL. C/ ARABÍ Nº 4 PALMA DE MALLORCA.
DENTRO DEL 19 ANIVERSARIO DEL ÚLTIMO JUEVES.

La  escalera


Apoyada en un rincón
entre la puerta y el armario
se oculta la vieja escalera.

Ha perdido algunos tornillos
y se posa en un muro de lamento.
Infinitas capas de pintura
ocultan el brillo de los escalones.
El óxido ha deformado
y fracturado peldaños.

Espera cuidados
y defiende que su voladizo es fuerte
todavía.

Mañana la suprimen
llega la otra
más joven
apenas pesa.
Extensible
y transformable.

*************


La plancha



Las arrugas se amontonan resecas
alojadas en la doblez
de un surco yermo.

La plancha se arrastra
desorientada
intenta aplastar la desidia
ahuecar un frunce
bajo la fibra de los días.

Tiempo amortajado
entre gotas de vapor.

Nebulosa infranqueable.

********************

La estantería

La estantería llena de polvo
sujeta lecturas de años
se curva con silencios y noches insomnes.

Apoyada entre los libros
una máscara veneciana
recuerda la dualidad de la vida.

Una foto de Cracovia
en un cementerio judío
se oculta entre versos
advierte un pequeño holocausto
sufrido en las baldas.

Faltan novelas
poemas acuchillados en una maleta
que viajan con otra vida
hacia otro estante.

********************

La bañera


El agua de la bañera está fría.

Restos de espuma y aceite
intentan mantenerse en la superficie.

Cercos de gotas salpican los azulejos
formando una acuarela de caricias.

Una esponja flota en un ángulo
termina por hundirse
entre escamas de piel.

La bañera vacía
tiene un borde gris
mancha la porcelana
define un paradigma de frontera
lo que hubo
lo que hay.

**********

La cómoda


La cómoda blanca
contiene tres cajones
cada uno sujeta
un trozo de vida.

El primero alberga el presente
agónico
se tambalea en las horas.

El segundo almacena el ayer
burla al presente
se retan.

El tercero guarda el futuro
no puede abrirse.


María Jesús Silva
El desorden de noviembre
Ediciones La Baragaña

**************

El desorden de noviembre es el acta de defunción poética de un tiempo que, se presume, fue feliz. La casa habitada por objetos que, a su modo, hablan, ofrecen indicios, y sirven de pretexto a la autora para generar el acto poético. Es un paisaje después de la batalla, los restos de la juerga, los despojos de un acto amoroso, a cuya visión asistimos los lectores a través del humo de la tetera, de los libros que imaginamos un poco empolvados en el anaquel, en el recipiente de una bañera ahora vacía pero que en su día contuvo los fluidos de la felicidad. Desorden de noviembre posee "unidad de tono", esa cualidad que tanto ponderaba Horacio, y que confiere al poemario de María Jesús Silva una coloración que uno, caprichosamente, relaciona con el violeta, el añil de una seda desgastada y, acaso, el gris naval, con manchas aproximativas de óxido o de color yodo.
Juan Gracia Armendáriz
 
 


domingo, 13 de octubre de 2013

INGEBORG BACHMANN - ÚLTIMOS POEMAS



EN VERDAD
                                                     Para Ana Ajmátova

A quien nunca se quedó sin palabras,

yo os lo digo,
quien sólo sabe ayudarse a sí mismo
con las palabras,

a éste no se le puede ayudar.

Ni por el camino corto
ni por el largo.

Hacer sostenible una única frase,

aguantar en el ding-dong de las palabras.

Nadie escriba esta frase

que no la firme.

               *****


NADA DE DELIKATESSEN


Ya nada me gusta.


¿Debo 

ataviar una metáfora
con una flor de almendro?,
¿crucificar la sintaxis
sobre un efecto de luz?
¿Quién se romperá la cabeza
por cosas tan superfluas–?

He aprendido a ser sensata 

con las palabras
que hay
(para la clase más baja)

hambre 

             deshonra
                             lágrimas
y
                                           tinieblas.

Con los sollozos depurados,

con la desesperación
(y desespero de la desesperación)
por tanta miseria,
por el estado de los enfermos, el coste de la vida,
me las arreglaré.

No descuido la escritura,

sino a mí misma.
Los otros saben 
dios lo sabe
qué hacer con las palabras.
Yo no soy mi asistente.

¿Debo aprisionar un pensamiento

llevarlo a la iluminada celda de una frase?
¿Alimentar oídos y ojos
con bocados de palabras de primera?,
¿investigar la líbido de una vocal,
averiguar el valor amateur de nuestras consonantes?

¿Tengo que,

con la cabeza apedreada,
con el espasmo de escribir en esta mano
bajo la presión de trescientas noches
romper el papel,
barrer las urdidas óperas de palabras,
destruyendo así: yo tú y él ella lo

nosotros vosotros?


(Que sea. Que sean los otros.)


Mi parte, que se pierda.

                       
               *****

Ingeborg Bachmann
Últimos poemas
Poesía Hiperión


miércoles, 2 de octubre de 2013

JOSEP M. RODRIGUEZ - EROSIÓN Y NECESIDAD



EROSIÓN

I

El sol es un faquir
que se ha tumbado
                              lento
sobre pinos de aguja.

Miro las montañas.

Hay algo de la piedra 
que se pierde en el viento.
Erosión.

Camino por el bosque.

Hace frío
y el arroyo está helado.

En su interior,
se ha quedado atrapada una pequeña hoja.

La mirada está atenta:
Esa imagen resume
                                qué pasa en la memoria.

II

Sobre las montañas,
nubes
          llenas
como esas bolsas blancas de los supermercados.

Camino por el bosque.

Estoy alerta.
La mirada me explica cuanto soy.

Por eso me he negado a la alegría.

¿Acaso la memoria
es algo más que el eco de lo que ya hemos sido?

Sólo tengo interés por el instante.
El resto es erosión
                              o me erosiona.

                        *****

NECESIDAD

Los almendros
                        ¿han vuelto a florecer
o son copos prendidos en sus ramas?

La belleza me encierra en la belleza.

Espacio vegetal.
                           Y en el suelo,
el barro,
la nieve embrutecida,
como una imperfección del todo necesaria.

También las sensaciones forman charcos,
se acumulan.

La belleza me encierra en la belleza,
crea adicción,

me hace sentir que pertenezco a algo

–Maldigo la autoestima
y la seguridad en uno mismo–.

Por encima de todo somos cuerpo:
necesidad de tacto,

necesidad.

La belleza me encierra en la belleza.
Espacio vegetal.
                          Hace frío,

las sensaciones nacen en la piel,

son una lluvia lenta,
                                hacia adentro.

Josep M. Rodríguez
Raíz. 
VII Premio Emilio  Alarcos.
Visor de Poesía

viernes, 27 de septiembre de 2013

JOSÉ CORREDOR-MATHEOS / SIN RUIDO

       

       Mañana, si es que abren, pasaré por el banco, a pedir 
que me aclaren cuál es la situación de mis ahorros, y temo 
no entender lo que me digan, porque ellos siempre cuentan 
con los dedos.
       Cómo  decirle al pájaro que el mundo no ha perdido su 
misterio, pero que él y yo tendremos que escondernos para
seguir cantando.

                                        *****

         Poco antes que Pompeya quedara destruida para siem-
pre, las gentes paseaban, bebían y cantaban o leían a Ovidio.
Ahora tú mismo vives como si todo fuera a seguir siempre así,
aunque no ignoras que el volcán ha empezado ya a rugir. Tú 
sigue paseando. Puedes beber, cantar o leer al poeta que 
prefieras, mas no olvides que vives en Pompeya y la historia
está siempre repitiéndose.

                                        *****

         El presente, lo único que tienes, es igual a la nada.
Pero quizá podrías cogerlo por sorpresa y encerrarlo después
en una jaula y, con mucha paciencia, esperar a que cante.
         Se dice que un presente con una hermosa voz es el bien
más preciado.
       
                                        *****

Que sea primavera
cuando escribas
y el día, como hoy,
tenga un sol cuya luz
no proyecte más sombra
que la que dan las alas 
de los pájaros.
Que tus pasos te alejen 
más de ti 
y que cada palabra,
cada verso,
sea lo que esperabas
y no acababa nunca
de llegar.


José Corredor-Matheos
Sin ruido
TusQuets editores

jueves, 19 de septiembre de 2013

JOSÉ WATANABE - POEMAS



LA SANGRE

Los médicos escuchan con el estetoscopio
el paso rumoroso de nuestra sangre, lo escuchan
como una revelación que nunca comparten, no dicen
con alegría: tu sangre no ha huido.

La sangre puede huir. Los órganos están fijos,
palpitando en su profunda oquedad, pero la sangre
puede salir de su límite, franquear la piel y saltar al mundo.

Si la sangre huye sabrá remontar colinas
así como se extiende abundante y silenciosa
por el hígado, sabrá fluir por los arcos de los puentes
así como avanza por las esclusas del corazón,
sabrá pasar bajo  las raíces enmarañadas de los sauces
así como pasa entre la arboladura de los pulmones.

La sangre puede inundar todos los paisajes.

La sangre de los asesinados va delante de nosotros
y vibra
como un horizonte infame.

                              *****

EL ALGARROBO

El sol ha regresado esta tarde al desierto
como una fiera radiante. Viéndolo así,
tan furioso, se diría que viene de calcinar toda la tierra.

Ha venido a ensañarse
donde todo ya parece agonizar. Huyeron
del repaso de los muertos el zorro gris, los alacranes
y la invisible serpiente de arena.
Sólo el algarrobo, acostumbrado como está
a su vida intensa pero precaria, ha permanecido quieto,
solitario entre las dunas innumerables.

Este árbol nudoso, en su crecimiento
ha fijado posturas inconcebibles: alguna vez
cimbró la cintura como un danzante joven y desmañado,
alguna vez, aturdido,
estiró erráticamente los brazos retorcidos,
alguna vez dejó caer una rama en tierra como una rendición.

No hay cuerpo más torturado.
Lo único  feliz en él es su altísima cabellera verde que va
donde el viento quiere que vaya.

                            *****

BASHO

El estanque antiguo,
ninguna rana.
El poeta escribe con su bastón en la superficie.
Hace cuatro siglos que tiembla el agua.

                            *****

EL MARATONISTA

Te has metido solo en esto, muchacho,
pero tu lentitud nos angustia a todos.
Después de tantos kilómetros, se acabaron tus fuerzas,
pero todavía insistes en llegar a donde ya no importa.
Esto ya no tiene sentido, no abuses
de nuestra piedad: anda a tu casa
y comprende que alcanzarte una esponja con agua
fue lo único que pudimos hacer por ti.

(Pero ama al niño que cree que puede 
lanzar su energía como un rayo al centro de tu cuerpo
y a la vieja
que se santigua como si viera pasar un santo lastimado)

Tus piernas son cada vez más pesadas.
Conozco cómo es eso: también sé
lo que es ansiar desesperadamente aire
para durar un poco más.

Al dar la curva encontrarás una calle solitaria.
Cambia el paso allí, disimula tu fracaso y camina
lentamente
pisando las hojas amarillas de la morera
como hago yo cada día, ya libre de toda competencia.


José Watanabe
Banderas detrás de la niebla
Editorial Pre-textos



lunes, 19 de agosto de 2013

JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ - TRES POEMAS: BOSQUE, PÁJARO Y BIENAVENTURADOS


Hacer un bosque exige unir los árboles
con un anillo peculiar,
ponerle pájaros,
algunos quietos, otros atrapados
en ramas que son jaulas y no ramas.

Tocar el agua
con la punta de un dedo que no es nuestro
también requiere un fin determinado.
Notar el ritmo de las ondas
y el vértigo del barco, que es un dedo.
Notar la hoja mojada de algún charco.
Sentir el salto de las gotas
que escapan, de ese modo, de la fuerza
de su contorno distintivo.

Ser bañista
en una gota saltarina fuera del bosque,
antes del rompimiento universal
es un modo aleatorio de volver al origen.

También buscar palabras
que no son las más ciertas, pues son números
que van de más a menos hasta el cero infinito.

Hay modos de decir.
Hay modos de contar o de callar,
incluso, hay modos de sumar,
o de mirar,
y hay modos de escribir o de entender
que son variables de un estado:
ese ojo que nos mira, inmóvil
y geométrico, que es el nuestro, el único
que mira y ve lo ciego, eso que está
al lado mismo de otro idioma.

                  ***

He decidido hablar de pájaros.


Así, escribiendo pájaro en el aire
con la brasa de un lápiz invisible
conseguiré que un viento peculiar
remueva y mueva las conciencias.
Igual que cuando atamos una anilla
al ala rompedora y le grabamos
el número siguiente al anterior.

Hablar de pájaros es eso.

O como cuando hacemos de las plumas
un modo de metáfora al revés.
Así, leyendo pájaro en el aire
habré llegado al modo de entender
la volatilidad de la escritura,
la paridad de la cadencia, habré
aprendido a diferenciar el humo
inconfundible de un avión
del humo propio de una nube.

Hablar de pájaros no es fácil.
Pues cuanto más me acerco a la palabra,
cuantos más picos, plumas o alas busque
más nada quedará del pájaro.

¿O hablaba de poesía?
¿No será que poesía y pájaro
son la misma palabra. ¿No será
que con distintas letras
se puede retomar el mismo vuelo?

                   ***


Bienaventurado el latifundista,
suya será, también, la Tierra Prometida.
El dictador de las colonias de ultramar
pues su bigote merecerá el embalsamiento de los años.
Bienaventurado el político que escoge zapatos con cuña, 
su voz será lo único que quede bajo el peso de una losa.
Bienaventurado el dios minúsculo porque se rindió en el último peldaño,
el caza recompensas,
suyo es el mérito de los salarios.
Bienaventurado el último poeta, bienaventurado sea, y alguna plaga reciba.
Los cierra sobres, siempre que den por terminada su huelga indefinida. 
Y así se les sequen los labios, decía una maldición gitana.
Bienaventurado el lector que cree haber encontrado el doble sentido,
el marido juguetón que utiliza un puño americano.
Bienaventurado el cura de mi pueblo, famoso por sus blancas manos,
los empresarios paternalistas, por incumplir nueve Mandamientos.
Bienaventurado el consentidor de plegarias porque de él será el privilegio del último suspiro, 
el saqueador de columnas, también bienaventurado, inventor de los paraguas desechables.
Bienaventurado el pescador de aguas bravas, el cuerno del unicornio, la figura de Buda en estado catatónico, el arlequín alegre, bienaventurado el domador de mariposas, el carcelero que realiza horas extras, el listo y  la lista, el amo de la casa, las casas sin cosas, los santos oficios.
Bienaventurado el marmolista, merecedor de los royalties de nuestros epitafios y amén.


José Antonio Fernández. 

domingo, 9 de junio de 2013

ENRIQUE CABEZÓN - DESDECIR - POEMAS





une assurance que oui 

me dices que sabes cuál es el lugar donde estar, siempre lo has sabido y ahora más, / me dices que éste siempre ha sido ese lugar para estar. Aquí // me asomo a laventana / ciego en una ciudad de ciegos // el sol rasga la niebla con sus cuchillos naranjas // te pregunto / por qué nadie quiere ir donde hay tanta luz

                                                         *****

sans titre 

dibujando juntos un paisaje de carne, el pelo del pintor alimenta la mano, el papel y nuestro estómago / somos el humo de esa cazuela que prepara la comida de hoy / nuestros destinos flotan con él / el amor es un mundo de olores / somos el humo del cocido

                                                         *****

tú miras los adoquines / yo miro sus trajes / estamos en el centro de la calle / en la niebla blanca/ de este invierno que es todos los inviernos / me pregunto / en qué momento / nos tocará correr/ y si lo haremos / hacia ellos


                                                         *****

ser el saco / serlo / para justificar los golpes recibidos / para esperar quieto / la seca explosión de los puños / para encajar la vida y sus derrotas / y no sufrir ante el inminente chasquido / de los huesos

                                                         *****

ya sé que lo dejamos de hacer cuando ellos lo ordenaron / que nos premiaron con la golosina de mascota que son / las palmadas en la espalda de los poderosos y sus secuaces / ya sé que así uno vive más tranquilo y que el tiempo traerá / antologías y homenajes / que llenar ese anaquel de historia frustrada y frustrante / qué esperar de las bibliotecas y los cementerios si no silencio / y asépticos aplausos en la distancia / ya sé que todo lo que hacemos los que nacimos a este lado / es sospechoso y genera miedos y odios atávicos / y eso está bien / estoy conforme / con que se sientan así //nos dijeron que vaciásemos de contenido la palabra «escritura» / como el molde de escayola de la cara de un muerto / un vaciado de formas quietas // nos dijeron que no hurgásemos en ese extraño lugar / donde se muerden el cuello veracidad y verosimilitud / ese espacio fértil entre artificio y mentira // nos dijeron pensar solo en la funcionalidad / y nunca mezcléis arte política vida sociedad / demasiados ingredientes— decían / y eso está bien para otros / pero yo no estoy conforme // así que con el vigor en que se ocuparon en anularnos / con la saña que invirtieron en no hacerse eco de nuestra existencia / yo trabajo en llenar de sentido / para mí / la palabra / «escritura» // duela o no

Enrique Cabezón
Desdecir
Amargor Ediciones