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domingo, 23 de enero de 2011
EDUARDO JORDÁ
EN EL QUINTO AÑO DEL
REINADO DE HUI-TSUNG
Comemos brotes de bambú.
La lluvia de ayer, hoy es un carámbano.
No queda leña, y oigo ya los pasos
del hombre que recauda impuestos.
Un cuervo es más dichoso que nosotras.
Pero siempre que cojo a mi hija en brazos,
me siento poderosa y pierdo el miedo.
Ella y yo, solas,
podríamos parar a cien caballos.
Ella y yo, solas,
podríamos echar a un emperador injusto.
Ella y yo, solas,
podríamos salvar un reino en ruinas.
***
MUJERES ENAMORADAS II
Te amaré hasta que seas una piedra.
Te amaré hasta que seas puro hielo.
Te amaré hasta que seas agua y aire
Te amaré hasta que ardas en la lava.
Te amaré hasta que seas, como el óxido,
un polvillo rojizo entre mis manos.
PERO SUCEDE. EDUARDO JORDÁ. RENACIMIENTO
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